
Relojes que marcan algo más que las horas
Actualmente, los modelos tradicionales de pared se pueden lucir en cualquier ambiente
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Primero fue el reloj solar, que indicaba los momentos del día con la sombra que producía una aguja sobre una superficie plana expuesta al sol. Los chinos ya lo usaban 3000 años a.C. Por supuesto, no funcionaba los días de lluvia; los cuadrantes se modificaban de acuerdo con las latitudes terrestres (porque variaba la inclinación de los rayos solares), y no realizaban una medición segura debido a la diferente duración del día en cada época del año. Entonces nacieron las clepsidras, recipientes que actuaban como relojes de agua. Se utilizaron en Babilonia y Egipto primero, y en Grecia y Roma después. El líquido pasaba de un contenedor a un vaso que, a medida que se llenaba, marcaba las horas. Alrededor del siglo III apareció el de arena.
El primero accionado con contrapesas se fabricó en el siglo VIII. Hacia el año 1300, estos mecanismos eran habituales en los relojes de algunas iglesias europeas. Aún hoy continúa andando bien el de la catedral de Salisbury, Inglaterra, instalado en 1386.
El primero de bolsillo data de 1477, pero no se conserva. Se menciona en un manuscrito de la biblioteca de Augsburgo. Con la ley del péndulo (de Galileo hacia el año 1600), el matemático y físico holandés Christiaan Huygens fabricaría el primer reloj de este tipo en 1657, aplicando el sistema sobre un modelo de pared. Sin embargo, todavía se desgastaban las piezas y eran inexactos en la medición del tiempo. Pero Nicolás Faccio los modificó: empleó rubíes y zafiros en el mecanismo. La dureza de las piedras redujo los errores de frotación y desgaste.
En el presente
Iadarola es una casa con más de 50 años de experiencia en relojes antiguos. Compran, restauran y venden modelos de todas las épocas y estilos. Hasta tienen talleres que fabrican los elementos que no se pueden conseguir. Por ejemplo, está el primer reloj que dio la hora oficial en la Argentina. No hacen reproducciones ni trabajan con copias: sólo lo auténtico. Una visita al local es como viajar en el tiempo.
La modernidad en este rubro es fácil de encontrar. Hay modelos de pared en metal opaco para ambientaciones minimalistas. Los más difundidos en este estilo incluyen marcos de madera en diferentes formas, pero siempre resaltando las líneas puras.
Más rústicos, se pueden conseguir los que apuestan a la naturaleza. Vienen en maderas patagónicas e incluyen, por ejemplo, flores secas. Los cuadrantes son de diversas formas: redondos, ovales, hexagonales son algunas de ellas. Incorporarlos dará un aire campestre al hogar. En cambio, si se busca practicidad hay que tener presentes los de resina o plástico.
Fuentes consultadas: Tewens: Avda. Rivadavia 5190. Greek: Galería París, Avda. Rivadavia 4975. Iadarola: Paraná 942; 4811-3218. Alquimia: Cabello 3688. Folk: Shopping Caballito. Container: Galería Acoyte, Avda. Rivadavia 4985, local 4. Página Web consultada: webs.sinectis.com.ar/mcagliani/hreloj.htm . Simple: Gurruchaga 2181.
Modelos y precios
- Redondo : en resina, $ 15 (Tewens).
- Redondo: en plástico, $ 10 (Tewens).
- Rectangulares: en maderas patagónicas, como ciprés y radal, combinados con flores secas, desde $ 42 (Greek).
- Redondo: en metal opaco, con cuadrante blanco y números negros, $ 32 (Alquimia).
- Redondo: con números romanos y marco de madera, $ 52 (Container).
- Redondo: con flores secas, desde $ 62 (Folk).
- Ovalado: con flores secas, $ 95 (Folk).





