
R.E.M., padres del rock alternativo
Por Claudio Kleiman
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Cuando el 17 de enero próximo los integrantes de R.E.M. pisen el escenario del Campo de Polo, el público argentino podrá rendir finalmente una asignatura pendiente durante dos décadas: ver en acción a uno de los grupos de rock más influyentes de los últimos veinte años. La influencia de esta banda no se limita solamente a lo musical. Por el contrario, han establecido parámetros de comportamiento ampliamente admirados e imitados (casi tanto como sus canciones), convirtiéndose en paradigma de algo que en el rock importa tanto como las notas: actitud.
Desde sus comienzos como cuarteto -Michael Stipe en voz, Peter Buck en guitarra, Mike Mills en bajo y Bill Berry en batería- en Athens, Georgia, una ciudad universitaria en el sur de los Estados Unidos (donde también surgieron los B-52´s), R.E.M. estableció la norma de hacer las cosas a su manera, como una continuación de la ética del D.I.Y. (hacelo vos mismo) del punk.
La aparición de su primer single, Radio Free Europe (1981), en el minúsculo sello Hib-Tone, es hoy celebrada como un acontecimiento fundacional en los anales del rock indie (independiente). Marca, precisamente, el momento en que el pospunk se convierte en rock alternativo: un paraguas que albergaría a cientos de bandas que surgirían de otras tantas pequeñas ciudades del interior de los Estados Unidos durante la década del 80 y buena parte de los años 90.
Ya desde el principio estaban claras las características de su sonido, que era a la vez claramente hereditario del rock clásico y audazmente modernista, con deudas a oscuros grupos new wave. El sonido "jangly" de la guitarra eléctrica arpegiada de Buck, y las letras herméticas, metafóricas de Stipe, junto a su dicción casi murmurada que las hacía aún más ininteligibles, constituían sus pilares, más cierta sensibilidad melódica cercana al folk-rock y armonías vocales que promovieron (durante esa primera etapa) frecuentes comparaciones con los Byrds.
Con una serie de álbumes en el sello independiente I.R.S. (entre los que se destaca el formidable Murmur , de 1983) y giras incesantes, fueron construyendo un culto que creció en forma gradual pero sostenida, hasta alcanzar la masividad con un hit bastante atípico (como todo en su carrera), la evocativa balada The One I Love , incluida en Document (1987).
El cantante ha dicho que esta acumulación paulatina podría haber evitado las consecuencias que el éxito repentino acarreó sobre uno de sus grandes admiradores, el malogrado Kurt Cobain, de Nirvana. Stipe se convertiría en un role model para las nuevas figuras que siguieron tras sus pasos, como Eddie Vedder de Pearl Jam, Courtney Love de Hole y Chris Cornell de Soundgarden.
A partir de allí, era inevitable que el grupo pasara a un sello de los grandes, lo que se produjo al año siguiente, cuando firmaron con Warner un contrato estimado en seis millones de dólares (todo un récord en ese momento). Pero lo que para muchos habría significado el beso de la muerte y el abandono de sus desencantados fans, para R.E.M. sólo marcó una continuación de su crecimiento.
Luego de una larga gira apoyando a Green (1988), se recluyeron durante seis años sin hacer tours. En contra de todo lo que indica la sabiduría convencional del negocio del espectáculo, fue durante ese período cuando obtuvieron sus mayores éxitos: Losing My Religion , el hit multiplatino extraído de Out Of Time (1991), marcaba una vez más su singularidad, con letra críptica y un riff tocado en ¡mandolina! Su continuador, Automatic For The People (1992), un álbum oscuro, meditativo y casi acústico, con arreglos de cuerdas del ex-Zeppelin John Paul Jones, también fue un éxito descomunal, con temas como Man On The Moon .
Cuando volvieron a salir de gira en 1995, en apoyo de Monster , un disco que los devolvía al rock de guitarras, tuvieron multitud de problemas: el más grave fue un aneurisma cerebral que sufrió en escena Bill Berry. Aunque se recuperó un par de meses después y consiguió terminar el tour, en 1997 el baterista anunció su retiro del grupo en términos amigables, buscando una vida más tranquila. Antes, en 1996, habían renovado su contrato con Warner (esta vez por un monto estimado en ¡80 millones de dólares!), y editado New adventures in Hi-Fi , un álbum compuesto y grabado durante la gira, que no tuvo el éxito de sus predecesores.
Reducidos a trío, con la ayuda de una batería electrónica, R.E.M. lanzó en 1998 Up , un trabajo lánguido, lírico y experimental, cuyo clima es casi lo opuesto a su título.
Con un nuevo disco casi terminado (cuya aparición está prevista para abril o mayo del próximo año), estos sobrevivientes de las batallas del rock llegan a Buenos Aires con la credibilidad intacta y -lo más importante- un legado de canciones inigualables.






