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Del otro lado de la línea, su voz suena dulce y simpática, bien distinta a la de Lupe Achaval, su personaje en "Go! Vive a tu manera", la serie de Netflix que coprotagonizó con éxito hasta el año pasado –durante dos temporadas– y con la que recorrió Latinoamérica y llenó teatros. Ya sin el pelo morocho que caracterizaba a ese personaje, desde el mes pasado se la puede ver en "Corazón loco", la película de Adrián Suar que iba a estrenarse en marzo en la pantalla grande pero la pandemia obligó a que pasara directo al streaming (Netflix). "Fue una experiencia alucinante. La televisión y el cine son idiomas completamente diferentes. Marcos Carnevale es un lujo dirigiendo; y Adrián, un copado total: nos saludaba con un beso, nos preguntaba cómo estábamos… Gabriela Toscano –no son parientas a pesar del apellido pero en la ficción es su madre– es una genia total", cuenta con entusiasmo la joven nacida y criada en Caballito.
NI EL BULLYING PUDO CON SU SUEÑO
–¿Cuándo supiste que ibas a ser actriz?
–Siempre me gustó bailar y era muy expresiva. A los 6 le pedí a mamá estudiar comedia musical. Soy una afortunada: descubrí que quería ser actriz con menos de 8 años. A esa edad arranqué con los castings y ya filmaba algunas publicidades, y eso me trajo problemas en el colegio porque me hacían bullying.
–¿Qué te hacían?
–Se reían si salía en la tele, o si me retiraba antes para ir a un casting. Los profesores tampoco ayudaban, no pensaban que había que apoyar a alguien que había encontrado a muy temprana edad lo que le gustaba hacer. En 2011, estaba trabajando con Federico de León en la obra Las multitudes. Y fue tan bien que nos convocaron a un festival en Alemania. Federico me dio la posibilidad de viajar un mes para hacerla allá, pero el colegio me puso palos en la rueda y me dejaron ir solamente quince días. Apenas terminé la primaria, me cambié a otro.



–¿Te arrepentís de haber empezado tan chica?
–No. Tener un objetivo tan claro fue un resguardo, especialmente en la adolescencia. Yo aprendí de realidades muy diferentes, no sólo de mis pares, sino de gente más grande, mis compañeros de teatro. Me perdí algunas cosas, pero gané otras muy importantes.
–¿Por ejemplo?
–Aceptar que me digan que no, porque antes de Go! tuve un montón de negativas, y se sufre bastante con eso.
–¿Cómo lo superabas?
–Mamá siempre fue mi apoyo incondicional. Ella me enseñó que está buenísimo ser diferente o que te gusten cosas distintas a las que eligen en tu entorno. La secundaria, por suerte, resultó más fácil.
–¿Eras buena alumna?
–Sí, para mis padres el colegio no era negociable, así que aunque tuviese que grabar, estudiaba. Primero fui al Instituto Sudamericano Modelo, donde los directivos me apoyaban un montón y había unos talleres increíbles. Pero como eran cursos muy chicos, el mío se empezó a desarmar y con mis amigos nos pasamos al Summa, que lo amo. Y ahí me reencontré con mi novio, Nacho Gómez Lencina. Con él nos conocemos desde los 2 años: íbamos a jardín de infantes juntos. Yo estaba enamorada de él desde que tengo recuerdo. El primer día que nos vimos cuando me cambié de colegio, lo encaré y le pregunté si se acordaba de mí.
A mi novio lo conozco desde salita de 2. Después él fue a otro colegio y en secundaria nos reencontramos. Lo encaré y le pregunté si se acordaba de mí
–¿Cómo reaccionó?
–Es muy tímido, así que puedo haberlo asustado un poco, pero soy de esas personas que cuando quieren algo va tras ello. Estaba de moda Snapchat, así que hablábamos por ahí, hasta que un día fuimos a tomar algo al parque, como dos chicos de 15 años. Y al tiempo empezamos a salir.
–¿Soñás con casarte?
–Sí, soy bastante Susanita. Tengo ganas de casarme, con una linda fiesta, tener hijos. De hecho, papá es gemelo y a mí me encantaría tener gemelos. Obvio que por ahora no hablamos de esas cosas. Él recién está arrancando Ingeniería Informática. Y es difícil estar con una persona que estudia Ingeniería…
–Tu profesión tampoco es fácil.
–No. Pero él me conoce desde siempre así, confiamos uno en el otro.
POPULAR, SÍ; CREÍDA, NO
–Go! te dio una popularidad inmediata. ¿Cómo la manejaste?
–Creo que hasta el día de hoy sigo sin caer. Mis padres siempre me hicieron tener los pies en la tierra. Cuando se estrenó yo tenía 17 y de un día para el otro me explotaron lo seguidores en las redes. O iba en el colectivo y se me acercaban padres para que grabara saludos para sus hijos. Para mí era algo muy flashero pero mis papás no me dejaban que me la creyera.También me decían que no me olvidara de mis amigos de siempre.
–¿Seguís en contacto con el elenco?
–Sí. Majo Cardozo, por ejemplo, es una de mis mejores amigas, y Pilar [Pascual, eran antagonistas] ahora volvió a México pero seguimos en contacto. A Pili la adoro y siempre le voy a desear todo lo mejor del mundo porque se lo merece. Ese programa fue crecer de la mejor forma porque lo hice con gente que le gustaba lo mismo que a mí. Fue cumplir mi sueño de toda la vida.


–¿Qué fue lo más loco que viviste en esa etapa?
–Me pasó de todo. Estando de vacaciones en Brasil, una amiga que viajó conmigo subió una foto donde se veía el frente del hotel donde parábamos. Nos fuimos todo el día a la playa y cuando volví, dos chicas me esperaban desde las 10 de la mañana. Otra vez, en un meet & greet, una chiquita se hizo pipí de los nervios cuando la senté a upa para sacarnos una foto. Muy fuerte. –¿Vos sos fan de alguien? –No, pero si me tocara trabajar con Norma Aleandro, estaría todo el día observándola, intentando aprender de ella.
LA VIDA EN CUARENTENA
–¿Con quiénes vivís?
–Mis padres están separados y mi hermano se fue a vivir solo hace poco, así que estoy con mamá. Nos llevamos muy bien, la admiro muchísimo. Papá es empresario y mamá, obstetra, aunque hace años trabaja en Sedronar, con tema de adicciones. En cuanto a la casa, tengo un TOC con el orden, me encanta hacer la cama y los quehaceres domésticos. Adoro decorar, mirar series que tengan que ver con eso, pero no cocino nada.
–¿Cómo te pegó la cuarentena?
–Estábamos por grabar la tercera temporada de Go! pero finalmente no se va a hacer. Tengo algunas cosas dando vueltas, así que aprovecho para perfeccionarme. Sigo tomando clases de canto y mi maestra de teatro nos mandó un montón de textos de escritores muy importantes para leer. Quiero estar preparada para lo que se venga.
Agradecimientos: Malvina Mariani (maquillaje y peinado / @malvinamariani)

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