Restaurante/ Saigón Vietnam
Está ubicado en Charcas 3615; 4823-1919. Abre toda la semana, mediodía y noche. Tarjetas.
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En seis meses, tres restaurantes dedicados a la culinaria vietnamita se instalaron en Palermo. Hizo punta Green Bambú, en Carranza y Costa Rica, seguido por Sudestada (cocina del sudeste asiático), en Fitz Roy y Guatemala, y ahora Saigón Vietnam, en Charcas casi Salguero. Este último tiene diferencias destacables con los otros dos: es menos fashion y más barato. Forma parte de una cadena que, con base en Canadá, ha llegado hasta Moscú y no descarta expandirse, de tener éxito en Buenos Aires. La puesta es sencilla y heterogénea. Hay lámparas con cristales, escenas típicas en madreperla, un tejado de aristas curvadas, una barra y un saloncito con jardín. Las mesas proponen cubiertos convencionales para los que no se animan con los palillos. Si bien con algunos de los mozos lo mejor es simplemente señalar en el menú, la gentil Laura Ly y su hermana, hijas de uno de los dueños, asesoran y aconsejan con conocimiento y simpatía. Aunque abrieron hace muy poco, renovaron la carta en forma notable.
A los muy recomendables arrolladitos de pescado rellenos de carne ($ 12 las 10 unidades), los de carne de cerdo hervido y los camarones envueltos en hoja de arroz se agregaron los bocados de carne, langostinos, huevo y fideos de arroz, atados con cebollín ($ 7 las cuatro unidades), muy ricos. Vale la pena destacar que algunas de estas preparaciones se deben tomar simplemente con los dedos, a veces sobre una hoja de lechuga, ya que se ensopan en salsas muy livianas y son parte del sabor propuesto. Un buen ejemplo de esta simple manera de comer es la riquísima mezcla de langostinos, cerdo, hongos y algas negras, que se cocina alrededor de trozos de caña de azúcar, que transmite algo de su dulzor a los últimos bocados. Entre los nuevos platos se destaca el pollo a la cacerola con leche de coco, el pescado entero deshuesado, relleno ($ 15), y un rico plato de fideos de arroz crocantes, apios, puerros y carne. Los postres deparan sorpresas: semillas de loto azucaradas, la masa de la casa, suave y distinta, y unas bolitas de arroz mochigomez tibias, rellenas de porotos amarillos y rebozadas en coco ($ 2,50). Entre las novedades recién importadas hay un vino con hierbas, afrodisíaco, que sólo se sirve a los mayores de treinta y cinco años, y café frío con leche condensada y hielo, recomendado tanto para comenzar como para finalizar una cena. Las camareras lucen trajes típicos y reina la amabilidad oriental. Lo abundante de las porciones reduce la cuenta.






