
Restaurante/Café García
Declarado de Interés Cultural por el Gobierno de la Ciudad
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Nada caracteriza tan bien a Buenos Aires como sus cafés. Los mismos, enfrentando la piqueta y, muchas veces, los delirios decorativos de los propietarios, sobreviven gallardamente para alegría de muchos porteños que coinciden con Discépolo en aquello de "son lo único en la vida que se pareció a mi vieja". A esa amigable y vital estirpe pertenece Café García, situado en Villa Devoto. Presenta su barra original, billares y las paredes recubiertas con las imágenes de artistas y deportistas de todas las épocas, que culmina con la camiseta autografiada del mejor jugador de fútbol de la historia.
Al frente de este reducto porteño, declarado de Interés Cultural por el Gobierno de la Ciudad, están los hermanos Hugo y Rubén García, que incorporaron otra institución porteña: la picada. Sólo se sirve de jueves a sábados -mejor reservar- y es monumental y sabrosa. Durante esas noches se abre el anexo, llamado Metodio y Carolina, nombres de los padres de los García, en lo que fueron los dormitorios de la casa natal. La picada llega en cazuelitas, ya que se trata de pequeños bocados, pero a no temer: los granos de arena son diminutos, pero forman desiertos. Aceitunas, croquetas de carne, vitel thoné, escabeche de pescado, cazuela de calamares, algunas preparaciones de antes -como pionono o pascualina-, strudel de verduras, queso sardo marinado, porotos y una completa fuente de fiambres son sólo algunas de las ricas preparaciones que llegan incesantemente a la mesa; siempre flanqueadas por una buena panera y una canasta de perfectas papas fritas. El precio es de $ 18 por persona, e incluye un postre a elección, pero no la bebida. Final con copa de champagne y bocados navideños. Amable y eficiente la atención y remarcable la decoración del anexo, a cargo de miles de encantadores objetos de uso diario.
Sanabria, esquina José P. Varela. Reservas al: 4501-5912. Aceptan tarjetas de crédito. Sin aire acondicionado.






