
Restaurantes/ Comida china
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Imperdible aventura gastronómica
Los tenedores libres y la mezcla gastronómica que ofrecen, desdibujaron la oferta de cocina china; descubrir entonces restaurantes que presentan preparaciones genuinas tiene sus dificultades. Por eso, llegar a uno de la mano de verdaderos conocedores es un privilegio posible de compartir con el lector.
En este caso se trata del restaurante Zhongnan, en Almagro. Conviene ir con la dirección exacta, ya que el cartel de la calle sólo tiene caracteres chinos. El salón es simple y grande, con arañas de cristal, buen aire acondicionado, pocos objetos o adornos en las paredes y grandes mesas con centro giratorio.
Es conveniente que sean por lo menos seis comensales, ya que la variedad es mucha y para todos los gustos. Es bueno comenzar con unos tragos de té verde. De inmediato, sobre el centro giratorio colocarán las preparaciones frías: carne de res cortada en finísimas rebanadas, tres o cuatro verduras chinas en delgados bastoncitos, tierno tofu con verduras ($ 2,50), erizos de mar muy elaborados (4), huevos de cien años (5).
Luego se puedan probar tiritas de cerdo con salsa de miso acompañadas de unos finísimos crepes de harina de trigo cocidos sobre planchas con aceite de sésamo (7), sobre las que se coloca la carne, se salsea, se arrolla y se toma con los dedos. Para cada comensal se disponen cubiertos y palillos con sus apoya de porcelana, y la cortesía china aprobará con halagos las mínimas habilidades que el occidental logre con ellos.
La estrella de la noche es el pato laqueado a la manera de Pekín (35), que debe ser encargado especialmente con no menos de tres horas de anticipación. Además del pato, un manjar crocante y especiado, se puede pedir caracola con apio (12), mondongo guisado, cerdo con jugo de frutas (7,50), cangrejo (12), riquísimos langostinos fritos cubiertos de cubitos crocantes (15), nuestros muy conocidos arrolladitos Primavera.
También hay arroz con verduras y huevo (5), empanadas de masa de arroz, cocidas al vapor y luego terminadas a la plancha, que se sumergen en una salsa algo picantona, riquísima carne guisada con brotes de bambú y muchas otras preparaciones.
Es de destacar que en una comida china no existe el concepto de los pasos: se prueban los distintos platos sin un orden riguroso, los mozos en algún momento retiran las vituallas y cambian los platos. Se puede terminar con un bol con agua bien caliente con dos bollos de arroz glutinoso -muy usado en China-, relleno con maní molido y dulce, más otros ingredientes no identificables, único final dulce junto con el lichi fresco, sandía y melón en trozos. En la cena se acostumbra tomar té verde y también vino tinto liviano. Las mozas son atentas y sonrientes, pero hablan poquísimo castellano. Atrévase, vale la pena.
ZHONGNAN Medrano 472; 4982-6498. Abre mediodía y noche. Cierra los martes al mediodía. No aceptan tarjetas de crédito.






