
Retazos de color
Ningún mueble queda excluido: sillas, mesas, camas y bibliotecas pueden transformarse. Con diferentes géneros y un toque de creatividad ganarán vida, calidez y personalidad
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Lejos de ser meros artículos funcionales, se hacen eco de un sutil lenguaje, hecho de texturas, movimiento, diseño y estampados. Como esos elementos provocan distintas sensaciones en cada persona, es inevitable que cada uno se incline por una u otra en especial.
Es tiempo de hacerlas jugar a tono con nuestro estilo de vida. Una determinada tela puede pasar inadvertida adecuándose al ambiente que la rodea o transformar el clima del lugar. Lo esencial es dejar de lado los prejuicios y mirarlas desde otra perspectiva.
Cambio de roles
En principio, se trata de olvidarse de los usos tradicionales. Entonces, será posible emplear una sábana blanca de hilo como una cortina, o convertir un pareo en el tapizado de la banqueta. Un pañuelo de seda puede convivir con el respaldo de una silla y una manta de viaje mudarse al living, sobre un sofá o adornando la mesa ratona.
Esa actitud frente a los paños resulta útil para observar las estanterías de los negocios con nuevos ojos. Existen cientos de posibilidades para experimentar: algodón, lino, seda, lana y fibras sintéticas o mixtas, entre otras. La gama de colores y tramados es amplia y los precios, accesibles.
Quienes ansíen un género que no esté de acuerdo con su presupuesto no deben desilusionarse. Basta con adquirir menos de un metro para hacer un almohadón y ubicarlo en el sofá preferido.
Con detalles personales y libertad para combinar estilos, se lograrán cambios que sorprenderán e invitarán a quedarse.
Buenos negocios
- Las ferias americanas son una buena opción. Allí se pueden hallar propuestas de excelente calidad con valores verdaderamente insólitos.
- Es conveniente llegar temprano, ya que si la mercadería es buena se acaba rápidamente.
- Ciertas ferias duran sólo uno o dos días. A la hora del cierre es posible conseguir importantes rebajas, porque la intención es que se termine la mercadería.
- Dos lugares que hay que recordar: el Cottolengo y el Ejército de Salvación. En ambos sitios hay secciones destinadas al rubro telas o ropas. Es posible que al principio nada consiga atrapar su atención. Pero revolviendo con los ojos bien abiertos quizá pueda sorprenderse con un juego de sábanas de hilo italiano, que puede convertirse en un deslumbrante cubresofá.
- El barrio de Once es otro lugar para investigar. No todos los negocios venden sólo a los mayoristas. Una caminata por Tucumán, Paso, Lavalle o Larrea resultará oportuna para conseguir ofertas. Un metro de un lienzo se consigue por sólo 3 pesos.
- También en las mercerías de esa zona se venden cintas para completar la puesta de nuestras telas. El precio del carretel completo (10m) cuesta menos que 1 m en cualquier mercería común.
- Tampoco hay que olvidar las conocidas tapicerías o blanquerías. En general, cuentan con canastos que tienen saldos de telas de excelente calidad.
¿Sabías que...
... el tejido se remonta a tiempos prehistóricos? En Egipto se destacaban las manufacturas de lino. El algodón era especialidad de la India, así como la seda en China y la lana en Grecia.
... a principios del siglo XX, en la Argentina, las normas de higienismo afectaron las draperies ? Un enfoque médico proponía reducir la cantidad de telas que se utilizaban en el dormitorio. La medida respondía a la necesidad de evitar la acumulación de polvo. Además, antes de que la industria textil creciera (hacia finales del siglo XIX) los colores que no se diluían con los lavados o la exposición a la luz solar solían ser altamente tóxicos.
Sin embargo, mientras algunos defendían las normas higienistas otros daban prioridad al embellecimiento y recomendaban la profusión de telas en cortinados, fundas, cubrecamas, almohadones y carpetillas. Un género muy utilizado fue la cretona, que aportó colores y dibujos. Los voiles, brocados, muselinas, encajes, cintas y bibelots se aplicaban a detalles vaporosos y coquetos que otorgaban a los cuartos un carácter alegre y frívolo.
Textura ideal
- Ventanas: las telas finas y ligeras son excelentes. Permiten el paso de la luz y, al abrir los postigos, resulta agradable contemplar una suave ondulación que acompaña al viento. Una idea es hacer visillos con gasa de algodón o muselina, fijándolos por medio de una varilla. El voile de hilo es una opción si no se desea que se filtre la luz; su tejido es más denso.
- Suavidad y tersura: la seda pura o con algodón puede posarse sobre respaldos de sillas, mesas de luz o espejos. Al tener una excelente caída, acompaña las líneas del mueble.
- Prácticas fundas: para las sillas del quincho los rollos de tela de toalla resultan ideales.
La huella del tiempo
- Siempre es posible encontrarlos en algún rincón del hogar: una herencia de la abuela, sábanas que ya no se utilizan o vestidos fuera de moda. Entonces, ¡manos a la obra!
- Por su ancho, las sábanas sirven para confeccionar fundas de almohadones, manteles de tamaños especiales o simplemente cubrir un sofá.
- Cortinas con reminiscencias: solían utilizarse como fundas para los colchones y almohadas de lana, pero hoy también sirven para cubrir las ventanas.
Larga vida
Algunos géneros son tan resistentes que duran muchos años.
- Lona y lienzo: ambos resultan prácticos para los toldos y como bolsa para la ropa sucia. El lienzo viene en distintos grosores y es económico.
- Jean: especialmente indicado si hay chicos o mascotas en la casa.
- Algodón con viscosa: recomendable para cubrir sillas y sillones ya que, además de ser fuerte, no se arruga.
Cuestión de ingenio
- Cuadros poco convencionales: para lograrlos, se enmarca una tela que combine con las cortinas, los acolchados o la decoración de la habitación.
- Los respaldos de la cama se pueden revestir con retazos de tela que hagan juego con el cuarto.
- Lo ideal para los sillones de dos cuerpos es cubrirlos con lienzos de doble ancho (2,40 m). Son accesibles (alrededor de $ 2 el metro) y no hace falta realizar ninguna costura ni confección. Basta con anudarlos a los costados o atarlos con soga de algodón en colores crudos o blanco.
- Una oferta de pantalones de jean se puede convertir en una oportunidad: adquiera varios y realice una original funda para sillones. ¿Cómo? Sólo hay que desarmarlos y unirlos con nueva forma.
Sus características
- Jacquard sedado: es brilloso y denso. Suele ser utilizado para el doble cortinado. En ese caso, primero se debe realizar una cortina con un género de poca densidad (que deje pasar la luz). Sobre ella se ubica la otra pieza de tela. Se pueden utilizar rieles independientes, para que corran paralelos y cubran la mitad de la ventana. Las caídas laterales se pueden recoger con sogas o nudos.
- Raso, bengalina, panamá y chenille: sirven para oscurecer un ambiente. Por su resistencia se utilizan como fundas para sillones o para realizar el bandeau (cortinado que queda fijo sobre la ventana).
- Black out: elimina la claridad en forma total. Se consigue para enrollar o común. Es rígido y se fija al marco.
- Gamupiel: es impermeable y basta con un cepillado para su limpieza. Datos que lo convirtieron en un género bastante solicitado.
Modelos y precios (*)
- Seda lavada: de 1,50 m. de ancho, $ 5,99 (Composée).
- Retazo: de 1,50 m. de ancho, $ 1,99 (Composée).
- Fibrana: de 1,50 m. de ancho, $ 2,99 (Composée).
- Bengalina: de 1,50 m. de ancho, $ 6 (Composée).
- Linos rústicos: de 1,50 m. de ancho, $ 6,99 (Composée).
- Paño lenci: por mayor, $ 2,60 (Composée).
- Crêpe georgette: de 1,50 m. de ancho, $ 2,99 (El Rey de las Telas).
- Poplín de algodón: ancho 0,90 m, $ 2,99 (El Rey de las Telas).
- Bambula plisada india: de 1,20 m. de ancho, $ 1,50 (El Rey de las Telas).
- Seda: de 1,15 m. de ancho, $ 1,99 (El Rey de las Telas).
- Gamuza: en todos los colores, $ 13,99 (El Rey de las Telas).
- Entretela: el metro por pieza, $ 0,50 (El Costurero).
- Voile: de 3 metros de ancho, $ 3,50 (El Costurero).
- Seda estampada, lisa y labrada: $ 2,99 (El Costurero).
- Poplín elastizado: $ 2,50 (El Costurero).
- Gasa labrada bordada: $ 1,99 (El Costurero).
- Raso: $ 1,99 (El Costurero).
- Bengalina: para cortinados, $ 5 (El Costurero).
- Jacquard: $ 5 (El Costurero).
- Voile liso: de 3 m. de ancho, $ 3,50 (El Costurero).
- Voile estampado: de 3 m. de ancho, $ 7 (El Costurero).
- Polar: de 1,80 m. de ancho, $ 8,90 (Mair & Group).
- Rústicas de algodón: de 1,50 m. de ancho, $ 3,90 (Mair & Group).
- Voile: de 3 m. de ancho, $ 6,90 (Mair & Group).
- Algodón con poplín: de 1,50 m. de ancho, $ 2,90 (Mair & Group).
- Voile: $ 9 (Decormundo).
- Crêpe: $ 15 (Decormundo).
- Panamá: de 2,80 m. de ancho, $ 17 (Decormundo).
- Bengalina: $ 12 (Decormundo).
- Jacquard: $ 26 (Decormundo).
- Chenille: $ 26 (Decormundo).
- Duppión: $ 16 (Decormundo).
- Poplín: $ 16 (Decormundo).
- Otomán: $ 18 (Decormundo).
- Gross: $ 12 (Decormundo).
- Madrás: $ 30 (Decormundo).
(*) Los precios son por metro lineal
Fuentes consultadas
Composée: Avda. Corrientes 4545; 4861-4083.
El Rey de las Telas: Lavalle 2696; 4961-7784.
Mercería El Costurero: Lavalle 2686; 4961-5768.
Telas Importadas: Lavalle 2672; 4962-1661.
Mair & Group: Lavalle 2679; 4961-9054.
Decormundo: Avda. Pueyrredón 783; 4961-1792.
Renovando: 4361-8392; (15) 4540-9086.
Ramos Generales: Cabello 3650.
Librerías Yenny: Avda. del Libertador 740.
Morph: Avda. Pueyrredón 2501.






