Reto al destino

A dos años del accidente en el que estuvo al punto de perder la vida, Hebert Vianna vuelve a Buenos Aires para presentar su nuevo disco, Longo caminho. Pero el recital en el Gran Rex, el próximo viernes 9, y el viaje a nuestra ciudad serán una oportunidad para encontrarse con viejos amigos, tomar buen vino y rockear con los músicos que admira desde que visitó el país por primera vez
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2 de mayo de 2003  

A Herbert Vianna se le hace agua la boca. Está en las afueras de San Pablo, pero el solo recuerdo de los vinos argentinos hace que piense en subirse ya a un avión y regresar a Buenos Aires para encontrarse con amigos, perderse en las disquerías y en las casas de música, y practicar el castellano porteño que tanto le gusta hablar.

Es un hombre especial el cantante de Os Paralamas do Sucesso, la banda brasileña que ya pasó los veinte años de trayectoria y que el viernes 9 volverá a presentarse en Buenos Aires. Hace más de dos años, en Río de Janeiro, el cantante y su esposa estrellaron el ultraliviano en el que viajaban. Ella, la periodista Lucy Needham y madre de los tres hijos de Herbert, murió en el acto. El estuvo un mes en coma y el diagnóstico más optimista hablaba de tan sólo un diez por ciento de posibilidades de sobrevivir. Sus hijos, sus amigos, sus creencias y la música lo sacaron de ese lugar y lo llevaron de vuelta a su vida de todos los días.

Para Vianna, no se trata de vivir cada día como si fuese el último, sino de recuperar esos pequeños placeres cotidianos y saborearlos con más intensidad. La parálisis en sus piernas no le iba a impedir rockear y es él quien se encarga de asegurar que su guitarra suena tan cruda y áspera como no ha sonado en años. "Para mí todo esto es muy fuerte y especial -asegura Vianna-. Estoy en recuperación de un desastre que se llevó a la persona que me contempló con muchísimo amor, que es el amor de mi vida y la madre de mis tres hijitos. Tengo el alma totalmente despedazada y sufriendo, pero aun así tengo un gran remedio en la música. Juntarme con mis amigos, aferrarme a los Paralamas y a nuestra trayectoria de canciones que no fueron hechas con la idea de "vamos a hacer tal cosa para vender más", sino canciones que salieron de la emoción, eso es lo que debo hacer y es lo que estoy haciendo."

¿Rock brasileño?

De este lado, casi no hay bandas que hayan comenzado en los tempranos años ochenta y que hoy sigan en pie. Del otro, del lado de los pentacampeones del mundo, el rock era algo tan distante de la cotidianeidad brasileña que hasta costaba pronunciarlo. Cuando Herbert Vianna, Bi Ribeiro y Joao Barone, tres tipos que se habían conocido en la Universidad, decidieron crear Os Paralamas do Sucesso, los escasos antecedentes conducían a Os Mutantes, la banda que en los años 70 comandó Rita Lee. "No existía el término rock brasileño -recuerda Bi Ribeiro-. Poco le había quedado a nuestra generación del esfuerzo de Os Mutantes y, como en la Argentina y en toda América latina, donde se empezó a gestar un nuevo rock en los años 80, en Brasil había algo en el aire, con la diferencia de que no se trataba de una nueva oleada de músicos, como la que vivieron ustedes, sino de empezar prácticamente de cero."

La salida del primer disco de Paralamas, Cinema mudo (1983), lejos de ser el primero y lento paso para la construcción del rock mais grande do mundo fue un éxito rotundo, que los sacó rápidamente del circuito de bares cariocas para llevarlos de gira por todo el país.

Ni bien fantasearon con probarse en otros terrenos, con jugar de visitantes, Herbert, Joao y Bi miraron al Sur y aterrizaron en Baires para tocar, en noviembre de 1986, como teloneros de Sumo. "Ahí mismo Luca Prodan se metió en nuestras almas -recuerda Vianna-. El es un héroe inmortal para nuestros corazones. Con esa visita empezamos a conocer a las bandas argentinas y a ver que estábamos en sintonía con su música. Poco a poco fuimos aprendiendo el idioma gracias a Bi que, de chico, vivió un tiempo en Uruguay. El traducía las letras al castellano. Y nos fuimos metiendo cada vez más en la música argentina por el vómito poético de Charly García, de Fito Páez, de Soda Stereo, de Sumo."

De esa visita inaugural a utilizar el che porteño, incluso en las conversaciones en portugués, no pasaría mucho tiempo. "Era tanto los identificados que estábamos con este país que en nuestra primera visita a España un periodista, sorprendido por mi tonada, creyó que yo era argentino. Pensé que los tres eran brasileños, pero vos sos argentino. ¿No? Para mi fue un honor, porque si absorbí algo en el acento es por la conexión que tenemos con ese pueblo tan generoso."

Que sea una celebración, ése es el deseo que Herbert Vianna tiene para el show de Paralamas en Buenos Aires. Cuatro años pasaron de su último concierto porteño y no ve la hora de estar aquí. "Estamos muy animados por la posibilidad de volver a tocar en la Argentina, de encontrarnos con nuestros hermanos y saborear un buen malbec. Queremos, más de una forma espontánea que tenerlo todo previsto, que se acerquen a tocar Charly, Fito, Los Pericos, los Divididos, todos."

Conocedores del gusto argentino, los Paralamas siempre se las rebuscaron para hacer el show más argentino posible cada vez que nos visitaban. Incluso, a comienzos de los años 90, mientras editaban en Brasil el álbum Severino aquí sacaban otro, Dos margaritas . Si Charly escribiese la Constitución ... soñaba Vianna desde la letra de una de las canciones más exitosas de este lado del mundo. "Vamos a presentar el último disco, Longo caminho , pero, como siempre, también haremos hincapié en lo que tuvo mucha penetración en la Argentina. Va a ser un show hecho con una violenta dosis de orgullo por presentar las cosas que salieron del corazón. Buscaremos en todas esas viejas canciones para seleccionar unas cuantas. Lo que me sale en castellano con mucho entusiasmo y en Brasil lo hago también, es la canción Track track , un pequeño brillo de la gran obra de Fito Páez, que está en la lista del concierto."

Dividido en dos partes, el concierto no difiere de lo que el trío hacía antes del accidente sufrido por Vianna. "En la primera entramos sólo los tres Paralamas -explica Bi Ribeiro-, tocamos doce temas y, en la segunda, lentamente se van incorporando los músicos hasta que se completa la banda. No hay grandes cambios técnicos, básicamente lo mismo que siempre hicimos en vivo." En realidad, los cambios pasan por actitudes y no por impedimentos. Como en sus comienzos, la guitarra de Herbert y el espíritu de la banda se vuelven a acercar al rock en Longo caminho , al tiempo que se alejan de las inevitables referencias a la música popular brasileña que impregnaron sus discos de la década del 90.

"Antes del accidente de Herbert ya estábamos preparando el nuevo material -comenta Ribeiro-. Básicamente, la intención era hacer un disco de trío para volver a nuestros inicios. Empezamos a trabajar en los arreglos más simples, pero tras el accidente volvimos a ensayar e incorporamos a los integrantes de la banda habitual de Paralamas, porque estaban muy sensibilizados y todos querían estar cerca y tocar."

Todavía mantienen fresco el recuerdo de sus primeros contactos con el público argentino y eso es lo que van a intentar recobrar con su visita del viernes 9. "Cuando volvíamos a Brasil -recuerda Ribeiro-, lo primero que hacíamos era hablar del público argentino. Les contábamos a nuestros amigos y a la prensa que se parecían a una hinchada de fútbol, que cantaban todos los temas, llevaban puestas remeras del grupo... El tema es que cuando uno se afirma allí no se puede desaparecer por diez años, pero aún así, cuando te pasa eso, al volver notás que la gente está esperando por recuperar el contacto, porque es muy fiel. Además, le han dado mucho ánimo a Herbert en todo este tiempo."

Más que la mera presentación de un nuevo disco, el show de Paralamas en Buenos Aires marca el saludable reencuentro de la banda brasileña más argentina de la historia con su público de acá.

Pasión por Luca

  • Entre mitos y realidades Los Paralamas sí pueden decir que estuvieron ahí. En noviembre de 1986, en su primer desembarco en Buenos Aires, Herbert, Bi y Joao tocaron en el estadio de Obras como teloneros de Sumo. Hoy es tanta la gente que dice que estuvo ahí que, de haber sido así, ambas bandas hubieran tocado en la cancha de River. "Esa noche Luca Prodan se metió en nuestras almas y pasó a ser un héroe inmortal para nuestros corazones -se emociona Herbert Vianna-. Su despliegue en el escenario nos cautivó inmediatamente y no nos olvidaremos nunca de los momentos que compartimos después del concierto."
  • Cerca de la celeste y blanca

    Amores sin fronteras, desde la pelota a la música

  • "Antes, para nosotros, ustedes eran sólo los rivales de la cancha", recuerda Herbert Vianna del otro lado de la línea. Intimamente, el cantante y compositor brasileño admiraba a nuestros jugadores, pero no se animaba a comentarlo con sus amigos. "Maradona, Kempes, Luque y todos esos futbolistas maravillosos, yo los admiraba por la tele y acá la gente decía que no tenían ni punto de comparación con los nuestros. Pero después fuimos allá y, además del fútbol, empezamos a conocer su gente, sus costumbres y, sobre todo, su música." De ahí a convertirse en la banda brasileña más argentina de la historia hubo sólo un paso. Después del debut porteño, en 1986, los Paralamas empezaron a cruzarse con músicos argentinos. En 1987 colaboraron con Charly García en el tema El rap de las hormigas (1987) y él devolvió gentilezas en Por quase um segundo , del álbum Bora bora . La admiración mutua y la amistad tuvo un nuevo capítulo recientemente cuando Charly apareció en un show carioca de Paralamas. Precisamente, la primera vez que Vianna se subió a un escenario tras el accidente fue durante un show de Fito Páez (foto) en Río, a fines de 2002. Los Pericos y Divididos, entre otros, completan la lista de amigos que, seguramente, pasarán el viernes 9 por el Gran Rex.
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