
El periodista "canalla” está a favor del odio fútbolero, pero en contra de la violencia.
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Por Diego Zwengler / Ilustración Gonza Rodrìguez
¿Qué sería de vos si hubieras elegido ser hincha de Newell’s?
Alguien muy desgraciado, si lo llevamos a un límite extremo. Era improbable que saliera leproso porque para mí el fútbol es el padre y mi papá era de Central. En Rosario es imposible tener una familia hincha de un equipo y salir del otro. Yo estoy muy contento y me gusta mucho ser de Central, pero mis amigos de Newell’s sienten lo mismo por su equipo. Ser canalla es una marca de identidad.
¿Qué es lo que te gusta de Central?
Una linda definición la dio Quique Pesoa: dice que ser de Central es estar en la vereda de lo popular. Ahora está más mezclada la cosa, pero cuando me formé como hincha en los 70 era así, Central lo popular y Newell’s otras clases sociales. Además, para mí el fútbol es muy importante en mi vida. Si Central gana mi ánimo es muy distinto. Lo sigo desde que tengo uso de razón y hasta jugué ahí.
¿Cómo fue esa etapa?
Hice inferiores hasta la cuarta. No llegué por falta de talento y mucha falta de persistencia. Me tocó ser suplente un año y, al mismo tiempo, estudiaba. Tuve que decidir porque era un sacrificio enorme. Una vez estaba en un parque en Rosario y alguien me grita: “Menos mal que te eché de Central”. Era Pancho Erausquin, mi ex entrenador. Me di vuelta, lo miré y me aclaró: “Porque le hice un gran aporte al periodismo”.
¿Central-Newell’s es el clásico más caliente?
Es el que se vive con más intensidad probablemente en el mundo. Es una ciudad muy futbolera donde la gente se expresa todo el tiempo. Si Central perdía un clásico, yo no iba a la escuela el lunes para evitar las cargadas. La previa al clásico es una locura: la gente está en un bar y se pone a cantar, es blanco o negro. Todo el tiempo hay camisetas de Central y de Newell’s en la calle y los parques, así que si no pasa nada es porque hay una convivencia obligada.
¿Cuál es el límite a la hora de las cargadas?
El límite es que vale todo menos la violencia. En los 70 con un amigo leproso nos gustaba tanto el fútbol que íbamos a las dos canchas a ver a los dos equipos. En el Coloso me quedaba calladito sin gritar los goles y me divertía cuando le hacían un gol. Me tocó ver lo mejor del fútbol rosarino; hoy sería insólito hacer eso. Con este amigo pensamos en hacer una solicitada que diga: “Déjennos odiarnos en paz”. Y hacer un decálogo donde diga que queremos que el otro equipo pierda siempre, que se vaya al descenso, pero no aceptamos la violencia ni avalamos a las barras, e ir con ganas a la cancha.

¿Qué te pasa con Messi, el mejor del mundo, y su amor por Newell’s?
Creo que hay un problema serio de personalidad, de actitud y que quizás tenga que ver con su origen. Mi jugador preferido de la selección es Kempes.
¿Qué personaje literario te hubiera gustado que fuera canalla?
Sandokán, mi personaje preferido de la infancia.
Era valiente, osado, amigo de sus amigos, tiene actitud canalla.
COMPLETE LA FRASE
Si Fontanarrosa hubiera sido leproso… ¿y si Dios fuese mujer?
No hay peor hincha que… el que no sufre. Porque el sufrimiento es parte indispensable del hincha .
Como hincha en la cancha no me puede faltar… mi hijo Luciano. Es que ir sin él me entusiasma menos
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