
Ritmos en Punta Carrasco
El Santo sobre el césped, hasta que amanezca
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Inconfundible, la figura humana trazada con palotes, coronada por la aureola angelical remite a un joven y apuesto Roger Moore como Simon Templar. Hoy, el logotipo brilla en una de las entradas del Complejo Punta Carrasco, donde sorteando piletas y parques se llega a la pista de El Santo, en la playa.
Cómplice de los vaivenes del Río de la Plata, la disco resulta una de las más elegidas al llegar diciembre. Entonces, se inaugura la temporada de este sitio sin más paredes que la arboleda, bajo la luz de la luna, donde se puede bailar sobre césped hasta que el sol renazca.
Quizá por ser uno de los pocos espacios completamente al aire libre, cientos de jóvenes marchan en procesión rumbo a la orilla, todos los fines de semana del verano porteño.
Pero a diferencia de otros años, en éste, el quinto consecutivo, los cambios no pasan inadvertidos. La pantalla de video gigante de otras temporadas cedió su lugar a un escenario con todos los chiches, atípico para una discoteca. Ahora, las luces artificiales brillan por su ausencia.
Parte de la religión
Desde la cima de una torre de madera, el DJ custodia que todos se mantengan en movimiento. En las bateas predominan temas nacionales de otras y de esta década, pachanga, pop y un touch de disco. Para completar el surtido, puede aparecer en escena una banda que agregue música en vivo.
Otra de las novedades es la multiplicación de las barras de caña y paja. Allí, quienes lleguen sin haber quedado del todo satisfechos con su cena podrán entretener sus estómagos con choripanes y hamburguesas ($ 2). En cuanto a los tragos, las altas temperaturas exigen la llegada de daiquiris de frutas tropicales ($ 6), que se sirven casi helados.
Restan poco más de dos meses para aprovechar la brisa del río en esta pista al natural. Resultará difícil que los fieles de la noche logren obviar en su ruta un alto en la playa. Como si fuera parte de su religión.
El Santo. Costanera Norte S/N. Complejo Punta Carrasco. Abre jueves, viernes y sábados, desde la hora 0. Entrada: $ 10, con una consumición.






