
Robert Redford: rubio, alto, apuesto y con un Oscar honorario
Esta noche, durante la entrega de los premios Oscar de Hollywood, el famoso actor y director será galardonado, sin embargo, por su mayor aporte al cine: el Instituto Sundance y su festival
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Esta noche, el actor y realizador cinematográfico Robert Redford recibirá un Oscar honorario, por su labor para respaldar y promover la obra de directores independientes e innovadores de todas partes del mundo. Redford, de 64 años, ha protagonizado en el curso de su larga y exitosa carrera más de 35 films, y ha dirigido al menos media docena más. Pero la distinción que le otorga ahora la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas premia en realidad su iniciativa de crear el Sundance Film Festival, que se convirtió en los últimos años en la vidriera más efectiva para que los realizadores independientes puedan exhibir sus films, con buenas posibilidades de ganar trascendencia y financiación para obras cinematográficas que, de otra manera, hubieran pasado inadvertidas. Algunos de los films que han surgido de ese festival anual incluyen éxitos mundiales como El proyecto Blair Witch, Sexo, mentiras y video, Perros de la calle y Trainspotting. La Academia de Cine sólo concede esta clase de distinción "por destacadísimas intervenciones en la creación cinematográfica o por haber prestado notables servicios a la Academia". En el pasado, lo recibieron, entre otros, Federico Fellini y Deborah Kerr. A estas alturas, casi cualquier persona vinculada con el mundo del cine puede recitar la leyenda del Sundance: Redford tomó en sus manos el alicaído Festival de Cine de Estados Unidos y, a mediados de la década del ochenta, lo trasladó desde Salt Lake City hasta Park City, en Utah. El festival se convirtió en parte de un programa del Sundance Institute, y fue bautizado con ese nombre en 1991. Redford ha relatado, en una entrevista reciente, que al principio no encontraba films medianamente pasables para exhibir ni conseguía que asistiera público al encuentro. "Pero ahora –agrega el realizador– hay tanta gente durante el festival que ni siquiera se puede caminar por las calles." Lo que cambió todo fue Sexo, mentiras y video, de Steven Soderbergh, un film que cobró la estatura de icono dentro del mundo del cine comercial. Antes de Sundance, ninguna distribuidora lo aceptaba. Después de su estreno en el festival, se convirtió en el símbolo del gran éxito de bajo presupuesto y contenido intelectual.Desde entonces, Sundance ha sido el trampolín de muchos directores, desde Quentin Tarantino (Perros de la calle) hasta Kimberly Pearce (Los muchachos no lloran), y de actores convertidos en estrellas, como Brad Pitt y Liv Tyler. Otros films exitosos, como Memento, y el actual éxito de taquilla en Estados Unidos, In the Bedroom, también fueron estrenados en el Sundance.Más allá de su importancia dentro del ámbito del cine comercial, el Sundance ha contribuido a cambiar la percepción del cine independiente. Ahora las películas son mejor producidas y se las cuida más en el aspecto visual. El propio Redford ha declarado: "Independiente no tiene por qué ser sinónimo de un film mal hecho". Y además, la tendencia también ha influido sobre los films comerciales: las producciones de los grandes estudios de Hollywood han adquirido muchos rasgos típicos del cine independiente. Un ejemplo es Traffic, la última y premiada película de Steven Soderbergh. Harvey Weinstein, el vicepresidente de Miramax, comentó elogiosamente acerca del deseo de Redford de equilibrar el arte y el interés comercial. De hecho, la vida de Redford es el mejor testimonio de su anhelo de equilibrar el impulso artístico y el provecho financiero, los dos polos que han impreso a su existencia un vaivén constante, impulsándolo alternativamente hacia el éxito rotundo, a pasar sin pena ni gloria, o a ser blanco de críticas bastante despiadadas. El actor y director, que emergió como astro cinematográfico en la década del setenta, nació como Charles Robert Redford Jr., el 18 de agosto de 1937, en Santa Mónica, California. Asistió a la Universidad de Colorado gracias a una beca como basquetbolista. Luego de pasar un año trabajando como obrero petrolero, hizo un viaje a Europa, donde llevó la bohemia y penosa vida de pintor desconocido, mayormente en París. Tras su retorno a Estados Unidos, se estableció en la ciudad de Nueva York con el firme propósito de forjarse una carrera de actor, y en 1959 debutó en el teatro con un pequeño papel, al que siguieron otros más importantes y algunas apariciones en televisión. En 1962, hizo su debut cinematográfico en War Hunt, un drama antibélico de Terry y Dennis Sanders. Pero, sin embargo, fue su papel protagónico en la pieza teatral Descalzos en el parque, montada en Broadway con gran éxito en 1963, el que lo lanzó a la fama y le abrió las puertas de Hollywood. En 1980 su interés en la actuación había disminuido e hizo su debut como director con el drama Gente como uno, film que ganó cuatro Oscar, incluyendo a mejor director.Pero con el Instituto Sundance concretó su sueño mayor: la creación de una utopía en la que directores, escritores, actores y compositores dedicados al cine pudieran explorar nuevas ideas en un entorno libre de presiones comerciales. "Mi idea –ha explicado Redford– era muy simple: para que fuera auténtico, no tenía que haber nada que tuviera que ver con dinero." Pero, por supuesto, hay que tener dinero para no tener que ver con intereses comerciales. Así, Sundance debe reunir casi 5 millones de dólares anuales de donaciones, y las contribuciones de empresas se estudian detalladamente para evitar todo tipo de compromiso ulterior. Algunas se rechazan, y se especifica que Sundance no dará nada a cambio. Esa protección de la creación es lo que más valoran los artistas que han ido a Sundance. Casi todos ellos son inclasificables, y ocupan un rango de diversidad que va, por ejemplo, desde Gina-Prince Bythewood –que logró filmar Love and Basketball, una rara película deportiva femenina, que terminó producida por Spike Lee– hasta el premio Nobel Gabriel García Márquez, que dictó un curso de relato para guionistas latinos. También ha iniciado la globalización del instituto, con un programa de talleres en Cuba, Brasil y la República Checa, y ha creado una compañía productora y una cadena de salas cinematográficas Sundance. Y, por cierto, como no podría ser de otra manera, ha admitido: "Sundance arrasó con mi vida".
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