
Rosario, ni nuevo ni muy moderno
Tras presentar en su ciudad su flamante película, "Miami RMX", Gustavo Postiglione, director de "El asadito", afirmó que el cine nacional no existe como idea porque, dice, "es un término tan cómodo como erróneo"
1 minuto de lectura'
Fue el dedo pontificador porteño que se posó sobre El asadito y determinó que el cine de Rosario tuviera existencia en el mundo real (...) Pero la película es el resultado del trabajo de años. Tiene una historia previa que ha sido y seguirá siendo ignorada por no haberse desarrollado desde el centro neurálgico de la Argentina. (Pág. 32, "Cine instantáneo", Gustavo Postiglione)
El cartel de bienvenida a Rosario está sobre un puente que cruza la autopista. Personajes de Fontanarrosa promocionan un centro comercial y la cara del Negro Olmedo es el emblema de una famosa churrería. Domingo de fútbol, poca gente en la calle. Uno de cada tres hombres tiene pegada al cuerpo la remera de Newell´s. No es una tarde más para los hinchas leprosos: debuta el Burrito Ortega y la ciudad está conmocionada.
Postiglione aguarda en la terminal de ómnibus, sin camiseta de ñuls y con los ojos a medio abrir, que delatan una noche extensa: pocas horas atrás presentó localmente su nueva película, "Miami RMX", junto con su primer libro, "Cine instantáneo", dos obras entrelazadas que aportan, en formatos distintos, una mirada reflexiva y provocadora sobre la actualidad del cine nacional. La entrevista se realiza en su ciudad, en una visita que procura conocer, de manera un poco más cercana, a los protagonistas de una corriente cinematográfica que no es nueva ni "demasiado moderna".
Un fantasma cool recorre al nuevo cine argentino. Estar a la moda es la mejor manera de ser nuevo cineasta y hasta es posible -y no está mal visto- que algunos colegas aparezcan en las secciones frívolas de las revistas. Este fantasma, ya casi un virus de la modernidad lobotomizada argentina, ha atacado a varios directores, actores y críticos. (Pág. 29).
"Hace tiempo que quería escribir este libro para asentar en palabras algunas ideas y experiencias de trabajo, y para disparar también el debate, algo que casi no existe entre los realizadores", comenta Postiglione, de 40 años, mientras el taxista conversa simultáneamente con su esposa (va de acompañante en el vehículo: así pasan juntos el domingo). El día soleado inclina la ciudad hacia la costa del Paraná, donde miles de rosarigasinos recurren a sus bares para un almuerzo tardío. Gustavo, a medida que lo llaman a su celular, va convocando al resto de la "trova rosarina" del cine (así se la llama desde el revuelo de "El asadito") para un encuentro general, horas más tarde. "Nos conocemos hace veinte años y tenemos una mirada común, pero con variaciones en lo estético-narrativo. Esto, creo, lo hace más rico todavía", opina.
A principio de los años 80, algunos de ellos participaban de un taller de cine (Arteon), en un espacio "que permitía discutir cosas que en otros lugares ni se mencionaban". Las filmaciones se hacían en Súper 8 y Carlos Coca, un par de años mayor que él, era el docente del curso. Ambos recuerdan un minidiálogo de entonces:
Postiglione: -¿Podremos filmar un largo algún día?
Coca: -No.
"Fue tan categórico -evoca Postiglione- que en ese momento pensé: «Cuando lo hagamos, se lo voy a recordar». Tal vez el origen de este cine rosarino esté en aquella pregunta. Su respuesta tenía que ver con las posibilidades reales, pero al mismo tiempo fue movilizadora. «Yo sí la voy a hacer. No nos rindamos ahora, que todavía no empezamos»." Su opera prima fue "De regreso (el país dormido)", filmada en 1989.
El cine es un arma poderosísima para salvar nuestra identidad. Si planteamos las películas desde el lugar de la imitación de fórmulas, porque esto abre la posibilidad de generar mercados, será una ganancia a corto plazo, pero una pérdida en el plazo más lejano. (Pág. 40).
Suena el teléfono en lo de Carlos Resta -actor de "El cumple" y "Familia rodante", de Pablo Trapero, y "Miami RMX", entre otras-. Es una oferta de trabajo, para una opera prima que se filmará en Buenos Aires. El y su mujer Eugenia son los anfitriones de una cena que reúne a varios de los referentes rosarinos. Abrazos, besos. Cada uno de ellos participa en la película de los otros, distribuyéndose roles técnicos e incluso actuando. Héctor Molina, por ejemplo, integró la mesa de "El asadito", estuvo a cargo de la fotografía de "Insensatez" (2001, también de Postiglione), dirigió el largo "Ilusión en movimiento" (2002) y es el director de la Escuela de Cine. El doctor Coca (psiquiatra) actúo en "El Cumple" (2002), fue director de arte en "Ilusión..." y su corto "El chancho con cadenas" (2004) circula por festivales en todo el país. "Tenemos búsquedas diferentes, pero adherimos a ciertos principios filosóficos que tienen que ver con el comportamiento, con no traicionar cuestiones vinculadas con el lugar, el origen, el compañerismo y la solidaridad con el resto", agrega Gustavo.
En la terraza se prepara, por supuesto, un asado, aunque en este caso con presencia de mujeres. "Hablan de lo mismo que en la película, aunque estemos nosotras", dice Roxana Bordione, productora. "Algunos lo señalan como un film machista, pero para nosotras es todo lo contrario: un homenaje a la mujer, a través de los comentarios de hombres despechados", agrega Ana Julia Manaker, vestuarista. Según Postiglione, sus colegas actúan porque son "tipos particulares, personajes en sí mismos".
Lunes. En la pequeña productora Visión Interior, Lucio García y Fernanda Taleb (editor y productora) preparan material de promoción: Gustavo presenta el viernes (por hoy, ver aparte) sus dos nuevas obras en territorio porteño, donde viaja todas las semanas para dar clases (en TEA), pero que, como realizador, se siente "extranjero". "Buenos Aires pone el ojo sobre determinada gente para decidir si existe o si no. Creo que no es una intención manifiesta, sucede naturalmente.
-¿Qué tendría que cambiar?
-Tiene que ver con el diseño del país. En Brasil, por ejemplo, cada región tiene diferentes expresiones, con peso propio, igual que en España. La identidad es una suma de las partes. El cine nacional no existe como idea. Hay una vaga sensación de que sí, pero existiría si formaran parte todas las expresiones. Se usa "nacional" porque es cómodo usar el término. Pero es tan erróneo como incluirnos siempre dentro del "nuevo cine argentino". Creo que estoy demasiado grande para seguir diciendo que soy nuevo.
Apuntar al debate
- Por primera vez en Buenos Aires se verá hoy (a las 19, en La Nave de los Sueños, Suipacha 842, gratis) el film "Miami RMX", una versión "remixada" (reeditada) de la película que se exhibió en el último Festival de Cine Independiente. Se trata de una reflexión individual y colectiva sobre la actualidad del cine y la cultura en el país, en una combinación de entrevistas, ensayos y falsas entrevistas. "¿Está todo inventado en el cine? ¿Quiénes son mis colegas? ¿Hacemos el cine que queremos?" El largometraje -polémico, que apunta también a generar debate- entremezcla realidad y ficción de una manera muy personal. A las actuaciones de Carlos Resta, Natalia Leggio y Anabel Martín se sumó, para la nueva versión, la de Jazmín Stuart. "Quería agregar material a la película, así que volvimos a editarla en lugar de hacer una segunda parte", dice Postiglione. Se presenta en conjunto con el libro.



