
Sabores de José Ignacio
El mar y la buena carne uruguaya prevalecen en el exclusivo balneario esteño
1 minuto de lectura'
José Ignacio, a 40 kilómetros de Punta del Este, representa una gran alternativa para disfrutar de la buena gastronomía. El reciente Punta del Este Food & Wine Festival permitió adentrarnos en este microclima del pueblo descubierto hace más de 34 años por Francis Mallmann. Eran los tiempos en que a gatas había electricidad y agua, ni siquiera un puente como el que hoy atraviesa la ruta 10 para acercar a los visitantes. Mallmann creó La Posada del Mar en 1978 junto con Guzmán Artagaveytia, con quien se asoció también en Los Negros, ambos lugares precursores del por entonces pequeño caserío. Artagaveytia es hoy uno de los propietarios del Parador La Huella, ubicado sobre las dunas. Es el único lugar del pueblo que permanece abierto todo el año. El chef Alejandro Morales tiene varias especialidades, entre ellas tarta de cebolla al vino tinto y langostinos al horno de barro. Playa Vik fue otro de los lugares incluidos en el festival con la cocina a cargo del chef uruguayo Marcelo Betancourt, también responsable del apéndice del establecimiento. En este caso, sorprende El Parrillero, un quincho cuyas paredes son de chapas onduladas, con una larga mesa de madera y banquetas y un figón en el medio. Utilizan vegetales de la huerta propia, pescados frescos y carnes uruguayas de primera calidad. Casa Suaya es un complejo vecino al pueblo, que propone cordero, pescados, mariscos y diversos cortes de carnes bovinas. Sal y Pimienta (nombre del restaurante en cuestión) ofrece cocciones al horno de barro y a la parrilla.






