Salta se reinventa de la mano del turismo interno y tiene con qué: nuevos hoteles, sabores autóctonos en clave moderna y excursiones de otro planeta.
Salta se reinventa de la mano del turismo interno y tiene con qué: nuevos hoteles, sabores autóctonos en clave moderna y excursiones de otro planeta.
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8 de julio de 2019  • 20:42

Tocar las nubes en uno de los ferrocarriles más altos del mundo, volver a conectarse con los productos andinos y las tradiciones musicales, partir en busca de la mejor empanada salteña y descansar en alojamientos coloniales de ensueño. Nadie puede resistirse a todo lo que la ciudad de Salta tiene para dar. Aquí, nuestros elegidos.

De la peña a la reinvención de sabores andinos

Preguntale a cualquier salteño a qué peña ir y seguro que menciona La Casona del Molino. Esta vieja vivienda de habitaciones que miran a un gran patio interior se llena siempre. "El salteño es muy cantor, sentarse a cantar con amigos es parte de la idiosincrasia", nos explican al quedar absortps con semejante concurrencia: 500 personas comiendo y guitarreando. Temprano va el turista; hacia la medianoche llegan los locales con sus cuerdas y bombos enfundados al hombro, y a las dos de la mañana estalla la euforia, que también incluye el baile folclórico, con parejas que se las arreglan para tirar unos pasos entre las mesas. Con ajíes, quinoa, mote, amaranto y papines, entre otros productos provenientes de la Puna y con frutos tropicales, como papaya, mango o chirimoya, traídos de la yunga, Salta comenzó una interesante reinvención de su cocina apelando a técnicas modernas y combinaciones internacionales. Una de las novedades más interesantes de la zona es Chirimoya (España 211), un restaurante vegetariano elegido como uno de los mejores del mundo por diversas publicaciones internacionales como Lonely Planet. Otra propuesta sorprendente es Ma Cuisine (España 83), un restó de comida internacional, andina y de autor a cargo del chef y sommelier Roberto Boujon.

La Table (Ruta Nacional N 51 km 6), el restaurante del hotel House of Jasmines, es otro de los espacios que vale la pena visitar para entender de qué se trata esta reinvención. En esta propuesta se conjuga la expresión local con un contexto de estancia típica salteña y la misión de hacer una cocina que represente el ámbito natural, cultural e histórico de este territorio sin igual. La receta del chef salteño Andrés Gutierrez, al mando de estos fuegos desde 2016: "acentuar los productos precolombinos de la región andina en platos gourmet con técnicas europeas. Combino los ingredientes que nos proporciona la madre tierra para obtener sabores maravillosos en un lugar diferente que cuenta con su propio huerto. Mi trabajo es transmitir al turista el producto, la riqueza que tenemos acá". Para empezar, ensalada Pachamama cosechada en el día o la causa andina con ceviche de palta y charqui del pueblo de Chicoana con puré de papines especiados.

Para un maridaje regional: la provoleta de Cabra de Cafayate con salsa criolla armonizada con un Domingo Molina tannat 2014 de los Valles Calchaquíes. Otros hits: matrimonio salteño de tamal y humita con salsa de ajíes andinos y cabrito braseado con reducción de malbec-criolla. Para el postre, flan de dulce de leche de Campo Quijano (un producto premiado que se elabora a unos kilómetros de La Table) con pochoclo de quinoa. El dato: se puede reservar una clase de cocina con el chef para llevarse los trucos a casa (con degustación incluida, por supuesto).

Las empanadas como patrimonio cultural

A la hora de buscar la empanada salteña perfecta, el Patio de las Empanadas de la plazoleta Gauna sigue siendo de parada obligatoria, pero además, hay algunos puntos gastronómicos en los que vale la pena para. La Tía (Alvarado 830), por ejemplo, es una de las favoritas de la ciudad junto a las empanadas "de patas abiertas" de Roque García (Av. Entre Ríos 1990). Les dicen así porque son tan jugosas que hay que comerlas con las piernas separadas para no mancharse. Se sirven con salsa de tomate rallado y ají locoto boliviano.

A las empanadas de El Buen Gusto (O´Higgins 575) todos les envidian -además del perfectísimo repulgue que es el mismo de siempre- que el negocio no tenga cartel que lo identifique y venda, sin embargo, 2500 empanadas por día en fines de semana. El emprendimiento familiar que inició don Cecilio Bravo para vender en la estación de ferrocarril en el año '45 ya lleva tres generaciones, y la misma receta de hace 60 años: se hacen en el día con masa casera. Las de carne -picada a cuchillo, con papa, cebolla verde y un condimento con pimentón de Cachi- es la estrella, 70% de los pedidos son de ese sabor. Además hay de queso y pollo, a las que se suman las de atún los fines de semana.

Gloria Rodríguez conoce el gusto salteño como nadie. Y es que desde hace 45 años, tiene el secreto de las una de las empanadas salteñas más aclamadas, las que vende en La Criollita (Zuviria 306). Son tan pero tan ricas que le hacen pedidos hasta desde La Patagonia, a donde las manda congeladas. Al parecer, el truco está en la grasa que utiliza tanto para freír como para hacer la masa, más los condimentos locales en su justa medida. Con su experiencia en el rubro, Gloria comenta que desde hace un tiempo, su número de comensales se divide en 50 y 50. "La mitad de quienes llegan son extranjeros y la otra mitad, argentinos, que en su mayoría llegan de visita los fines de semana", observa. "Nos encanta recibirlos a los dos pero es muy lindo que los argentinos se muevan por el país y conozcan más de nuestras tradiciones", concluye.

Otro tipo de circuito de compras

Con el ritmo y la sensibilidad que habilita el contexto salteño, muchos emprendedores crean proyectos en el justo límite entre lo comercial y lo artístico, la clase de objetos que los visitantes aman llevar a sus hogares, sobre todo tejidos artesanales con motivos indígenas y trabajos de talabarteros, dos oficios tradicionales que se resignifican gracias a las ventas que trae el turismo. Alma Andina (Caseros 425) es una tienda con diseños preciosos que contempla aquellos elementos que decoran y sirven a todas las rutinas como mates, macetas, repasadores y cuadernos. También hay juegos para niños con hermosas ilustraciones. A pocos metros, Objetos de Agrado (Caseros 265) propone un paseo igual de delicioso a los ojos. Por otro lado, en Villa San Lorenzo se pueden comprar hermosas antigüedades en lugares como Las Durrieu (José Hernández 640).

Nuevos hoteles

Salta cuenta con una gran propuesta de nuevos hoteles. Entre ellos, Amalinas con 10 habitaciones en suite y restaurante abierto a todo público, en el municipio de San Lorenzo. Recientemente también desembarcó el Brizo Salta, emplazado en la imponente Salta Tower del centro de la ciudad. El edificio de usos múltiples conjuga el hotel, residencias privadas y oficinas comerciales. A fin de año además, se inaugurará el tercer hotel del grupo Aries, camino a Cafayate, frente al impactante paisaje de Los Castillos, rodeado de dos pequeñas lagunas.

Además de las novedades, hay clásicos que siguen cumpliendo años, como Kkala, que en su décimo aniversario sigue fiel a su propuesta original de alojamiento boutique para una escapada al NOA. Reconectarse con las raíces precolombinas y con los encantos de esta provincia desde una decoración exquisita y buenos momentos al calor de un hogar o en la terraza a los pies de uno de los "Tres Cerritos".

El Sendero del Gaucho, la escapadas perfecta

Para apreciar la personalidad de Salta, de esta tierra de gauchos y de tradiciones arraigadas, de montes, ríos y aguas termales, una gran opción realizar el Sendero del Gaucho. Propone una salida por Valle de Lerma, apreciando sus cultivos de poroto, soja y otras leguminosas, para dirigirse finalmente a algunas de las ciudades más interesantes de la región: Güemes, Metán y Rosario de la Frontera. En las grandes estancias dedicadas a la ganadería y el cultivo, se recibe a los turistas, se organizan cabalgatas, visitas a tambos y a otros centros de producción agrícola. Por la ruta nacional 34 se llega al Parque Nacional El Rey, ambiente de Yungas, de gran diversidad biológica y cabecera de una importante cuenca hídrica. Recién allí uno puede comenzar a tener un panorama de algunas de las poderosas características de la región.

Salta, la mágica

La puna salteñas es probablemente, uno de los puntos más sorprendentes de la Argentina. Este enorme bloque del antiguo basamento cristalino levantado en la era terciaria, es una peniplanicie ondulada capaz de dejar absorto a cualquier viajero. Pocos saben, pero en la zona se esconden 646 ¡glaciares! La característica es que no se los detecta a simple vista. Están lejos de parecerse al Perito Moreno, son más bien una parte más del paisaje árido cordillerano, pero bajo esas formaciones camufladas existen grandes reservorios de agua congelada, fundamentales para la regulación de los recursos hídricos. Cosas como estas se pueden aprender realizando excursiones a esta maravillosa parte del planeta. Este rincón alto y seco también puede conocerse con el Tren a las nubes, un ferrocarril que dobla a 4.200 metros de altura en el legendario Viaducto La Polvorilla. Además de ser un ícono turístico (el año pasado recibió 16 mil pasajeros, de los cuales el 10% fueron salteños, el 65% del resto del país y el 25% extranjeros), es una obra de ingeniería impresionante y un factor fundamental en el desarrollo productivo de las comunidades que atraviesa en su recorrido. Por ello, para conocer a fondo la puna salteña, lo mejor es contratar la excursión BUS + TREN + BUS, una propuesta que en 2016 se ganó el sello de Marca País, el programa para difundir la calidad turística nacional, destacando los valores positivos y propios de la Argentina.

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