Santiago Calori. "Nunca me tatuaría a un personaje de Marvel"

Fuente: Brando - Crédito: Ignacio Sánchez
Nazareno Brega
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5 de febrero de 2020  

:: Las películas marcan la vida de cineastas, críticos, guionistas y cinéfilos en general. Santiago Calori, tal vez por entrar en todas las categorías mencionadas, lo volvió literal al entregarles la piel a varios de sus personajes favoritos de la historia del cine. Tras una larga carrera radial acompañando a Juan Pablo Varsky, Bobby Flores y Clemente Cancela, el director del documental Un importante preestreno se metió de lleno en los podcasts cinematográficos: Un Invento sin Futuro, Hoy Trasnoche, Cinefilia Ninja y Lettera 22. Calori justifica la cuestión de piel que estableció entre tintas y material fílmico reconociendo que "a uno le gustan dos cosas y después las aplica a toda la vida".

:: ¿Cuántos tatuajes tenés?

Los podés contar cuando están separados, pero es medio raro cuando empezás con el fondo y te los pegás todos. En un brazo tengo ocho monstruos, pero el fondo son muchas más sesiones. No sé cómo contarlos. Si los tuviera separados sería más fácil. Fueron nueve sesiones para los monstruitos, pero después tuve cinco o seis sesiones más para el fondo, que es algo que no te dicen en general. Es infumable. En los otros salís con un resultado, pero en estos te lo cuestionás más. El fondo tiene eso y es difícil de cuantificar. Serán 10 en total.

:: ¿Cuál fue el primero?

A los 18 me hice un Bela Lugosi en el otro brazo. Todavía lo tengo, pero está un poco despeluchado por los años. Parece un mozo de La Biela. Estuve por taparlo, pero la verdad es que me olvido. No me arrepiento, igual. La única forma que tenés de entender los tatuajes es considerarlos parte tuya una vez que te los hiciste. Es como tener un lunar: ¡no te podés arrepentir de un lunar!

Fuente: Brando - Crédito: Ignacio Sánchez

:: ¿Cómo seguiste?

Tenía la idea de hacerme el brazo de Basil Gogos, el dibujante de las tapas de la revista Famous Monsters. Me gustaban sus dibujos. Tengo un libro de él e iba pensando cuáles podían ir. Para no arrepentirme, me los fui haciendo de abajo hacia arriba. Empecé a subir desde de la mano, así me obligaba a hacerlos. Si arrancás la manga desde el hombro para abajo, capaz que llegás hasta donde se termina la remera y parás. Tardé dos años en completarlo, pero arranqué ya de grande, a los 30. Uno piensa que se va a arrepentir de los tatuajes, pero si a los 30 te arrepentís de algo ya sos medio boludo. Fue un poco lo mismo que me tatué a los 18 en el fondo, así que, evidentemente, era lo que me interesaba.

Me gustaría un Klaus Kinski vestido con ese traje medieval como de templario que usa en Aguirre, la ira de Dios

:: ¿Cuál fue el último?

No tiene nada que ver con los monstruos. Es Antoine Doinel, el personaje de Los 400 golpes, de Truffaut. Me hice el afiche, abajo dice Les Quatre Cents Coups. Está del otro lado, en "el brazo sensible". Fue hace cinco años. Cuando vino Jean-Pierre Léaud a Mar del Plata no pude ir a conocerlo, pero me dijeron que le mostraron el tatuaje por interpósita persona. No tengo muy claro si será cierto, pero me da risa. Igual, tampoco creo ser el único que se lo hizo.

:: ¿Tenés pensado el próximo?

Estoy más preocupado por taparme el Lugosi despeluchado, pero todavía no sé bien con qué. Estoy con ganas de hacerme un fantasma de sábana, que me parece muy lindo. No es una prioridad, pero seguro caiga de vuelta. Todo lo que tengo me lo hice en Welldone con Mariano Castiglioni, un personaje hermoso, histórico, de los tatuajes. Los pibes del local son muy graciosos y tienen costumbres chistosas como, por ejemplo, hablar todos como Iorio durante un día entero, o escuchar todo el día nada más que a Tangalanga. Es una idea pésima para tatuarse porque te hacen reír.

:: ¿Cuál es tu preferido?

Mi favorito es el otro Bela Lugosi, un Drácula que tengo en la parte de atrás del brazo al lado del Monstruo de la Laguna Negra. Me lo hice a sabiendas de que voy a tapar el primero, pero por ahora tengo dos Bela Lugosi tatuados. Es el que menos veo porque está en una posición medio extraña. Fue una consecuencia lógica hacerme estos tatuajes. Pensá que empecé con Bela Lugosi, pero me hice al de Bride of the Monster, que es muy específico y además es el Bela Lugosi choto, ya decadente, por más que hoy me siga gustando. Cuando empecé con los otros fue reafirmar que me sigue gustando lo mismo. Pero no soy de los que les buscan una explicación lógica a los tatuajes. Me gusta tenerlos sin necesidad de ver un significado tan grande en ellos. También me parecen raros los tatuajes conceptuales que son un cuadrado negro nada más. A mí me gustan las películas fáciles, así que necesito que mis tatuajes tengan la misma lógica.

:: ¿Qué película no te tatuarías jamás?

Nunca un tatuaje de una película de Marvel. Me parece que no tienen alma. Pero me encantaría tatuarme algo de Aguirre, la ira de Dios. Lo digo en serio. Me gustaría hacerme un Klaus Kinski sacado, vestido con ese traje medieval como de templario. Ese iría en el brazo serio.

:: ¿A quién le admirás los tatuajes?

Me gustan los de mis amigos, que se tatuaron muy jóvenes y tienen esos tatuajes que están hechos concha. Tienen una cosa linda. Ves ahora a los que se hicieron dos mangas en los 90 y decís: "¡Qué desastre!". Pero son lindos también. Los que nos tatuamos de grandes tenemos la suerte de tener mejores pigmentos, que nos van a durar más, pero me gusta que se note el paso del tiempo, que rompe todo, y ya no sabés si alguien se tatuó una araña o tiene un defecto de nacimiento.

:: ¿Quiénes tienen los peores?

Jorge Rial y Fantino. También los jugadores de fútbol, en general... Son gente estafada. Deberían perseguir legalmente a quienes les hicieron eso.

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