
Ser el primer hijo
Un adelanto del libro Primogénito, el estigma de ser el primero (DISTAL), del doctor Miguel Angel Gianelli, que analiza el marco familiar y social Del hijo que siente el peso de todas las expectativas
1 minuto de lectura'
La condición del hijo mayor es un fenómeno que muestra la singularidad de esta circunstancia. (...) Ateniéndonos a ciertas circunstancias anecdóticas, en apariencia, el hijo mayor es un privilegiado: su presencia acapara todos los álbumes de fotos y las primeras filmaciones familiares, muchas veces lleva el nombre del padre o de la madre y tiene el arbitrio de tratar con cierto autoritarismo a sus hermanos menores. Sin embargo, estas supuestas ventajas son, como señaláramos, aparentes. La realidad es que el hijo mayor está atravesado por un hecho, que por más obvio que sea, no deja de ser crucial: es el primer hijo de padres que nunca han ejercido ese rol con anterioridad. Esto significa que el primogénito es también el mayor depositario de las expectativas familiares y muchas veces, faltos de experiencia, los padres no saben actuar con él y ante él.
Los padres primerizos son frecuentemente ambivalentes, cambiantes, inseguros, y eso hace que el hijo mayor sea más vulnerable y ansioso; una regla básica en psicología y en educación nos demuestra que, a mayor claridad y equilibrio en los padres, menor es el nivel de angustia de los hijos.
En el primer hijo este fenómeno es más claramente detectable.
El primogénito, por su específica condición, abre camino para avanzar en su ciclo evolutivo, cuestiona y desafía a sus padres a dar una respuesta nueva y adecuada a cada circunstancia. De tal modo, sienta precedentes para la educación de sus hermanos y adquiere involuntariamente el carácter de conejillo de indias de esta dinámica familiar, con las consecuencias traumáticas que ello implica.
Podemos detallar, entre otros ejemplos, algunas de las variadas y frecuentes conductas tipificadas de los padres con relación a su primer hijo:
A. Lucirlo como trofeo.
Con natural regocijo, los padres omiten respetar el ritmo de desarrollo del niño y lo estimulan a caminar antes del año, o realizan controles prematuros de esfínteres, o bien sobreexigiéndole que llame a los padres por sus nombres. En paralelo, gran cantidad de madres entablan, con otras madres, una absurda competencia al tratar de establecer con sus primogénitos toda una suerte de récords de conductas y de logros sobre los demás.
B. Infantilización .
Se les niega la condición de hijo mayor evitando diferencias con sus hermanos menores, como impedirles ver televisión; o acostarlos a todos a la misma hora, etcétera.
C. Asunción del rol de padre.
Impulsados por sus padres, comienzan a asumirse como papá o mamá frente a sus hermanos menores. Muchos padres sienten cierta fascinación hacia su primogénito y se vuelcan afectivamente hacia él de un modo patológico, sin tener el menor registro conciente de esta situación. Desarrollan una notoria preferencia por el mayor, que se torna a veces fuente de hostilidad y conflicto hacia los menores. Esto lleva a un sistema de compensaciones entre hermanos, constituyéndose un conflicto circular, en el cual el primogénito es el más perjudicado. Toda esta atmósfera queda cargada de una intensa situación egosintónica (es de destacar que los integrantes del núcleo familiar, frecuentemente niegan la presencia de estas dificultades vinculares). Aunque no pueda generalizarse, es común que los hijos mayores sean muy obedientes, responsables, atentos, y, por el contrario, poco espontáneos. Crecen con temores que no perciben hasta ser adultos, que se originan y vinculan a una sensación de no poder cumplir cabalmente con las expectativas de sus padres que los adoran y han hecho todo por ellos. A la hora de elegir una carrera profesional, en el caso de ser alguno de sus padres una personalidad destacada, suele observarse la preocupación de los primogénitos al elegir el camino a seguir.
Si las expectativas paternas son muy fuertes, el fracaso o los tropiezos muestran una intensidad mayor que en otros casos, especialmente si existe en los padres la aspiración de la continuidad profesional familiar. Otras veces cargan sobre el primogénito el peso y la responsabilidad de ser el "ejemplo" ante sus hermanos. De esta manera, el primogénito pasa a ser una suerte de "termómetro" de la educación que se le da a los restantes hermanos.
1
2Hotel Casino Míguez: parte del emblemático edificio de Punta de Este está abandonado, en venta, y espera renacer
3En fotos. Todos los invitados a la muestra de Paola Marzotto en Punta del Este
4Se conocieron cuando ella tenía 12 y él 17 y llevan juntos ocho décadas: “Solo puedo hablar de ella con letras mayúsculas”


