
"Siempre quise ser músico"
Como si se tratara de la banda de sonido de su infancia solitaria, dejó salir su faceta menos conocida y grabó un disco. Esta es la otra cara de uno de los actores británicos más prestigiosos, un sir con ciudadanía estadounidense que prefiere que simplemente lo llamen Tony
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Sir Anthony Hopkins es por sobre todo versátil. Desde el caníbal Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes hasta el mayordomo reprimido en Lo que queda del día, desde su memorable papel en Sobreviviendo a Picasso hasta el professor Abraham Van Helsing de Drácula, ha encarnado una variedad de personajes impactantes. Pero es ahora que ha asumido la que quizá sea su encarnación más sorprendente: se ha convertido en compositor.
A los 74 años acaba de editar un disco de música orquestal de su autoría disponible en las tiendas del Viejo Continente y que los curiosos del mundo ya consiguen vía iTunes o Amazon.com. Algunas de las nueve piezas que integran Anthony Hopkins - Composer ya se conocieron a través de sus films Slipstream y Agosto, mientras que otras se difunden en gran medida por primera vez. Esto parecería un giro extraño en la vida de cualquiera, ni qué hablar de uno de los más queridos actores de Gran Bretaña, pero el galés afablemente le da el mayor crédito por este proyecto a su esposa, la colombiana Stella Arroyave. Fue ella, dice, la que le dio el impulso para hacer públicas sus inclinaciones musicales.
"Stella ha sido mi inspiración", revela Hopkins. "Me ha alentado a expandir y ampliar mis campos de interés, tanto con la pintura como con la música." Fue su apoyo lo que lo persuadió también de mostrar sus pinturas hace dos años aproximadamente (ver aparte), cuando montó una muestra de medio centenar de cuadros en una exposición que recorrió varias ciudades de Europa.
"Tengo un piano, toco todos los días si estoy en casa, y siempre improvisé y compuse música, pero nunca lo tomé en serio." No lo hizo por la ambición de ser músico o compositor, sino por puro placer. Su mujer, que lo escuchó tocar a lo largo de los años, le propuso: ¿Por qué no escribes esas piezas?, que en algunos casos ya lo había hecho, y así se animó a esta nueva aventura.
Hopkins cuenta que los temas se le ocurren con naturalidad: "Eso es porque no me preocupa. No pienso Esto tiene que salir perfecto, tengo que analizarlo… Si suena bien para mí y le gusta a otra gente, entonces lo hago". Tampoco tiene un modelo o ideal musical: "Tengo gustos católicos y sin preconceptos. Me encanta escuchar a [Ralph] Vaughan Williams, [Frederick] Delius y [sir Edward William] Elgar, todos compositores británicos, pero también escucho música country, western y jazz. Escucho cualquier cosa".
Clásico y en colores
En espíritu, su música resulta ser similar a sus pinturas: con colores vívidos, yendo de lo literal a lo surrealista o la ensoñación; a veces tiene una intensidad oscura, casi perseguida. El primer registro, Orpheus, es decididamente siniestro. Pero hay mucha variedad. El segundo track, tierno, con un chelo rapsódico, está dedicado a Stella –de hecho, así se titula–. Otro hace tributo a las emociones viscerales del cine. Mientras que Y sigue el waltz –una referencia al vals vienés tradicional– ha sido ejecutado por el famoso André Rieu, que lo orquestó e hizo las primeras versiones con su Orquesta Johann Strauss. De hecho, da nombre al nuevo disco de "el mago del violín", de reciente edición local.
Sin embargo, la mayoría de las piezas son más suaves y están llenas de nostalgia, ligadas íntimamente a su niñez en Gales, donde nació en 1937. Dan una sensación claramente fílmica, como si Hopkins estuviera creando la banda de sonido de sus recuerdos.
"Los años de posguerra fueron bastante horribles en toda Europa –rememora–. Todo estaba devastado y Gran Bretaña estaba viviendo un terrible período de austeridad, gris y pobre. La gente trataba de encontrar de qué vivir, simplemente para recuperarse. Mi padre, que era panadero, trabajaba duro, y mi madre trataba de sostener la casa. Pero yo era un chico y a los niños no les preocupan esas cosas. Todo lo que queríamos hacer era jugar o corretear en el campo. Por lo que lo recuerdo como un edén, un tiempo hermoso e idílico, pero si se mira la realidad no era más que pobreza y esfuerzo."
Hopkins descubrió la música antes de pensar siquiera en actuar. "Fui un niño solitario, en la escuela era un verdadero zoquete", declara. "Era completamente estúpido, no sabía lo que pasaba por lo que me encerré en mi mismo. No tenía amigos y nunca jugaba con otros chicos. Creé mi propio mundo. Sé que esto suena un poco como un cuento de hadas, pero no tenía otra opción. Podía dibujar y tocar el piano. Y eso me acompañó toda la vida."
Cree que hay una relación, a nivel creativo, entre la música y la actuación. No son las formas artísticas las que resultan similares, si no su actitud frente a ellas. "Cuando preparo un rol aprendo el texto muy metódicamente, lo repito una y otra vez hasta que la imagen del personaje que voy a representar se me hace clara. Entonces voy al escenario y espero que funcione y si es así está bien, mientras esté relajado y me haya preparado. Con la música sucede lo mismo: toco el piano mucho, pero no me fijo metas. Mi concentración dura menos que la de una abeja. Tengo gran entusiasmo al comenzar, pero nunca termino nada. Es un modo de existir libre y tranquilo, a la deriva. Así soy de nacimiento. Como actor joven lo veía como una maldición pero en realidad eso me ha dado tremenda libertad."
Para él, en sus iniciativas nunca tuvo nada que ver la ambición. "No creo que la mente humana funcione con patrones o metas fijas. El pensamiento, los deseos y los sueños son bastante amorfos, son como vapores y nubes que andan a la deriva por nuestras cabezas. Al menos en la mía, por lo que nunca hago planes. No tenía la idea fija de ser actor. No sabía qué iba a ser, pensé que terminaría en la acería de Port Talbot por el resto de mi vida", sobre la fábrica en la que trabajó en su juventud, tras salir del ejército. "Por casualidad vi el aviso de una beca en el Western Mail, para estudiar en el Royal Welsh College of Music and Drama y me presenté. La conseguí. Nunca había actuado", se confiesa.
Hopkins suena sorprendido de sí mismo cuando hace su mayor revelación artística. "Quería ser músico, pero no tenía capacidad para ello ni los antecedentes académicos requeridos, pero me convertí en actor por default, como única alternativa. Realmente nunca fui parte de esto. Trabajé en el Teatro Nacional y no logré sentirme cómodo allí, trabajando con otros actores. Y esa es la historia de mi vida. Pero ha sido bastante bueno, en realidad, porque creó mi vida, con esa composición psicológica y la música vino como algo agregado."
En 2011 la Orquesta Sinfónica de Birmingham dio varios conciertos incluyendo sus composiciones. Su álbum debut presenta grabaciones en vivo de estas actuaciones, dirigidas por Michael Seal y producidas por Tommy Pearson. Según el propio Hopkins, los conciertos resultaron los momentos musicales más satisfactorios: "Fueron maravillosos, especialmente el de Cardiff, con el público galés". Lo cierto es que el CD le encanta, pero no le importa mucho cómo recibirá otra gente su música. "No tengo una idea de cuál será el resultado o qué dirá la gente. Estoy libre de todo eso. ¿Qué van a hacer? ¿Ponerme en la cárcel si no funciona? No me preocupa. Gracias al aliento de mi esposa, la música ha sido todo un mundo nuevo para mí."
DIEZ COSAS QUE NO SABES DE EL
1.Como Einstein, George W. Bush, Tom Cruise o Bill Gates, Anthony Hopkins es disléxico. A pesar de ello, no tuvo dificultad para aprender un centenar de libretos de teatro, cine y TV ni en mantener en forma su buena memoria.
2. Cuando todavía era más un actor de teatro que de cine, sufrió diversos problemas debido al consumo de alcohol, hecho que durante algún tiempo lo alejó de los escenarios. Se rehabilitó en Estados Unidos.
3. No es un tipo de muchos amigos. Ha confesado que su noche favorita consiste en quedarse en casa, solo, viendo un canal de música en la tele.
4. Aunque lo engalana un título de caballero del imperio británico que la reina Isabel II le otorgó en 1990 por su labor cultural, en vez de sir Anthony él prefiere que lo llamen simplemente Tony.
5. Es uno de los artistas más queridos y representativos de Gran Bretaña, pero en verdad se mudó a Estados Unidos porque Inglaterra lo deprimía. "Mucha gente habla de Londres como si fuera el corazón de los swinging 60’s. Yo recuerdo la bruma gris en el camino de Waterloo un miércoles por la tarde. Era tan deprimente que me mudé a la tierra del Pato Donald", confesó recientemente al periódico The Guardian. Vive en Los Angeles, California.
6. Los tatuajes le parecen una cosa realmente estúpida. Pero si tuviera que hacerse uno, llevaría la leyenda La marca de Caín.
7. En 2007 pasó un par de meses en la Argentina rodando The city of your final destination, de James Ivory. El film, del que también participó Norma Aleandro, jamás se estrenó en el país.
8. Fue el mismísimo Laurence Olivier quien invitó a Hopkins a sumarse al National Theatre de Londres, cuando todavía no había cumplido 30 años.
9. En 2011, la magnate norteamericana Martha Stewart, reconoció al aire en un programa de radio que dejó su noviazgo con Hopkins porque nunca pudo dejar de verlo como Hannibal Lecter.
10. Su actuación en El silencio de los inocentes fue la más corta en ganar un Oscar. Aparece aproximadamente 17 minutos en la pantalla.
La pintura, otro cable a tierra
"Cuando pinto, me libero de la ansiedad frente a las posibles opiniones y las críticas. Lo hago por placer. Ha hecho maravillas por mi inconsciente. Ahora sueño en colores", aseguraba hace un par de años Anthony Hopkins a The Telegraph. Muy intensa debe ser esa actividad onírica, a juzgar por la vibrante paleta que se despliega en la obra pictórica del actor. Así lo comprobaban los londinenses que por esos días se acercaban a Gallery 27, la sala donde se exhibió la primera muestra de Hopkins en Europa. Antes había mostrado algunos trabajos en espacios de Canadá y los Estados Unidos.
"Su esposa, Stella, vio algunos de sus dibujos en sus guiones y le dijo que eran bastante buenos y le sugirió que fuera más allá, obviamente no de manera profesional, pero sí más apropiadamente. Y él lo hizo. Desde entonces ha estado haciéndolo", comentó Jonathan Poole, el organizador de la exhibición.
Hopkins, que habría empezado a pintar en 2002 a pura búsqueda autodidacta, se define a sí mismo como "un artista tímido". En la muestra londinense (que luego viajó a una sala de Edimburgo, Escocia) presentó trabajos figurativos y abstractos, acrílicos de medidas importantes y obra de pequeño formato. En todas, se destaca la expresividad, dado tanto por la fuerza de los pigmentos como por los enérgicos trazos que definen rostros, gestos y figuras. El alma dramática, tan entrenada y desarrollada por el actor galés, se percibe, transmutada, en estas telas de rotundo, contundente, sentido. Piezas, en palabras de Poole, "Fuertes, intensas y muy abstractas, especialmente en sus máscaras. Es muy difícil señalar sólo un título, pero pueden ver que él está muy interesado en los ojos." Para quien quisiera hacerse con alguna de ellas, el mercado dio su veredicto: según EFE, sus precios se ubicaron entre los 680 y 30.700 euros.
Hopkins, elemental
Hijo único de un panadero, nació en Gales antes de las doce campanadas del Año Nuevo, el 31 de diciembre de 1937, como Philip Anthony Hopkins.
Fue Richard Burton quien lo animó a la actuación. Se graduó en la escuela de música y teatro de Cardiff. En 1965 se mudó a Londres y se sumó al National Theatre en el monumental Old Vic, en especial haciendo obras de William Shakespeare. En 1975 debutó en Broadway, en la exitosa obra Equus.
Candidato a varios premios Oscar, se quedó con la estatuilla de mejor actor en 1992 por su interpretación del Dr. Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes (1991).
En suma, intervino en unas cien películas y series de televisión. Entre otros personajes, en 1980, encarnó a un triste sujeto-monstruo en El hombre elefante, de David Lynch. En general, es adepto a personajes de la vida real. 1990 fue su década de mayor reconocimiento. Tras El silencio… hizo Drácula (1992), La mansión Howard (1992), Lo que queda del día (1993), Sobreviviendo a Picasso (1996) y Titus (1999). Hannibal (2001) y El dragón rojo (2002) abrieron el nuevo milenio, que más recientemente lo tuvo en El hombre lobo, Conocerás al hombre de tus sueños (2010), y El rito (2011), en la que encarna a un exorcista polémico.
En 2000 obtuvo la ciudadanía estadounidense y salió a recorrer 3000 millas alrededor del país para celebrarlo. Desde 2003 hay una estrella con su nombre en el Paseo de la Fama de Hollywood.
En su vida sentimental, en 1968 contrajo matrimonio con Petronella Baker, madre de su única hija, Abigail. Tras el divorcio, en 1973 se casó con Jennifer Lynton, de quien se separó en 2002. Stella Arroyave es su tercera y actual mujer.
Siempre a un paso del próximo film
Mientras la cadena de televisión NBC confirmaba hace pocos días la producción de la primera temporada de una serie inspirada en el antropófago más célebre de la historia del cine (están en marcha los 13 capítulos de Hannibal), el hombre que hizo famosa aquella temible criatura se sentaba a la mesa de una cena benéfica, con un cubierto de 1500 dólares. Era la gala en honor a Muhammad Ali en Las Vegas, de la que además de sir Anthony Hopkins participaron David Bekham, Samuel L. Jackson y Cindy Crawford, por nombrar sólo a un puñado de famosos que dieron el presente en el cumpleaños número 70 del boxeador con más fans en el mundo.
Sucede que el mítico Dr. Lechter es, definitivamente a estas alturas, parte de la historia para el galés que adoptó el peinado tirante para atrás y un susurrante tono grave en su voz como marcas personales.
Aun cuando en su carrera le ha hecho espacio a otros intereses y ocupaciones, Hopkins siempre está a solo un paso de su siguiente film. De hecho, su próxima aparición en las salas locales está prevista para mayo próximo. Se lo verá como un hombre en busca de su hija desaparecida en 360, película del brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios, El jardinero fiel), con Jude Law y Rachel Weisz.
Dos interpretaciones a la vista parecen, a priori, desafiantes: encarnará a Ernest Hemingway y Alfred Hitchcock. El primer film, Hemingway & Fuentes, actualmente en producción y con dirección de Andy García, está centrado en la relación del escritor con su amigo capitán Gregorio Fuentes (el mismo García) y en cómo se inspiró para la novela El viejo y el mar.
Verde aún está Alfred Hitchcock and the Making of Psycho, cuyo rodaje podría realizarse en 2013. Se estaría buscando el sí, quiero, de Hellen Mirren para el protagónico femenino.
Traducción: Gabriel Zadunaisky
Jessica Duchen y The Independent






