Silvia Saravia. A diez días del femicidio, el recuerdo entrañable de sus amigas

Socióloga recibida en la UCA, Silvia Saravia se casó con Jorge Neuss en julio de 1974 y tuvieron cuatro hijos, Germán, Patricio, Lucila y Juan, y diez nietos, a quienes adoraba y colmaba de regalos. El pasado sábado 10, su marido la asesinó de un disparo en su casa de Martindale y luego se suicidó.
Socióloga recibida en la UCA, Silvia Saravia se casó con Jorge Neuss en julio de 1974 y tuvieron cuatro hijos, Germán, Patricio, Lucila y Juan, y diez nietos, a quienes adoraba y colmaba de regalos. El pasado sábado 10, su marido la asesinó de un disparo en su casa de Martindale y luego se suicidó. Fuente: HOLA
Lucila Olivera
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20 de octubre de 2020  • 12:41

El dolor, por más profundo e incomprensible que sea, jamás debería borrar la huella que deja una persona. Por eso recordarla y describirla se vuelve una forma de celebrarla, aunque las sonrisas y las lágrimas se mezclen sin orden ni permiso. A diez días del trágico final de Silvia María Saravia (el sábado 10, su marido, el empresario Jorge Neuss, la asesinó de un disparo en su casa de Martindale y luego se suicidó), aquellos que la conocieron aceptan evocarla con la única condición de no nombrar a él y centrar sus palabras en ella: porteña, hija del medio de María Elina (Mary) y Orlando Saravia, dueños de Arte Joyero, la joyería ubicada sobre la calle Vicente López. "Era una mujer incondicional, generosa y con increíble capacidad para ponerse en los zapatos del otro", coinciden todos. Tenía una hermana mayor, Bibiana, que es médica neuróloga y un hermano menor, Orlandito-así lo llamaba-, que había muerto tres meses atrás. A su marido, que llegó después de algún que otro novio adolescente, lo había conocido un invierno esquiando en Bariloche, y tras su casamiento, en julio de 1974, tuvieron cuatro hijos, Germán, Patricio, Lucila y Juan, a quienes adoraba tanto como a sus diez nietos, que la llamaban Nina y con quienes se divertía mucho (pocos días atrás, en cuarentena, les había organizado un picnic en su casa). "Era una madraza y una abuela increíble", coinciden sus íntimas.

Cada año, Silvia jugaba con Martainés Lascano de Bagnardi la Copa Gaseb, en memoria de Edu Bagnardi, un torneo de golf con fines solidarios.
Cada año, Silvia jugaba con Martainés Lascano de Bagnardi la Copa Gaseb, en memoria de Edu Bagnardi, un torneo de golf con fines solidarios. Fuente: HOLA

Con Martainés organizaron más de un viaje juntas. "Le gustaba disfrutar de las pequeñas cosas de la vida", dice su amiga.
Con Martainés organizaron más de un viaje juntas. "Le gustaba disfrutar de las pequeñas cosas de la vida", dice su amiga. Fuente: HOLA

DE AMISTADES Y CAUSAS NOBLES

"Dejó una enorme huella en mí, en mi familia y en cada persona que la conoció. Pasamos toda una vida juntas. La voy a extrañar muchísimo", le dice a ¡HOLA! con gran emoción Mónica Martin, su amiga desde los 13 años, con la que compartió sus estudios en el colegio Jesús María, las trasnochadas preparándose para los finales de la época universitaria (a pesar de que Silvia se recibió de socióloga en la UCA y Mónica estudió Derecho, también en la UCA), el madrinazgo, cada una, de uno de sus hijos y, en los últimos meses, las recorridas más exhaustivas por todos los viveros de Pilar porque estaban armando una huerta.

Un recuerdo de 2007 de uno de sus viajes a Nueva York, donde tenía un departamento, junto a su amiga de la infancia Mónica Martin, compañera del colegio Jesús María.
Un recuerdo de 2007 de uno de sus viajes a Nueva York, donde tenía un departamento, junto a su amiga de la infancia Mónica Martin, compañera del colegio Jesús María. Fuente: HOLA

Un café en Manhattan, en el mismo viaje que compartió con Martin. "En una época llegamos a hacer juntas bijouterie", recuerda la abogada.
Un café en Manhattan, en el mismo viaje que compartió con Martin. "En una época llegamos a hacer juntas bijouterie", recuerda la abogada. Fuente: HOLA

Dejó una enorme huella en mí, en mi familia y en cada persona que la conoció. Pasamos toda una vida juntas. La voy a extrañar muchísimo
Mónica Martin

Y una visita a una muestra en Nueva York de Martha Minujín, que también se sumó a la foto.
Y una visita a una muestra en Nueva York de Martha Minujín, que también se sumó a la foto. Fuente: HOLA

"Silvia tenía magia en las manos. Tejía perfecto y les hacía unas cosas divinas a sus nietos, bordaba, amaba las rosas y sus rosales siempre estaban divinos, hacía los ramos de flores más lindos y en una época se nos dio por hacer bijouterie. Ella, por supuesto, sabía muchísimo por su padre", cuenta Mónica. Y agrega: "Estaba pendiente de los detalles. Por ejemplo, solía viajar con un grupo y, a la vuelta, armaba libros con fotos y comentarios y se los regalaba a quienes habían viajado con ella para que tuvieran un buen recuerdo. Era extraordinaria". La última vez que Silvia y Mónica se vieron fue el lunes anterior al femicidio y, según su opinión, "estaba feliz de tener a sus hijos y a sus nietos cerca".

Silvia era hija de María Elina (Mary) y Orlando Saravia, dueños de Arte Joyero, una joyería que estaba ubicada en la calle Vicente López, en Recoleta

Desde hacía varios años ya Silvia pasaba nuestros inviernos en su departamento de Manhattan o en la casa que tenían en Los Hamptons, pero este año, con todos obligados a permanecer en Argentina por la pandemia, se instaló en Pilar, así que disfrutó de la familia, del golf con su grupo de amigas del barrio y de su jardín, que cuidaba con esmero. El más lindo, opinan varios, es el que hizo en el campo en Villa Ventana, adonde planeaba irse el día de su asesinato, cuando pasó a buscar ropa después de dormir en casa de su hija Lucila porque se había peleado con su marido, quien la sorprendió en el baño, según consta en el expediente.

EL ARTE Y EL COMPROMISO SOCIAL

Trabajadora y comprometida con diferentes causas, no descuidaba su trabajo en la Fundación del Hospital de Clínicas o la Fundación Amigos del Teatro San Martin, entre otras entidades a las que le dedicó su tiempo con pasión. "Era simpática, cariñosa y generosa. La invité a formar parte de la comisión directiva de la Fundación Amigos del Teatro San Martín y fue un miembro muy activo, siempre con ideas y propuestas para compartir", recuerda Eva Thesleff de Soldati, presidenta de la entidad.

A Silvia le encantaban el teatro, la música y la literatura, y su gusto exquisito se reflejaba en su ropa, en la decoración de sus casas y hasta en los ramos florales que armaba

Jorge Lukowski, empresario y miembro de la misma Comisión Directiva de la misma fundación, agrega: "La recuerdo inteligente, positiva, reservada, dispuesta a escuchar opiniones y muy comprometida con los proyectos que encaraba. Antes del San Martín habíamos hecho un proyecto conjunto cuando yo trabajaba en Aeropuertos 2000 y ella para Americas Society, promoviendo artistas. Con ella y con Erica Roberts trabajamos mucho para una muestra de Xul Solar. Le apasionaba el arte".

Culta y sensible, a Silvia le encantaba el teatro, la música y la literatura, en la que se zambullía no sólo a través de la lectura, sino a través de diferentes cursos que la ayudaban a profundizar en la obra de grandes autores. Su gusto por la buena ropa jamás pasaba desapercibido: siempre estaba impecable, bien perfumada, sus manos con manicure y "tenía los aros más lindos del mundo", aseguran algunas mujeres que la frecuentaban. "Ahora salen fotos sólo de las galas adonde iba, pero te aseguro que donde estaba ella había movimiento, hacía todo para ayudar, era cero superficial. Yo trabajé con ella en Conciencia. Después ella estuvo en el PRO. Era íntegra, sabía entender el dolor del otro. Lo digo por experiencia porque me acompañó muchísimo cuando murió mi hijo, Edu", cuenta su amiga Martainés Lascano de Bagnardi, que jugaba con ella los torneos de golf benéficos de Fundación Gaseb. Y concluye: "Quien pisa fuerte desde la bondad, el amor y la solidaridad, deja huella en la vida. Y Silvia la dejó".

Dedicada de lleno a las causas solidarias, Silvia también quiso dejar su huella en la asociación de la Sociedad Civil, Conciencia.
Dedicada de lleno a las causas solidarias, Silvia también quiso dejar su huella en la asociación de la Sociedad Civil, Conciencia. Fuente: HOLA

En 2018, en la gala de la Fundación Amigos del Teatro San Martín, donde se desempeñaba como vocal. En la imagen se la ve rodeada por su presidenta, Eva Thesleff de Soldati, Camilla Mackeson y Silke Bayer de Reynal.
En 2018, en la gala de la Fundación Amigos del Teatro San Martín, donde se desempeñaba como vocal. En la imagen se la ve rodeada por su presidenta, Eva Thesleff de Soldati, Camilla Mackeson y Silke Bayer de Reynal. Fuente: HOLA

Con un gran compromiso social, Silvia no dudó en sumarse al trabajo de la Fundación del Hospital de Clínicas. En 2016, posó con sus compañeras de comisión, Nathalie Sielecki, Bettina Bulgheroni y María Taquini de Blaquier, que además era su consuegra.
Con un gran compromiso social, Silvia no dudó en sumarse al trabajo de la Fundación del Hospital de Clínicas. En 2016, posó con sus compañeras de comisión, Nathalie Sielecki, Bettina Bulgheroni y María Taquini de Blaquier, que además era su consuegra. Fuente: HOLA

La nota está incluida en la tapa de esta semana dedicada a Carla Bruni, la reconocida cantante y ex primera dama francesa.
La nota está incluida en la tapa de esta semana dedicada a Carla Bruni, la reconocida cantante y ex primera dama francesa. Fuente: HOLA - Crédito: Eric Guillemain - 2B Management

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