Sin oxígeno: el hombre que voló en el tren de aterrizaje y cayó sobre una casa
Un documental de la televisión británica narró la dramática historia de Themba Cabeka, que huyó de Sudáfrica como polizón en busca de una nueva oportunidad; su amigo tuvo un trágico final
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Themba Cabeka tiene 30 años y una vida llena momentos difíciles, pero lo que vivió el 19 de junio de 2015 es lo que muchos llaman un volver a nacer. De milagro, este joven sudafricano sobrevivió a un viaje de 9000 kilómetros en el tren de aterrizaje de una avión, estuvo seis meses en coma y ahora vive en el Reino Unido.
The man who fall from the sky (El hombre que cayó del cielo) es el título del documental emitido en enero por el canal británico Chanel 4 y que narra las peripecias de Themba Cabeka y Carlito Vale en su viaje como polizones desde Sudáfrica al Reino Unido. Un viaje que marcó un punto de inflexión. Un viaje que no tiene punto de retorno.
Habiendo perdido a todos sus seres queridos cuando solo era un adolescente, Cabeka debió ingeniárselas para sobrevivir en un pueblo donde la guerra entre pandillas y la violencia eran moneda corriente. Como no podía afrontar sus estudios, abandonó el colegio y para 2011 vivía en un camping cerca del aeropuerto de Johannesburgo.
Una tarde conoció a Carlito Vale, un joven de Mozambique con el que rápidamente empatizó. Y de esa amistad surgió la idea de buscar un futuro mejor, una esperanza de vida en el extranjero.

Vale le mostró unos libros que detallaban cómo eran los Boeing que veían en el aeropuerto cercano y pergeñaron la idea de viajar sin pagar un boleto. “Sabía que si queríamos ir en el avión, había otra forma de utilizarlo. Ahora teníamos una idea. Compartíamos los mismos pensamientos por nuestra situación. Yo no tenía familia, así que pensé: ‘Es mejor para mí dejar Sudáfrica y buscar un lugar donde empezar’”, comentó Cabeka en la producción de Channel 4.

Volar en el tren de aterrizaje
El 18 de junio de 2015, Cabeka y Vale se acercaron al aeropuerto de Johannesburgo. Como sabían que la condiciones en el compartimento del tren de aterrizaje serían adversas intentaron tomar recaudos a la hora de abrigarse. “Todo estaba vigilado, saltamos la reja cuando ya había caído la noche. Nos pusimos ropa negra: dos camisetas, tres abrigos y dos vaqueros’”, explica el sudafricano.

Escondidos vieron el Boeing 747-400 de la línea aérea British Airways. Sin perder un instante se treparon por el tren de aterrizaje. Se acomodaron en el amplio compartimento donde se guardan las ruedas. Cabeka sujetó su cuerpo con cable para afirmarse, sin embargo algo no salió como esperaban.
Cuando el avión despegó, Cabeka y Vale quedaron separados por las enormes ruedas. Al cabo de unos instantes, el protagonista de esta arriesgada empresa perdió el conocimiento por la falta de oxígeno. “Lo último que recuerdo minutos después del despegue fue a Carlito que me decía: ‘Sí, lo hemos logrado’”, recordó.
Despertar seis meses después
Después de haber volado más de 9000 kilómetros, el Boeing hizo lo que hacen todos los aviones al llegar a destino. Tras comenzar el vuelo de aproximación al aeropuerto de Gatwick, en Londres, desplegó el tren de aterrizaje. Esto hizo que Vale cayera cuando la nave se encontraba a 427 metros sobre el nivel del mar. Sus restos fueron encontrados en el techo de un edificio.
Cabeka, gracias a haberse sujetado en el despegue, permaneció en el mismo sitio hasta que el avión aterrizó. Una vez en la pista, el hombre cayó y fue encontrado por dos guardias de seguridad.
Pasó seis meses internado, en coma. Y un día, Cabeka despertó sin que muchos lograran responderse cómo había logrado sobrevivir a temperaturas bajo cero y sin el oxígeno necesario.
Como publica Daily Mail, los médicos explicaron que las bajas temperaturas mantuvieron a Cabeka en un estado de “animación suspendida”. “En esas condiciones, el corazón, el cerebro y otros órganos entran en un ‘modo standby’ en el cual no necesitan tanto oxígeno, lo que limita el daño a las células y los órganos”, precisan.
La vida en Liverpool
Cabeka solicitó asiló en el Reino Unido y se lo concedieron. Hoy, el sudafricano vive en Liverpool.

A raíz de las secuelas que le dejó el traumático viaje, Cabeka usa muletas para desplazase. Pero ellas no son el único apoyo que tiene.
Gabriel Frood, un joven ciudadano de esa ciudad inglesa, está ayudando a Cabeka a encaminar su vida. A través de GoFundMe lanzó una campaña con el fin de sumar fondos para el sudafricano. Hasta ahora han recaudado 20.000 libras esterlinas.
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