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Slow deco. Claves para que la casa sea un oasis de calma y buena energía

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12 de agosto de 2019  • 15:51

Hace 15 años cuando publicó su libro Elogio de la Lentitud, Carl Honoré propuso la filosofía slow como una solución al problema de la falta de tiempo y a la velocidad que demanda la vida moderna. Su sistema, basado en tomarse el tiempo necesario para estar enfocados en el presente, crear relaciones sólidas, pensar mejor y ser productivos fue tan bien recibido que se trasladó a la comida, las ciudades, las oficinas, la escuela y la relación entre padres e hijos. Pensando en cómo se aceleró nuestro ritmo de vida en las últimas dos décadas, le preguntamos de qué modo se aplica la lentitud al hogar.

¿Por qué deberíamos tener una casa slow?

Es nuestro puerto seguro, donde nos encontramos con otros y nos cargamos de energía. Por eso, es necesario sentirse a gusto en casa antes de salir a enfrentar (o cambiar) el mundo. Si no es un lugar de cobijo, alegría y tranquilidad, será difícil estar en armonía en el afuera.

Generar un espacio totalmente libre de tecnología, una propuesta tan osada como relajante
Generar un espacio totalmente libre de tecnología, una propuesta tan osada como relajante Crédito: Javier Picerno

¿Cuáles son las características del hogar lento?

La naturaleza es el bálsamo por excelencia para las personas, así que tener plantas genera un ambiente lento.También ayuda la iluminación que acompaña el ritmo del cuerpo (estimulante de día; serena de noche). El desorden, o tener demasiadas cosas, puede ser estresante mientras que vivir en ambientes despejados crea una atmósfera de calma.

Tenemos que traer de vuelta los rituales que inyectan momentos de lentitud y nos protegen del virus de la prisa
Carl Honoré

La filosofía slow está alineada con la terapia del orden

Dependiendo de las personas, creo que una cierta cantidad de desorden puede estar bien. Pero, en general, el orden nos ayuda a disminuir la velocidad porque no nos estresamos buscando lo que no está en su lugar. Si no hay caos exterior, la mente descansa.

En contraposición a la avanzada de la tecnología, hay un repliegue natural en lo táctil, en lo que despierta todo lo sensorial
En contraposición a la avanzada de la tecnología, hay un repliegue natural en lo táctil, en lo que despierta todo lo sensorial Crédito: Javier Picerno

En cuanto a la ambientación, ¿qué sugiere?

Rodearnos de pocas cosas, pero que sean bellas, bien hechas, que tengan un significado especial. Tener objetos que nos inviten a detenernos para contemplarlos. Ese simple hecho genera satisfacción y nos lleva a cambiar de ritmo. Eso también se refleja en las pautas de consumo, porque las compras son planificadas, meditadas y así gastamos menos.

"Recomiendo reservar un ambiente que quede permanentemente libre de tecnología y pantallas. La idea es crear una especie de santuario donde se pueda descansar y comunicarse con los demás sin interrupciones".

¿Cómo podemos evadirnos del vértigo de la tecnología en casa?

Recomiendo reservar un ambiente que quede permanentemente libre de tecnología y pantallas. La idea es crear una especie de santuario donde las personas pueden descansar y comunicarse con los demás sin temor a interrupciones. Experimenté que, si esto se cumple, disminuye la sensación de cansancio y mejora la concentración. En cambio, su hay un celular visible, la charla tiene un nivel superficial.

"Los rituales nos ayudan a vivir los minutos y segundos en lugar de contarlos".

"La lentitud nos humaniza", asegura Carl Honoré autor de Elogio de la Lentitud
"La lentitud nos humaniza", asegura Carl Honoré autor de Elogio de la Lentitud Crédito: Javier Picerno

Suena tentador, pero ¿cómo se hace?

¡Primero, usando el botón OFF! Luego, todos los habitantes de la casa tienen que acordar en qué momento del día van a apagar todos sus dispositivos. Mientras estén desconectados deberán buscar experiencias que los conecten con el mundo real como salir a caminar, conversar, escribir o tomar una siesta. Así, ya dejarán de estar colonizados por los gadgets.

¿Qué hábitos te parece que se pueden recuperar para vivir una casa lenta?

Creo que tenemos que traer de vuelta los rituales que inyectan momentos de lentitud y nos protegen contra el virus de la prisa. Nunca he tenido un microondas, por ejemplo, porque prefiero cocinar a un ritmo más natural. Creo que leer un libro (sin pantalla) antes de ir a dormir es otro buen ritual de desaceleración. Encender velas durante las comidas, al sentarse a leer o a charlar con alguien: los rituales nos ayudan a vivir los minutos y segundos en lugar de contarlos.

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