
SONIA CAVALLO TODO POR UN SUEÑO
Su vida tiene un objetivo excluyente: que su marido, el Mingo, primero salga de los problemas que enfrenta y, después, llegue a ser presidente de la Nación
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Ojos verdes como gemas, labios rojos que sonríen sin reservas y una implacable decisión de procurarles a los suyos un mundo perfecto y amable. Así es Sonia Abrazián de Cavallo, una mujer capaz de renunciar a todo por un hombre sin pedir nada a cambio. Y eso trasunta en los rincones de la casa, donde elegantes santuarios veneran la razón de su vida: fotos enmarcadas en plata y alpaca en cada mesa, un mueblecito de caoba repleto de condecoraciones envueltas en moños de colores, escudos grabados en medallas gruesas, platos dedicados en muchos idiomas.
Una pompa modesta, una celebración permanente. Es que ella admira a su esposo como a un prócer. "Esas son del día que lo nombraron doctor honoris causa. El tiene dos honoris causa", aclara, mientras un Domingo Cavallo entrado en kilos muestra los dientes brillantes bajo el ala puntiaguda de un sombrerito negro. "Esta otra se la sacó en Washington un fotógrafo muy conocido que se dedica exclusivamente a presidentes y personalidades importantes. No me acuerdo el nombre, se la sacó en el 95. Domingo no cambió mucho... Bueno, ahora tiene menos pelo" , dice, y posa para la foto con el aplomo de una modelo.
-¿Fue su único novio?
-Nooo... Pero cuando lo conocí, a partir de ahí, fue el único hombre. Llevamos 30 años casados y ¡hemos tenido una vida tan entretenida e interesante! Para mí fueron años movidos, divertidos y tan constructivos, porque yo me formé al lado de mi marido.
Se casó muy jovencita, en 1968, cuando todavía estudiaba ciencias económicas en la Facultad de Córdoba y él estrenaba su título de contador. Le faltaban dos materias para obtener un segundo diploma cuando abandonó la carerra de administración de empresas y se mudó a los Estados Unidos, donde pasó tres años dedicada exclusivamente a él y a su hija Sonia. "No me importa haber dejado, porque el título es lo de menos; en la práctica, la carrera de adminsitración ya la tengo recontra-aprobada."
Desde entonces su vida ha estado amarrada a Domingo Cavallo, a sus ambiciones políticas, a sus tormentosas batallas personales. Ella lo acompaña incondicionalmente, porque -dice- ésa es su misión en esta tierra: velar por los hijos, adherir a sus causas, allanar el camino para que él cumpla su sueño, que también es el propio.
-Usted es muy popular. ¿No ha pensado en sacar provecho de eso?
-Eso es porque en los medios salgo mucho al lado de él. Pero siempre he trabajado para Cavallo y sólo me interesa que él pueda lograr su objetivo. Yo lo voy a ayudar, como siempre digo, hasta el último minuto de su vida para que él llegue a su meta.
-Eso implica bastante trabajo. Habrá que soportar de todo.
-Es duro. A nadie le gusta que se lo ataque injustamente, pero nosotros sabemos que tenemos la verdad, y confiamos en Dios. Por eso emprendemos la tarea, porque creemos que vamos a llegar al objetivo.
-¿Cuál es el objetivo?
-Que se sepa la verdad. Y luego que mi marido sea el presidente de la Nación argentina.
-¿Se ve como primera dama? ¿Está preparada para eso?
-No sé, creo que nadie está preparado para nada en especial, sino que va aceptando lo que te toca. A mí no me gustan los cargos públicos, pero seguramente me pondría a trabajar. A mí me gustaría trabajar para la gente. Además, me considero buena administradora. Yo podría hacer actividades orientadas a la gente, eso sí.
-¿Actualmente participa en alguna organización social?
-No, porque para eso hay que tener dinero, y no cuento con presupuesto. Pero siempre que he podido hacer algo por alguien lo he hecho.
-¿Recibe muchas cartas de personas pidiendo ayuda?
-Nos llegan muchas cartas, pero de gente que se solidariza apoyándonos, que nos escribe para decir que no aflojemos. Muchísima correspondencia, pero desde que mi marido dejo el Ministerio de Economía, no llegan cartas pidiendo ayuda, porque la gente sabe quién tiene poder y quién no.
-¿Qué hacen en Mujeres en Acción, cómo surgió la idea de formar esta agrupación?
-Bueno, cuando se creó el partido (Acción por la República) estábamos en el medio de las batallas judiciales y también en el medio de la campaña para las elecciones de octubre. Las mujeres teníamos que ayudar a nuestros candidatos hombres y mujeres. No podíamos ser sólo espectadoras. No fue iniciativa mía. Eramos unas cuantas; está la señora de Fernández Valona, de Sturzenegger, de Franco. No quiero ser injusta ni olvidarme de nadie. Pero empezamos a juntarnos espontáneamente, cuando por distintas vías nos llegaban noticias de la gente que quería unirse.
-¿Alguna integrante tiene aspiraciones políticas?
-Sí, de hecho ahora se están formando distintas listas, no para elecciones, sino para formar las comisiones dentro del partido. Y muchas van participando con idea de que pueden llegar a ocupar algún cargo partidario.
-¿Y usted?
-Mire, a mí siempre me alcanzó con ser la esposa de Domingo Cavallo. Ya con eso es bastante. Además, no es bueno que en una misma familia dos personas estén en política.
-¿Lo dice por la competencia?
-No, por una cuestión de tranquilidad familiar, porque la vida política es muy movida, complicada, no es fácil... Yo todavía tengo mis hijos solteros. Considero que algo me debo a ellos y a mis padres...
-Pero supongamos que su marido alguna vez necesite que ocupe un cargo, como el caso del gobernador Duhalde que convenció a su esposa para que sea diputada. ¿Aceptaría?
-No, no, no... Yo no soy fácil. Nunca me lo planteé y además no vivo de supuestos. Siempre he sido realista, vivo con los pies sobre la tierra, y ésa no es mi idea. Nadie me planteó una situación así y espero sinceramente que nunca se dé: no es mi vocación. Me gusta la política para mirarla así, de afuera.
-¿Qué grado de influencia tiene sobre las decisiones políticas de su marido?
-Ninguna. Creo que no me corresponde. Opiniones doy de todo, porque yo no he sido una mera espectadora, pero se las doy a él. Tengo opinión formada de las circunstancias y de los personajes políticos. He participado desde mi casa de lo que ha ido pasando. Siempre fui muy observadora de la realidad y conozco muy bien a los personajes...
-¿A qué personajes se refiere?
-¡A todos los actores de la política argentina! Sé quién es quién, al menos desde mi punto de vista.
-¿Es el mismo punto de vista que su marido, o disienten en algo?
-En el aspecto de la política económica y lo que ha hecho, adhiero porque lo admiro, o sea que todo me parece bien. Habrá hecho cosas mal, por supuesto, porque es un ser humano y se ha equivocado también, pero en ese sentido no tengo críticas para él. Solamente considero que con respecto a las personas es más que generoso. Ha sido confiado. No creyó que ciertos personajes se comportaran como se comportaron y tal vez yo, por esa cualidad que dicen tenemos las mujeres, soy más desconfiada.
-¿Y tenía esa misma mirada crítica hacia esos personajes cuando su marido formaba parte del gabinete?
-No, mire... Desde el punto de vista del apoyo que Menem le dio para la transformación económica, es algo que rescato y valoro. ¡Pero en definitiva los que hicieron algo fueron mi marido y su equipo! Desde el punto de vista personal, la opinión que tengo hoy es más o menos la misma que tenía el día que lo conocí al Presidente, y sobre los personajes que lo rodean, lo mismo. La gente ya lo percibe, no es tonta, son muchos años....
-¿En algún momento pensó que saldría la re-reelección?
-Sí, porque (Menem) es un hombre con mucha ambición de poder y yo creo que la gente que lo rodea le había hecho creer que él podía incluso pasar sobre la Constitución. Entonces le decían: Dale Carlos, sos el único, el único garante, el único que puede, y eso a él, por su personalidad, le encanta. Por eso conserva a esas personas a su alrededor. Es alguien que se siente seguro teniendo poder, y le gustaría conservarlo, si pudiera, hasta el último día de su vida.
-Usted dijo alguna vez que, intelectualmente, Menem es inferior a Cavallo.
-Por supuesto, no tiene las cualidades intelectuales ni morales de mi marido, por eso siempre le tuvo envidia. Desde el momento en que lo reeligieron... ¡Ahí está, esto era lo que yo le quería decir!, se sacó la careta y empezó a atacarlo, justo a partir de ese momento, desde agosto del 95, cuando mi marido va al Congreso y denuncia a las mafias enquistadas en los tres poderes. Quieren castigarlo porque no entró dentro de la cultura menemista. Para el menemismo, lealtad es encubrimiento, y Cavallo no encubrió: dijo la verdad de cada cosa, en el momento en que se enteró. Aun cuando las personas que no se habían comportado bien estaban cerca de él. Después de eso dijeron: a Cavallo hay que sacarlo porque no es de los nuestros.
-Usted conocía personalmente a los colaboradores de su marido que hoy están involucrados en el caso IBM. ¿Qué opinión tenía de ellos?
-Bueno... no los conocí a todos porque eran como 300, y dentro de ésos siempre hay fallutos. Al que sí conocía de Córdoba y de añares, era a Dadone. Y pregúntele a Llach, Gutiérrez, Sánchez, a cualquiera del equipo, si a alguno se le hubiera ocurrido que Dadone podía tener una actitud de esta naturaleza. Eso sí es deslealtad. Imagínese cómo se sintieron todos ellos cuando se enteraron; fue como un mazazo en la cabeza. Fue una desazón tan grande... Las cuentas las denunció mi marido en el momento en que se enteró. Kohan y Menem se enteraron por boca de él, y Kohan ahora dice que no. Entonces presentó el número de cuenta, lo que llaman la cuenta madre, y de ahí se desprendieron todas las demás. Lo malo es que lo dejan trascender para tratar de ensuciarlo y después sólo al mes sacan la confirmación. Lo que faltó es celeridad en descubrir las cosas. Este tema hace tres años que deberían haberlo resuelto. Esto de que en los Estados Unidos no les den los datos me suena raro. Yo creo que ya los tienen y van largando las cosas con cuentagotas para cepillarlo a Cavallo.
-¿Por qué cree que la atacan a usted? Me refiero a las denuncias del diputado justicialista Roggero, acerca de su titularidad en una cuenta bancaria.
-Nunca tuve una cuenta personal porque no trabajé ni heredé nada, gracias a Dios. El único dinero es el de la venta de un campo que teníamos en Catamarca, que cuando se vendió, lógicamente, cobramos nuestra parte. Pero creen que atacando a la familia lo debilitan. Lo que no saben es que al lado de Domingo Cavallo hay una mujer tan valiente como él. Y al contrario, eso nos fortalece, tenemos esperanza de que con un cambio en la administración judicial, con otros jueces, podamos demostrar la verdad. A Roggero lo demandé por calumnias e injurias. Lo que pasa es que como es diputado, cae en juzgados federales... Ya han caído algunos por el propio peso de sus acciones, por su mal comportamiento como jueces, y van a seguir cayendo.
-¿Es cierto que usted vio la servilleta escrita por Corach?
-¡Sí, claro! Ya lo he dicho... Le digo más: era una servilleta blanca con un ribete azul finito, y todo fue durante una reunión en casa de familia.
-¿En la casa de quién?
-¡Ah, no! Eso se lo dejo para mi marido. No estuve en el minuto cuando se escribió, pero sí sé en qué casa fue y quiénes estaban presentes. Pero no quiero hablar de eso, prefiero que quede entre mi marido y yo.
-¿Cómo recibió la noticia del suicido de Yabrán?
-Yo, como mucha gente, tuve mis grandes dudas, porque pensé: ¿cómo un hombre tan poderoso, que se sentía tan seguro, tan impune, se va suicidar así no más? Aún hoy, a veces por cosas que pasan, digo..., pienso: "No, no se murió". Pero dicen que sí, que está comprobado... ¡Y bueno!
-¿Qué le hace pensar que no se suicidó?
-Alguien que se sentía tan poderoso no pudo haber tomado una determinación así por sí mismo. Tal vez yo adhiera a algunas posturas que dicen que puede haber sido un suicidio inducido por un poder superior a él...
-Yabrán fue el enemigo número uno de su marido. ¿Quién ocupa ahora ese lugar?
-¿Y quién sabe él no siga sobrevolando encarnado en algunas otras personas? El enemigo de mi marido son todos esos que salen a hablar por cuenta y orden del Gobierno.
-¿En algún momento temió que Cavallo pudiera ir preso?
-Siempre dije que si iba preso, iba a ser otra más de las injusticias del menemismo.
-¿Pero lo temió en algún momento?
-Ellos quieren lograrlo, porque quieren sacarlo del mapa político.
-¿Qué haría si fuera preso?
-No sé... Recorrería el mundo, los organismos internacionales, porque si va preso no hay justicia en este país. Yo voy a hacer todo lo que sea necesario para que se conozca la verdad.
-¿Qué piensa de mujeres que en este momento tienen participación activa en la vida politica del país, como Graciela Fernández Meijide o Hilda Duhalde?
-Me parece que si las siguen es porque deben tener virtudes. Nunca me puse a analizar si estaba bien o mal lo que hacen. Nunca me sentí identificada con ninguna de las dos.
-Pero, ¿qué piensa, por ejemplo, de la diputada Fernández Meijide?
-Bueno, es una mujer que tiene un buen discurso. Lo importante se verá después. Como ella nunca administró ni ejerció ninguna función ejecutiva, lo interesante es saber si es capaz de asumir con idoneidad un cargo, elegir a la gente que hace falta, poner en marcha el país como pretende. La situación de ella es muy conveniente, porque nunca administró; está todavía como para probar.
-¿La imagina gobernando el país?
-Nunca prejuzgo. Lo que me preocupa de Fernández Meijide es que la sé de una orientación política definida: viene de la izquierda y fue muy crítica hacia el plan económico, la estabilidad y la convertibilidad. Me parece preocupante, ahora que tiene la oportunidad, que esté diciendo justamente que adhiere a todo eso que criticó. Las personas deben ser coherentes a lo largo de toda su vida.
-¿Se considera un modelo de mujer?
-Nooo, al contrario, siempre me critico, estoy observándome, para ver si hago lo que corresponde. Siempre estoy pensando si soy buena hija, buena madre, y pienso que aún puedo hacer más por los míos.
-Es rigurosa con usted misma.
-Sí, soy muy estricta. No me permito pensar que puedo tener tiempos de vacaciones para mí; todo lo que hago es en función de mi familia. Si es para mí sola, no disfruto de nada. Trato de que mis esfuerzos vayan orientados a solucionar todo a mis hijos y a mi marido, busco allanarles el camino. Si hay algo que les quita tiempo para cosas más importantes, eso puedo hacerlo yo.
-Usted tiene mucha gravitación personal sobre Cavallo.
-No sé, no veo que se deje influir por nadie, ni siquiera por mí. Es autónomo completamente. Sólo tengo influencia en mi casa. En eso él tampoco se mete. Es difícil que él me diga que algo no le gusta. El acepta mi tarea y yo la de él.
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