TaBáticos: un fanatismo retro muy difícil de entender

La empresa sigue sacando pequeños lotes de esta bebida, y los que la quieren saben dónde encontrarla. Flickr: lokate366
La empresa sigue sacando pequeños lotes de esta bebida, y los que la quieren saben dónde encontrarla. Flickr: lokate366
Juana Libedinsky
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24 de noviembre de 2018  

NUEVA YORK.– En el pasillo 41 nos miramos amenazantes. Son las 8 de la mañana, el hipermercado del Harlem Latino acaba de abrir sus puertas y somos los primeros dos clientes del aluvión que se espera por las rebajas del viernes negro. No me queda claro si el muchacho frente a mí es un hipster o un camionero de verdad. Lleva barba y camisa leñadora (típica de ambos), un llavero pesado con cadena con el logo de Kenworth (¡la marca del camión de BJ McKay!) y se protege del frío con la gorra "trucker" con el símbolo oficial de las carreras de rally Nascar. Aquí esta es un símbolo de la clase baja blanca de provincia, el siempre tan denostado white trash de la burguesía profesional urbana. La gran duda es, entonces, si la está usando de manera irónica o no, pero no tengo tiempo para averiguarlo. Tengo que ganarle de mano para llegar a las últimas cajas con latas de Tab que quedan en los estantes de bebidas gaseosas a los que ambos claramente nos dirigimos.

Sí, Tab. Para quienes creían que la primera gaseosa bajas calorías de la historia de Coca-Cola había desaparecido pasados los 80 junto con las grandes hombreras y Mrs. Pacman, este fin de 2018 trajo una gran sorpresa. La Tab no solo sobrevive, sino que además se volvió un producto de culto, con seguidores que la consideran el Santo Grial de las bebidas –en buena parte, justamente, por el desafío de encontrarla.

El tema posiblemente hubiera pasado desapercibido para el público general si no fuera por una gran nota de The New York Times de tono alarmista. Con el título "¿Dónde se fue toda la Tab? El desabastecimiento pone a los fans en estado de pánico", explicaba que, si bien Coca-Cola la sigue produciendo –aunque en cantidades mínimas–, los distribuidores están limitando aún más las tiendas donde se vende. Las teorías conspirativas online de quienes se llaman a sí mismos "tabahólicos" asumieron que esto significa que en breve va a desaparecer del todo, y la reacción fue inmediata. Según el matutino, los "tabahólicos" comenzaron a acumular la bebida como si se viniera el apocalipsis, aun en sus pequeñísimos departamentos neoyorquinos, pasándose los datos de cuando hay algún "avistaje" de Tab para que todos corran a comprarla con desesperación.

Se siente "casi como salir a comprar drogas –le dijo al Times Calvin Boyd, un tabahólico de 51 años que trabaja en un aeropuerto–. Todo es: ‘Hey man, ‘me podés conseguir un toque?’. Es un poco traumático".

¿Creíste que la bebida había desaparecido? Te falta información
¿Creíste que la bebida había desaparecido? Te falta información Crédito: Shutterstock

En las redes sociales hay una campaña "Salvemos a Tab" (o TaB, como lo escribirían sus fans, de manera más cercana a la tipografía original), con los datos para que todos llamen a Coca-Cola, los embotelladores, distribuidores y supermercados y pongan presión para evitar la extinción de su gaseosa favorita. En el sitio web ILoveTab.com se acumulan los esfuerzos y muestran memorabilia y fotos de estrellas tomando Tab.

En su página de Facebook recientemente postearon el agradecimiento por la creciente actividad de las últimas semanas y por los cientos de mails recibidos. Era el momento de entrar en acción. Siguiendo la información que otorgan en la web, vi que había Tab a la venta en un hipermercado en la calle 116 y el East River y estuve allí antes de que abriesen sus puertas –lo mismo que el hombre de camisa leñadora.

Trucker o hipster o lo que fuera, este resultó un caballero. En el pasillo 41 entre pilas de latas de Ginger Ale Canada Dry ya decoradas con motivos navideños y root beer Barq’s ("120 años de sabor duro", según su envoltorio), había, como si nada, seis paquetes de 12 latas de Tab al mismo precio de la Diet Coke. Camisa leñadora gentilmente hizo un gesto para que yo las agarrara primero. Tomé uno de los paquetes y él cargó su carrito con todos los demás.

Camino a las cajas charlamos. En el supermercado, tanto los cajeros como los clientes que empezaban a llenar el lugar hablaban mayormente en castellano, pero con él el diálogo fue en inglés. No era de la zona. Vivía cerca de Denver, en Colorado. También contó que trabajaba de transportista y se declaró un "foodie" (por lo que "¡hipster y camionero!", aclararon luego mis amigas avezadas en tribus urbanas cuando les relaté el encuentro). El muchacho unos años atrás había probado Tab en lo de unos compañeros que coleccionan gaseosas inusuales y, al enterarse de que había stock en este momento en Manhattan, quería llevárselas de regalo de fin de año.

Sus compañeros, me aclaró, tienen, igual que él, veintipico de años, viven en la costa oeste y son orgánicos para todo lo que ingieren (salvo esto). Tal cual señalaron los medios, los consumidores de Tab no son solo quienes la tomaron en una época y la consideran insuperable, sino que están quienes se sienten atraídos por su aspecto "retro-cool".

Tras la despedida, acarreé las Tab en el subte de regreso a casa. La gente me miraba con cierta simpatía. "Oh Dios, ¿son de verdad? Mi madre las tomaba", me dijo una señora aferrada al mismo manillar que yo. Varios me sonrieron "cool". Un hombre me alertó "estas cosas traen cáncer". Otra persona sacudió la cabeza con exasperación.

Las probé, con hielo y limón, al llegar a casa. Es un golpe azucarado al paladar que deja una sensación metálica que se siente en los dientes. Es tolerable, pero cualquier cola actual, incluso, horror, las de la línea Pepsi, es mucho más rica.

El sabor, sin embargo, no me resultó del todo nuevo. Había probado Tab cuando era chica, en lo de mis abuelos paternos, que, tras un viaje a EE.UU., habían incursionado en la cola dietética, el queso cottage y la gimnasia de Jane Fonda, pero no tengo idea de lo que todo esto me pareció entonces (de Jane Fonda, sin embargo, hay fotos que prueban que positivamente adopté los calentadores de piernas y la vinchita torzada). Pero el sabor al que me remite la Tab es a algo mucho más reciente, y leyendo la página web de los fanáticos de la Tab (o "tabáticos", como también se autodenominan) me doy cuenta de qué se trata.

En un destacado para casos de emergencia total en los que Tab no se consiga por ningún lado, explican que el mejor sustituto es Diet Coke (como llaman en EE.UU. a la Coca-Cola Light) de máquina y no de lata, y de ninguna manera Coca Zero. Es exactamente a eso a lo que me recuerda.

Explican que la Diet Coke la endulzan con Nutra Sweet (aspartano) solamente mientras que a la adorada Tab, con una mezcla de Nutra Sweet y sacarina. El Nutra Sweet tiene una fecha de vencimiento más corta que la sacarina. Entonces, para que el sirope que se usa para las Diet Coke en las máquinas dure más Coca-Cola les agrega sacarina.

"Ya sé que esto no elimina el dolor de perder la Tab. Pero mientras se trabaja en la campaña Salvemos a Tab, quería decirles que esto es lo más cercano en sabor que se puede lograr. Espero que ayude, cuando yo viajo solo tomo Diet Coke de máquina, nunca de lata, por eso", escribió un tabático en la página web.

Para "la gente linda"

¿Por qué no prosperó la Tab? Tab apareció en el mercado norteamericano en 1963, como la primera gaseosa bajas calorías de Coca-Cola –ya existía Diet Rite desde 1958–. Según cuenta el Times, las propagandas de televisión la mostraban como una bebida exclusiva digna de cenas a la luz de la vela y copas de cristal. El marketing estaba principalmente destinado a las mujeres que buscaban mantenerse delgadas.

En los 70, la línea se extendió con la versión sin cafeína y Tab Clear, una cola transparente como una Sprite.

En esa década también comenzaron a circular los estudios en ratas de laboratorio que mostraban que la sacarina podía llevar a un mayor riesgo de cáncer de próstata. Los estudios, sin embargo, a lo largo del tiempo fueron desestimados por poco concluyentes y en los 80 Tab había llegado a su zenith cultural. Las propagandas mostraban parejas felices y mujeres en bikini que eran devoradas por la mirada de los hombres en la playa, con todo acompañado por un jingle que recordaba que Tab era para la "beautiful people", la gente linda.

El golpe mortal lo introdujo la propia Coca-Cola cuando sacó al mercado Diet Coke, en 1982. Al crear Tab, deliberadamente no habían usado un nombre reminiscente de Coca-Cola para no afectar el marketing del producto original. Pero con Diet Pepsi ya establecida en el mercado debieron sacar la artillería pesada y así lo hicieron con gran éxito, aunque en el proceso se destruyó a Tab. En 2011 solo se vendieron tres millones de paquetes de latas de Tab, comparados con 885 millones de Diet Coke. Hoy solo se vende un millón y medio de paquetes de latas de Tab.

¿Qué depara el futuro? Por lo pronto, la rápida acción de los tabahólicos/tabáticos parece haber eliminado cualquier peligro inminente. Para quienes no las pueden encontrar en ningún supermercado de su ciudad, esta semana se podían conseguir online latas a precios que iban de 17 a 43 dólares el pack de 12 latas. Pero los vendedores, tanto de internet como en las tiendas físicas, saben que están lidiando con fanáticos en serio a los que nada hará renunciar a su bebida favorita. ¿La señal más evidente? Aunque todo bajaba de precio para el viernes negro, el precio de la Tab de mantuvo igual.

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