
Téa Leoni: la feliz mentirosa
Conocida aquí en la serie The naked truth, se la verá protagonizando el último film de Woody Allen, Hollywood Ending
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Ni siquiera en Hollywood, donde la mendacidad florece eternamente, nadie suele incluir el talento de mentir en su currículum actoral. Sin embargo, Téa Leoni dice que su costumbre de mentir ha sido responsable de todos sus logros como actriz, y la ha elevado, ahora, a la envidiable posición de coprotagonista, junto a Woody Allen, de la última comedia del realizador, Hollywood Ending.
"De pequeña era una mentirosa brillante", dice la actriz, recordando su infancia y juventud en Park Avenue, Nueva York. "No eran mentiras dañinas, sino muy coloridas. Y seguí mintiendo durante la escuela secundaria y puliendo mi capacidad. Después, una saludable dosis de psicoterapia me enseñó por qué mentía, aunque no me reveló qué podía hacer con ese talento."
La aplicación de su talento es de dominio público, e incluye las actuaciones en films como Hombre de familia, Malos muchachos e Impacto profundo.
La personalidad díscola e irreverente de Leoni, sus penetrantes ojos azules y su constitución atlética la convierten en una figura nada fácil para Hollywood.
En Hollywood Ending, Leoni encarna a una ejecutiva que contrata a su ex marido, reconocido neurótico ganador del Oscar (interpretado por Woody Allen) para dirigir un film de gángsters. Cuando empieza el rodaje, también empiezan los problemas y debe elegir entre proteger a su artístico y problemático ex marido o plegarse a los deseos del estudio dirigido por su codicioso novio (Treat Williams).
"En esta carrera hay hitos. Uno de ellos es poder decir que he sido protagonista de un film de Woody Allen", se entusiasma la actriz, de 36 años. Conoció a Allen cinco años atrás, en Nueva York. Fue invitada a su oficina para hablar sobre un guión que no prosperó: la reunión duró apenas tres minutos.
Cuando su agente la llamó para Hollywood Ending, Leoni le contestó: "Si Woody Allen tiene algo para mí, hay que decirle que sí. No me importa qué pueda ser." La actriz, que espera su segundo hijo para el mes próximo, junto con su esposo David Duchovny (el astro de Los Expedientes X) tiene una voz un tanto ronca y habla con precisión, de una manera que recuerda a Katharine Hepburn. Su nombre, Téa, es una variación del de una amiga tahitiana de sus padres. Su madre es de Texas y su padre, un abogado neoyorquino de ascendencia ítalo-polaca. Su apellido original era Pantaleoni, pero se cambió el apellido después de haber sido elegida por el productor Aaron Spelling, que intentaba revivir la exitosa serie Los ángeles de Charlie.
Téa consiguió el papel, pero la serie nunca salió al aire. Finalmente, en 1992 aterrizó, con un rol protagónico, en una sitcom de corta vida, Flying Blind, y luego en The Naked Truth. Pero lo que califica como la "mediocridad inherente a la TV" no le gustó nada. Además, se muestra ambivalente con respecto a su trabajo. "Actuar es algo extraño –manifiesta–. Es algo que no me hace sentir bien. No es cómodo sentir tantas cosas. Probablemente por eso empecé a mentir. Y actuando una está obligada a sentir todo el tiempo. Y la satisfacción, agrega, llega cuando la actuación termina: "Me satisface haber podido contar un buen cuento. Pero cuando terminé, ni siquiera quiero ir a ver la película".
Y Woody Allen opina: "Téa es una de esas personas inteligentemente modesta. Es demasiado aguda para ser jactanciosa. Diane Keaton solía ser así; siempre pensaba que no era suficientemente buena".
Para Leoni, actuar ha sido más gozoso desde el nacimiento de su hija, Madelaine West Duchovny, que ahora tiene 3 años. "Mi trabajo me resulta más como un juego. Probablemente porque estoy más asentada. Cuando vuelvo a casa, tengo algo mucho mejor que haber contado una buena mentira."





