Test drive. Mercedes-Benz Clase A, un hot hatch para rejuvenecer

Fuente: Archivo
Ariel Basile
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17 de febrero de 2020  • 15:26

:: Si se pusieran frente a frente el Clase A original de 1997 y la última generación, no se reconocerían. De aquel monovolumen excesivamente pacato en el diseño, con un look tan familiar que rozaba lo aburrido, a este hatch picante: tanto por sus formas, que le dan una impronta agresiva y moderna, como por su interior, que está en el top por sus soluciones tecnológicas. Además, es uno de los modelos -entre los compactos premium- más divertidos al volante, incluso por su forma aerodinámica.

De alguna manera, el Clase A simboliza cierta transformación de Mercedes-Benz que también aplica a sus vehículos más grandes. La marca estatutaria, de un público conservador, abrió la puerta a clientes jóvenes y a quienes no buscan pasar desapercibidos. Un camino de equilibrista que la firma alemana logró atravesar con éxito en buena parte de su gama. Y que, en la cuarta generación del Clase A, presenta madurez: la anterior, la del cambio abrupto, había apostado por una sobrecarga menos "Mercedes" y ahora logra compensar los matices.

La prueba se realizó con la variante hatch 250 AMG Line, la tope de gama, con motor turbo de 224 CV y elementos deportivos. Vale destacar que, recientemente, se presentó una versión inédita con baúl para el mercado local.

Tecno

Difícil no caer rendido ante la trompa del Clase A. Un frontal agresivo, con la parrilla de efecto diamantado y la gran estrella en el centro, los faros rasgados, el capot lanzado hacia delante. El lateral llega con menos pliegues que en la generación anterior, y es un acierto de los alemanes para no exagerar la modernidad. Las llantas de 18 pulgadas de esta variante calzan con la musculatura de una línea de cintura elevada. La renovación del modelo también lo hizo crecer 12 cm de alto y 1,6 de ancho.

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Puertas adentro, el modelo no solo mantiene la lógica de ese exterior más juvenil, sino que redobla la apuesta: la doble pantalla, cada una de 10,5 pulgadas unidas, sumada a la luz ambiental configurable en infinidad de tonos, lo dota de una personalidad sin parentescos con otros modelos. Muy tecno ya en la primera impresión, mucho más cuando se indaga en el tablero digital que se puede configurar a gusto del conductor, o en la segunda pantalla, la central de infoentretenimiento. Presenta el novedoso sistema Mercedes-Benz User Experience (MBUX), un paquete de funciones y configuraciones que se pueden activar por voz, mediante un asistente inteligente tipo Siri de Apple, que interactúa con los ocupantes. Estos comandos, además, son táctiles y también se pueden manejar por medio de una especie de joystick que se encuentra abajo a la derecha, donde usualmente está la palanca de cambios. En un guiño retro, es del tipo "vara", que se ubica detrás del volante.

La calidad es lo que se espera de Mercedes-Benz: terminaciones impecables, materiales premium y ajustes eléctricos en todo el habitáculo. Sorprende una función cinética que va regulando la zona lumbar y los ajustes laterales de las butacas delanteras según el movimiento del auto.

Deportivo

En términos de motorización, las versiones iniciales llegan con un propulsor 1.3 de 163 CV mientras que la AMG de este test equipa un 2.0 de 224 CV con sistema de tracción integral 4Matic. Con este último propulsor y caja automática de siete marchas, acelera de 0 a 100 km/h en 6,2 segundos. Una reacción fenomenal, en especial cuando se activa el modo sport, que pone el Clase A con los nervios de punta y le da una salida bien deportiva. A tono con el kit estético AMG: faldones delantero y trasero, embellecedor lateral y de la salida de escape.

Además, al ser un vehículo más ancho y con llantas de 18 pulgadas, el agarre a altas velocidades (limitada en 250 km/h), incluso en curvas, es extraordinario. A favor, es un auto muy confortable en el andar, y no tiene la aspereza que se espera de un vehículo europeo con suspensiones duras pensadas para asfaltos alemanes. Sí hay que tener cuidado por la altura del vehículo, para no quedar colgando en el primer lomo de burro.

También se destaca el nivel de asistencias, principalmente, en seguridad. Sobresalen la climatización automática Thermatic, los faros halógenos con luces diurnas de diodos luminosos integradas, la Attention Assist, el control de estabilidad y el asistente de estacionamiento. Asimismo, tiene alarma de señales de tránsito o el PreSafe, que ante un choque en la parte trasera pretensa los cinturones de seguridad y frena el vehículo para evitar deslizamientos. También eleva el capot ante colisiones frontales para proteger a peatones. El precio es de US$59.000.

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