
The Youngbloods
Figurita difícil
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Jesse Colin Young, el talentoso cantante folk que había transitado el mundo de los cafés del Village de Nueva York a comienzos de los años sesenta (logrando algunos trabajos que superaban en ingenio y creación al mismo Bob Dylan o a Phil Ochs), fue en la segunda mitad de la década el pilar de una banda singular, The Youngbloods.
Con un estilo suelto de folk-rock, toques de bluegrass, algo de country, y pizcas de jazz aquí y allá, los Youngbloods grabaron discos bellos, sin pretensiones, de sonido muy claro, siempre realzado por la espléndida voz del mismísimo Jesse Colin Young.
En 1969 se alejaron algo de sus trabajos más sencillos y se aventuraron en aguas más profundas con su album Elephant Mountain , donde convivían el dramático tono de la canción de Jesse Colin Young Darkness, Darkness (para variar cantado como los dioses por el mismo Young), con el delicado ambiente de bossa que dominaba libremente en Sunlight .
En Sham , en cambio, las guitarras cortantes y los rápidos cambios de ritmo demostraban que la banda podía rockear como la mejor si era necesario, mientras que en Smug , el country se teñía de sabor jazzístico para realzar una espléndida melodía que no deseamos que termine.
The Youngbloods nunca alcanzarían la fama y el prestigio de bandas como los Byrds o Buffalo Springfield, pero demostraron que el folk-rock era una forma auténticamente norteamericana, muy libre y rica además, de entender la vida y el rock and roll a mediados de los ya demasiado lejanos años sesenta.






