
Tics modernos
El glamour de los 50 y la electrónica de hoy. Lluvia transparente
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El glamour de los 50 y la electrónica de hoy
Comienza el ciclo de fiestas Veladas Paquetas en La Casona de Dorrego
- Un señor canoso que hace rato pasó los 50 le da el último bocado a una humita. Su compañera ya plantó la cuchara en el plato de locro y ahora mira cómo el revoque de una pared que la cuatriplica en edad amaga con caerse. Esta escena de mediodía de martes dificulta (mucho) la tarea de imaginar cómo es que a partir de esta noche La Casona de Dorrego -Rivadavia 781- tendrá look años 50. Por suerte, en el primer piso (subir las escaleras es un deporte de riesgo), la mano sabia de Kito Rojas empieza a develar el misterio. El está a cargo de la ambientación y el vestuario del ciclo de fiestas Veladas Paquetas donde, obviamente, de la humita y sus personajes satelitales no quedará ni rastro.
"Es un desafío", piensa el diseñador en voz alta, cuando enumera la cantidad de rasgos que deberá camuflar con mucha, mucha tela (molduras, columnas, signos coloniales). "Los años 50 no tienen nada que ver con esta casa de 1810, así que estarán en pequeños escenarios: la entrada, las barras, el patio. Y no van a a ser los `50 argentinos, sino más bien los yanquis". La frase le da pie a una osada Marilyn (Pamela Lago, ex Caviar , actual Club 69 ) para levantarse la pollera frente a la cámara y a Kito para gritar "¡por el amor de Dior!", mientras acomoda uno de los paneles a rayas, lunares y cuadros, en blanco y negro, que creyó más convenientes para la atmósfera de la pista techno-house.
Distante (y no tanto) del underground que solía frecuentar, Kito Rojas pasó los últimos años creando el vestuario de las obras de Fernando Peña, inmerso en el auge publicitario, ambientando los sets de la novela El Clon , detrás de cámaras en la tele, vistiendo tanto a los modernitos de Miranda! como a Divina Gloria y Alejandra Rubio para salir a escena con El Instituto . Sin embargo, como en los tiempos de Ave Porco, la noche lo sigue invocando. Ahora, será el hilo conductor de las propuestas que genere un grupo de jóvenes escudados bajo el nombre Bug. "Queremos que su cabeza sea la base de nuestras producciones", dicen. Según cuenta uno de ellos, Gonzalo Paquete, antes de empezar con Bug Producciones se encargaron de averiguar qué querría de ellos su potencial público (jóvenes de 20 a 35 años). "Fuimos con ocho encuestadores, de miércoles a sábados, durante cuatro meses, a la entrada y la salida de Voodoo, Club 69, Mint, Pachá y Big One. La mayoría manifestó la necesidad de un lugar nuevo donde fuera posible más interacción entre la gente y que tuviera más relación con el arte."
A partir de estos datos que entrega Paquete, nacen las Veladas Paquetas (no se rían que no es un chiste). Tan paquetas, que no se sabe si sus instalaciones soportarán ni la puesta de arte digital de Norberto Baruch B ni la descarga electrónica que le depara la programación de hoy (desde la 0, pincharán Miguel Silver, Boeing, Simon, Dellamónica, Drole y Lavoisier, y tocará en vivo Adicta). A lo sumo, el sonido les volará las pelucas a las chicas de Kito, que frente a un telón drapeado, completamente blanco, les darán un globo color pastel de bienvenida a los noctámbulos de turno.
Lluvia transparente
De Suecia a Kentucky, el vodka está en todas partes. Imperialistas por naturaleza, los norteamericanos se hartaron de que una de las bebidas más tomadas en su país fuera producida muy lejos, en Rusia, Finlandia y otros lugares donde el frío inspiró maravillas para el paladar.
"En los Estados Unidos también hace frío", habrán pensado los creadores de Rain, una marca de vodka hecha con maíz orgánico (de allí su sabor dulzón, que lo hace ideal para combinar con tragos como el Cosmopolitan).
La botella de Rain (lluvia) tiene forma de gota y un bonito tapón azul. Y los creadores de la marca proponen que su producto tenga una receta de Cosmopolitan acorde. Por eso, armaron una con dos partes de Rain, una de triple sec y otra de jugo de arándano orgánico, con una pizca de jugo de lima, orgánica también. Además, recomiendan poner el vodka en el freezer y los otros ingredientes en la heladera. La distinción entre freezer y heladera no es caprichosa. El vodka, a diferencia de los jugos, nunca llega a congelarse.
Para no quedarse sólo con la opción del Cosmopolitan, acá van dos tragos más. El Seatini: tres partes de Rain Vodka, dos de Blue Curacao y un chorrito de jugo de ananá; y el Electric Watermelon: dos partes de Rain Vodka, una de licor de sandía, un chorro de ron y otro de triple sec. Dicen que siempre que llovió paró, pero en este caso preferimos que siga lloviendo.






