
Times Square, cien años despues
En 1904, el alcalde George McClellan rebautizó el área que rodea el cruce de Broadway y la Séptima Avenida con un nombre que condensaría el palpitar social y cultural de la inagotable ciudad de Nueva York
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Todo el mundo, incluso las personas que nunca han viajado a Nueva York, conocen la imagen nocturna de los carteles luminosos y los teatros que se extienden a lo largo del parpadeante y enceguecedor desfiladero que es Broadway, y el cruce en forma de X donde se reúnen Broadway y la Séptima Avenida, en la que los neoyorquinos se dan cita para celebrar cada Año Nuevo con fuegos artificiales y una enorme bola iluminada. Times Square ganó un sitio dentro de la conciencia nacional estadounidense en 1904, y tomó su nombre en abril de ese año, cuando el alcalde Geor- € ge McClellan rebautizó el área (hasta entonces, una zona peligrosa frecuentada por gente de mala reputación, conocida como Longacre Square) en homenaje al nuevo y espléndido edificio de The New York Times, que se convirtió en la piedra fundamental del nuevo distrito.
El vecindario, que se extiende desde la Calle 42 hasta la 51, y desde la Octava Avenida hasta un límite más bien indefinido al este de la Séptima Avenida, es un repositorio de la historia cultural de la ciudad. Desde que el recién llegado Oscar Hammerstein concretó su proyecto de construir un complejo dedicado al entretenimiento en una manzana entera de la Calle 42, rápidamente se produjo una erupción de nuevas salas teatrales. Allí floreció el circuito del vodevil, y esos escenarios fueron frecuentados por Fred y Adele Astaire, Mary Pickford, Charlie Chaplin y Lillian Gish.
La depresión y después
Al principio de la Gran Depresión, en la década del 30, los teatros y restaurantes de Times Square parecían inmunes a la caótica atmósfera de ruina generalizada. La gente se apiñaba en las salas de entretenimiento para escapar de la penosa realidad. Pero a medida que la depresión se profundizó, los empresarios teatrales se vieron obligados a vender o cerrar sus establecimientos. Los teatros se convirtieron en salas de exhibición populares y baratas de los filmes que salían al por mayor de los estudios de Hollywood. Pero también en esa época florecieron los musicales, una de las glorias de Broadway.
En el período que siguió a la Segunda Guerra Mundial, la Calle 42 hervía de soldados y prostitutas, así como de indómitos extremistas de la cultura estadounidense a los que el poeta Allen Gingsberg llamaría los "hipsters apocalípticos" de su generación.
Pero durante las décadas del 60 y el 70, Times Square recobró algo de su antiguo carácter de centro del vicio, y empezaron a proliferar allí los shows nudistas, las librerías eróticas y los cines porno.
El vecindario volvió a convertirse en el sitio más peligroso de la ciudad, espantando a los turistas.
En la década del 80, los empresarios y los funcionarios públicos se unieron para cambiar la mala reputación del vecindario por medio de una combinación de nueva legislación y apertura de otro tipo de comercios. Times Square empezó a emerger de su decadencia.
Para fines de la década del 90, Times Square ya era nuevamente un símbolo de la jungla urbana, aunque para algunos había sufrido una suerte de "disneyficación", convirtiendo lo que alguna vez fue un centro de "artes vivas", populares, en un centro de producción masiva de entretenimiento.
Grandes neones
Es la única zona de la ciudad donde se obliga a los empresarios a exhibir enormes carteles luminosos. El de Nasdaq, por ejemplo, tuvo un costo de 37 millones de dólares y exhibe una altura de doce metros: es uno de los más grandes del mundo. Y tampoco se quedan atrás las pizzerías gigantescas y los fast-food.
Times Square tiene hoy unos 27.000 residentes y alrededor de 26 millones de visitantes cada año. Todos ellos, por cierto, pueden elegir su espectáculo y su restaurante preferidos, e incluso asistir a la matiné de "El rey león", de Disney, en una sala de la Calle 42.
Para saber más
www.timessquarebid.org
De todo
- En números: en Times Square hay 1500 oficinas de diferentes empresas, entre ellas, The New York Times, Disney Store, BMG Entertainment, Warner Brothers y Ogilvy & Mother; 12.500 habitaciones de hotel, 40 teatros y más de 200 restaurantes. Allí trabajan 231.000 empleados y por día pasan más de un millón y medio de personas.
- Año Nuevo: para esa ocasión se reúne allí un millón de personas para celebrar el comienzo del nuevo año y ver descender la famosa esfera de luces, que se ha convertido en un símbolo universal para dar la bienvenida al año que comienza. Times Square 2004 promete ser un evento lleno de luces, sonidos y efectos especiales.
- De fiesta: Times Square Business Improvement District (BID) tiene como fin mantener el lugar limpio y seguro, además de promocionarlo mediante la realización de eventos. Uno de ellos fue Brodway on Broadway, donde en 2001 se ofrecieron las mejores obras de teatro en un concierto al aire libre.






