
Todos aman a Sandra
En Miss Simpatía, su más reciente película, la Bullock no sólo se halló a sus anchas actoralmente, sino que se reveló como una muy eficiente productora
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Beverly Hills, Estados Unidos. - "Ustedes probablemente estén hartos de escuchar que Sandra Bullock es increíblemente maravillosa, pero es la verdad. Creo que no existe algo parecido a una mala historia sobre Sandie. Ella es la verdadera Miss Simpatía", asegura Mark Lawrence, guionista de la última película de la actriz.
Y uno no puede más que creerle, porque aunque se hable hasta con el chico encargado de servir café, no se escucharán sobre ella más que alabanzas como: "Es honesta, tiene los pies en la tierra, es una de las actrices más subvaloradas de Hollywood". Todo eso junto y más.
¡Todos aman a Sandie! A pesar de que esta verdadera Lucille Ball de fin de siglo haya tenido más de un traspié a la hora de elegir proyectos en donde volcar su natural gracia y simpatía, tanto el público como sus pares siempre parecen dispuestos a darle una nueva oportunidad de redención.
En el film Miss Simpatía, se despacha a sus anchas con un papel que le calza a medida: interpreta a una hombruna agente del FBI que debe participar del concurso de belleza Miss América como parte de una operación secreta.
Dirigida por Donald Petrie y secundada por Michael Caine, Candice Bergen, William Shatner (el capitán Kirk de Star Trek) y Benjamin Bratt, Bullock demuestra que podría haber sido el cuarto integrante de los tres chiflados o el toque femenino de los hermanos Marx.
Haciendo gala de una labia que deja entrever que es hueso duro de roer a la hora de sentarse a negociar (Bullock también fue productora del film) recibió a la Revista con motivo del lanzamiento de la nueva película.
"Elegimos a verdaderas participantes de concursos de belleza porque queríamos que parecieran reales -cuenta relajada, pero entusiasmada al mismo tiempo-. Y como en todas las profesiones están las que ¡aghh, ya saben!, pero están también las que son realmente inteligentes, entendieron el chiste de que yo les ganara el concurso.
"De todas formas, siempre traté de ser muy cuidadosa en el trato... ¡pero ellas se tomaban el asunto mucho más en solfa de lo que yo lo hubiese hecho! "No creo que te puedas tomar algo como un concurso de belleza demasiado en serio. Si lo hacés, no sos la persona con la que quiero estar."
-¿Usted creó el proyecto?
-Sí. Mark Lawrence, el guionista, con el que había trabajado anteriormente, y yo.
A propósito de Mark, él siempre dice que escribe teniéndome en su mente, pero miente, es un escritor y no puede evitarlo.
Volviendo a lo nuestro, yo realmente quería hacer una comedia con mucho humor físico, y estaban dadas las condiciones para poner el proyecto en marcha con tiempo y trabajar en el guión hasta llegar a un punto óptimo.
Además, trabajar con Mark es un placer; de hecho quiero que dirija una película con la ilusión de que me pida que interprete a alguno de los personajes. Y ni hablar del lujo que significa tener al guionista en el set durante la filmación, todos los días.
En una comedia eso es invalorable. Fue fantástico trabajar con tiempo y hacer lo que queríamos.
-¿Por ejemplo, ser una participante de un concurso de belleza, aunque fuera de mentirillas?
(Risas.) -Noooo, de hecho traté de que sacaran la escena en la que tengo que bajar las escaleras en bikini, pero insistieron con que era necesario y me filmaron enterita, desde la cabeza hasta la punta de los pies.
-¿Cree que los concursos de belleza son una muestra de lo que es importante para los norteamericanos?
-¿Sabes?, me encanta esta pregunta y acá vengo yo con el contraataque de la caballería...
Para las mujeres que concursan representa una oportunidad de impulsar sus carreras en televisión, o como modelos, o de conseguir una beca para ir a la universidad. ¡Debería existir algo similar para los hombres! Además, es divertido. Juzgamos de forma severa a las participantes porque son tan hermosas que tienen que ser estúpidas... Yo quiero que sean estúpidas. Tengo la esperanza de que sean tontas, que no puedan hablar, que no puedan hacer dos cosas al mismo tiempo. Pero muchas veces, desgraciadamente, son más que eso...
Los concursos de belleza no son algo típicamente norteamericano, aunque sí es verdad que son muy populares aquí, así como lo son en muchos otros países. Pero son sólo una diversión. Y esta película no se trata de la cura del cáncer o algo parecido.
-Me refería a que en Estados Unidos, como en muchos otros lugares, el culto a la belleza...
-Pero eso pasa desde la época de Cleopatra. Creo que, simplemente, es algo estúpidamente genético y realmente me enoja. Desgraciadamente, ¡los hombres aman a las mujeres hermosas! A las mujeres no les importa tanto la belleza masculina.
-¿Qué siente una actriz al estar del lado de la producción, donde puede darle órdenes al director?
-Ya hace cuatro años que lo hago, y cada experiencia es completamente diferente. Algunas fueron y son desastrosas. Generalmente eso sucede cuando el proyecto no tiene suficiente preparación o por no investigar a cada persona con la que vas a trabajar.
A la fuerza, aprendí que cuando vas a contratar a alguien hay que consultar previamente con toda la gente con quien esa persona haya trabajado anteriormente, porque en las reuniones previas son todos adorables y quieren trabajar en equipo, pero de repente en el set se les desencadena la esquizofrenia. Así que mi sugerencia es: ¡llamen a todo el mundo!
Definitivamente, la clave de una película feliz está en la preproducción.
Otra de las responsabilidades del productor es que el film se termine dentro del margen del presupuesto pautado. En el caso de Miss Simpatía, nos sobró plata cuando terminamos el rodaje, que luego gastamos en la posproducción, algo que suele suceder.
-Como productora, ¿le parece que hay un estilo de film Sandra Bullock?
-No, porque elijo los proyectos que llevaré adelante según sea lo que tengo ganas de hacer en ese momento.
Generalmente, los grandes estudios te envían guiones con papeles que ya te vieron hacer con anterioridad.
Lo interesante de producir es que te permite preparar el proyecto que quieras y abarcar tanto como te plazca.
Si bien en este caso elegí hacer una comedia, es un tipo de comedia que no había hecho con anterioridad.
-Decidió tomar el toro por las astas...
-Tengo en claro que, si bien puede sonar autosuficiente, soy capaz de hacer todo lo que me proponga.
Además, si lo pensás desde otro ángulo, las agencias de talento manejan tantos clientes que no es posible suponen que puedan concentrarse tanto en tu carrera.
Uno debería ser la prioridad número uno de su agencia las 24 horas, y eso no ocurre. Así que tomo esta nueva etapa de mi desarrollo profesional como si tuviéramos nuestro propio equipo de management, porque en nuestra empresa de producción buscamos no sólo cosas para mí, sino también para otros actores y actrices, y hasta para otras compañías.
Tenemos en claro, no obstante, que queremos mantenernos muy chicos y con una perspectiva amplia para poder desarrollar cualquier cosa que nos inspire, ya sea un cortometraje, una nota periodística o un libro.
Podemos estar desarrollando quince historias a la vez, de las cuales nos devuelven en una sola semana cinco reescrituras que consideramos ridículas, así como de repente nos llega una joya. Hay que hacer mucho para encontrar algo que valga la pena.
-¿En algún momento pensó en dejar la actuación y dedicarse de lleno a la producción?
-No, pero es casi lo que estoy haciendo ahora. Con Gun Shy, que tuvo un rodaje que fue una pesadilla, tuve que aparecer en un par de escenas para obtener financiación para el film.
Para mí no fue exactamente lo mejor, pero tenía más de un loco en el equipo de producción y terminé yendo casi todos los días al set porque la gente contratada no estaba haciendo lo que debía hacer. Eso tomó casi un año y medio, ése es mi trabajo. A menos que sólo estés haciendo el trabajo del productor ejecutivo y puedas confiar ciegamente en él equipo de producción que está haciendo el trabajo de campo, tenés que estar ahí todos los días: durante el proceso de edición, durante el proceso de doblaje...
-Si se quiere el trabajo bien hecho...
-Es inevitable. En Miss Simpatía, por ejemplo, si me iba medio día, cuando volvía a controlar no encontraba ese sonido que quería escuchar en tal escena.
"¿Por qué te estás concentrando en algo tan intrascendente?", me decían, y para mí ese sonido hacía que la escena fuese más graciosa. Si sos una loca del control tenés que estar en todo, en todo momento.
-¿Produciendo de esta manera no siente la necesidad de dirigir?
-No. Dirigí un cortometraje (Making sandwiches) y fue suficiente. Probablemente haga más cortos, aunque no largometrajes; hay gente mucho más talentosa que yo para contar historias. Pero es importante que cuando decís que podés o no podés hacer algo, lo hayas intentado aunque sea una vez, para que no sean sólo tus inseguridades diciendo nunca vas a ser capaz de hacer eso.
También es importante saber que no tenés limitaciones.
-¿Julia Roberts le dio algún consejo de cómo tratar a Benjamin Bratt?
-Esa es una pregunta para Ben. Pero sí, ella me dijo qué era lo que le gustaba y yo me aseguré de que él lo tuviera... Sólo estoy bromeando.
-Dice que su productora se concentra en películas de bajo presupuesto. Como actriz, ¿también está abierta a ese tipo de proyectos?
-Si hay un buen papel para mí, por supuesto. Mis amigos hacen películas y si hay algo que yo pueda hacer, participo encantada. Me encanta, creo que es liberador.






