
Tommy Hilfiger: el éxito de un estilo
Empezó en el mundo de la moda revendiendo jeans. Aunque nunca estudió diseño, es uno de los creadores de ropa informal que más se expandió. En esta nota, los secretos de un hombre que supo hacer de su nombre una marca
1 minuto de lectura'
NUEVA YORK.– En plena semana de la moda de Nueva York, la primera de septiembre, Hilfiger era el hombre del momento. La entrevista estaba pautada en medio de las celebraciones por el vigésimo aniversario de la firma, con grandes titulares en la prensa especializada que se referían a él como icono del llamado "estilo americano". Además, estaba a punto de embarcarse en una gira triunfal por China y el sudeste asiático para abrir locales y organizar desfiles.
Vestido con jeans, camisa a rayas y zapatillas blancas, Tommy (como lo llaman todos en la empresa) resultó ser encantador y estar dispuesto a hacer todo tipo de confesiones. Por ejemplo, al consultarle sobre sus comienzos en la moda, recordó que de adolescente no tenía mucho éxito con las chicas, pero veía que los rockeros siempre estaban rodeados de mujeres. "Entonces, empecé a vestirme con camperas de cuero apretadas, copiándoles el look, y el efecto fue inmediato. ¡De pronto todas querían salir conmigo! Así fue cómo me di cuenta del poder de la ropa. Y de su fuerte conexión con la música", explicó a la Revista el diseñador preferido del ambiente musical de los 90, desde los Rolling Stones hasta las luminarias del hip-hop.
También reconoció que sus hijos jamás le prestaron atención a la hora de vestirse. Por el contrario, tiene una hija que le dice a él qué ponerse para no parecer un traga, "un varón que se viste como rapero y otra ¡que le gusta Ralph Lauren!", confesó muerto de risa, en referencia a su principal competidor.
–¿Qué es el estilo americano?
–Es una mezcla, porque todo en los Estados Unidos es así. Tenemos gente de todas partes del mundo. Hay algunas ideas que son genuinamente norteamericanas, como el denim, inventado por Levi Strauss, pero, en general, los diseñadores hemos juntado elementos de todas las culturas. Por ejemplo, en mis colecciones tenemos estampados escoceses, madrás de la India, seda china, combinados de manera elegante pero informal. Uno lo ve y dice: "Ese es un estilo americano". Los diseñadores norteamericanos informalizamos el mundo; ésa es nuestra contribución. Antes de que todo el planeta se vistiera de manera informal, los estadounidenses ya lo hacíamos. Todo empezó en California, en los 60, con el clima cálido y los surfers. Los hombres no querían ponerse corbata y las mujeres no deseaban estar tan arregladas. Y la moda se relajó. Esta tendencia siguió creciendo, pero en 1995 cuando entré en el mundo de la moda terminé de instalarla. Esa es la herencia que dejo, primero, en los Estados Unidos y, después, en el resto del mundo.
–Su nombre es sinónimo de la moda norteamericana. Los tonos de sus colecciones se basan en los colores patrios: azul, colorado y blanco, y hasta su símbolo es una versión náutica de la bandera norteamericana. Con el creciente rechazo a los Estados Unidos, ¿cómo explica el éxito fuera de su país?
–Es muy fácil. La gente de todo el mundo está obsesionada con la búsqueda de estatus y lo relaciona con las marcas icónicas. Los jóvenes escuchan la misma música, comen la misma comida y usan la misma ropa. Ya sean Coca-Cola, Marlboro, los jeans Levy’s o las zapatillas Converse, el rechazo de lo norteamericano queda totalmente a un lado. Mi bandera viaja bien por todos los continentes, porque es una gran marca y es global.
–¿De dónde saca sus ideas?
–Mi proceso creativo se basa en tomar de lo que me rodea todo lo que me gusta: los deportes, la música, la moda, el aire libre o las películas viejas. Luego lo adapto a las colecciones.
–¿Por ejemplo?
–Me gusta el rock. El look de ciertos músicos es mi gran fuente de inspiración. No me agrada la música country, por eso mi ropa no tiene nada que ver con ese estilo. Adoro la náutica y es una gran influencia sobre mis colecciones. También, los colores de la bandera norteamericana, que uso una y otra vez.
–Su marca siempre estuvo muy relacionada con sus amigos los Rolling Stones, a quienes vistió y patrocinó en giras. ¿La ropa que usan y su estilo ayudan a que no pasen de moda?
–Como todos los iconos del rock, Jagger nunca quiere dar la impresión de que se puso la misma ropa dos veces. El largo de su pelo y su estilo cambiaron tantas veces como sus prendas. El resultado: cada vez que uno lo ve tiene la sensación de estar frente a un hombre en movimiento. Eso ha hecho de Jagger una fuerza que no afloja ni en la escena de la moda ni en la musical. Siempre fue un adelantado. Por ejemplo, desde sus comienzos, el sex appeal fue un aspecto fundamental del atractivo de los Stones. Y Mick Jagger fue un visionario al explorar el look andrógino antes que nadie se diera cuenta de que podía ser parte del estilo rockanrolero masculino. Jagger se dio cuenta de que lo que vistiera en el escenario tenía el potencial de volverse canchero para las masas y de que lo copiarían. En cuanto lo hacen, claro, él inmediatamente pasa a otro look.
–¿Y su otro buen amigo, Keith Richards?
–Es la estrella de rock por excelencia, no sólo en su música sino también en su estilo. Para él, la ropa es simplemente lo que le gusta. ¿A quién podría ocurrírsele sugerirle lo que es cool o no? Cuando Keith empezó a usar estampados de leopardo, todo el mundo lo imitó; lo mismo cuando se vistió con cuero. Y cuando los combinó, pasó lo mismo. En conjunto, Mick y Keith definieron lo que es la relación entre cantante y guitarrista como una especie de pareja, y eso también repercutió en la moda.
–¿Cómo es eso?
–Mick es la parte más femenina; Keith, la más brutalmente masculina. Mick piensa mucho en qué se pone y Keith no se viste para complacer a nadie. Hacer ropa para Keith es fácil, porque sabe exactamente lo que quiere: elástico en sus mangas para que los puños no caigan sobre sus manos al tocar la guitarra; estampados de animales, y materiales muy suaves y arrugados. Como es de esperar, odia probarse la ropa. En cambio, Mick, el eterno showman, pasa horas frente al espejo, asegurándose de que cada detalle esté a la altura de su estándar de perfección.
–¿Qué hay de su famosa conexión con el hip-hop?
–Cuando los chicos que están en el hip-hop empezaron a usar Hilfiger, los periodistas me preguntaban: "¿Qué van a pensar tus clientes blancos cuando vean a estos chicos negros usando tu ropa?". Mi respuesta fue: "No me importa. Estoy orgulloso y lucen fantásticos con ella". En los 90, mientras los músicos blancos con el grunge lucían cada vez más descuidados, los que estaban, en cambio, en el hip-hop elegían Hilfiger, porque querían que su ropa fuese de diseñador. No deseaban lucir como gente común. Los logos prominentes anunciaban el éxito al que aspiraban. Así, tomaron la ropa de los diseñadores y la hicieron propia, poniéndosela 20 talles más grande. Parte de la razón por la que el hip-hop es tan atacado es por el impacto que tuvo en los suburbios blancos ricos. Es similar a lo que pasó con el rock en los 50, cuando los chicos blancos empezaron a escuchar música negra. Ahora, los chicos blancos de los mejores barrios usan la gorra de béisbol dada vuelta, jeans enormes, ropa deportiva por la calle mientras escuchan a Puff Daddy o Missy Elliott.
–Pero su última colección es una vuelta muy fuerte a los básicos y a los diseños de inspiración náutica. ¿Cuál sería su consejo para los hombres y las mujeres argentinos a la hora de vestirse?
–Que no muestren que hubo un gran esfuerzo detrás de lo que se ponen. Exagerar, si uno no está arriba de un escenario con un micrófono, siempre es malo. Demasiado maquillaje, perfume, joyas y accesorios en una mujer es un espanto. Y en los hombres, si bien es cierto que nos resulta más simple porque, en general, no usamos corpiños, ni tacos, ni pintura, es fácil arruinar nuestro aspecto con trajes glamourosos. Si bien todavía no fui a la Argentina, por lo que vi en el ambiente de polo que hay en Connecticut, donde vivo, tienen un gran estilo. Así que simplemente espero que disfruten de mi colección.
Más datos: www.tommy.com
Perfil
Según pasan los años
- Hilfiger nació en Elmira, Nueva York, en 1953, en el seno de una familia de nueve hermanos
- En 1969, inició su carrera como vendedor minorista, con 150 mil dólares y 20 jeans de tiro corto y acampanados
- Pronto abrió su tienda: People’s Place, en el norte de Nueva York. Allí empezó a diseñar las prendas que sus clientes le pedían
- En 1984, presentó su primera colección






