En el edificio Zetta, en Malba y en Madero Harbour el material deja más que demostradas sus propiedades de resistencia, diseño y durabilidad
En el edificio Zetta, en Malba y en Madero Harbour el material deja más que demostradas sus propiedades de resistencia, diseño y durabilidad
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20 de diciembre de 2019  • 14:53

Ya sea por sus enormes volúmenes o por sus complejas formas, los grandes proyectos arquitectónicos suelen representar todo un desafío en términos de ingeniería, creatividad, costos y sustentabilidad. Pero afortunadamente existen materiales novedosos que están revolucionando la construcción a fuerza de tecnología y diseño. Neolith es uno de ellos.

Es que la superficie de piedra sinterizada fabricada por la firma española TheSize e importada en la Argentina por De Stefano resulta imbatible tanto en resistencia (aguanta a todo tipo de golpes, manchas, abrasiones, altas y bajas temperaturas y hasta rayos UV), como en sus posibilidades de aplicación (es apto para pisos, mesadas, parapetos, baños, mobiliario y fachadas completas) y también en cuanto a diseño, ya que la propuesta estética incluye diferentes modelos de acabados, un generoso repertorio cromático y varios patrones inspirados en elementos naturales e industriales como maderas, metales, tejidos y mármoles.

Zetta: un nuevo emblema en Saavedra

El flamante edificio Zetta funciona desde no hace mucho más de un año en la ex fábrica Philips y es el primero que se construye como parte del llamado "Office Park Polo Dot" en los terrenos aledaños al Dot Baires Shopping, pleno barrio de Saavedra. Zetta cuenta con 58.000 metros cuadrados totales distribuidos en doce plantas, y 32.500 metros cuadrados de oficinas que hoy son ocupadas por Mercado Libre y Falabella. Dentro de ese edificio, todos los baños fueron revestidos con Neolith.

"Hablamos de un edificio de 115 metros de largo por 30 de ancho, es una planta bastante grande y por ende la batería de baños también resultaba enorme", advierte Nicolás Viterbo, arquitecto que participó de la obra desde el estudio Machado Silvetti y revela que tanto para los baños gerenciales individuales como en los baños para todo el personal de oficinas se empleó el modelo Neolith Pietra Di Luna, que presenta un diseño de aspecto pétreo caracterizado por un tono gris suave.

"Para piso y pared usamos placas de 1,5 por 2,2 metros. Y en el medio de cada baño hicimos una mesada suelta, que luce muy distinta a las típicas mesadas amuradas a la pared. Estas tienen 1 metro por 3 de largo, con cuatro bachas de cada lado y una serie de detalles interesantes en el encuentro de las piezas", agrega el arquitecto.

"Necesitábamos un material que nos permitiera hacer esos detalles. Pero tampoco podíamos inclinarnos por algo muy artesanal, porque dados los tamaños y la repetición teníamos que optimizar los tiempos. En ese sentido Neolith nos ofreció un buen equilibrio entre desarrollar detalles a medida y con los cortes perfectos a partir de un material industrial", expresa. "No se trata de un material barato -concluye-, pero por la forma en la que pudimos optimizarlo no terminó resultando caro en el precio final de la obra".

El aterrizaje en el Malba

Fue hace cerca de dos años que el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires sorprendió con la refuncionalización completa de su nivel cero, una obra que incluyó el recambio de pisos y la remodelación de los baños y el nuevo restaurante. Integrar espacios, mejorar el acceso y lograr una impronta general más cordial con el visitante fueron algunos de los objetivos que llevaron al arquitecto español Juan Herreros a decidirse por Neolith, el único producto con las características de resistencia y belleza que un edificio de esta jerarquía estaba necesitando.

"En todo ese proceso había que tomar una decisión fundamental: cuál era el material más adecuado para unificar una serie de áreas programáticas que aparecían desintegradas", señala Martín Torrado, que desde el estudio Torrado Arquitectos se convirtió en la pata local del proyecto. "Esa unión tenía que ser no solamente espacial sino material, y es en ese sentido que Neolith se adecuaba a todas las prestaciones que la obra requería, porque es perfecto para alto tránsito y para superficies horizontales y verticales. Y de hecho funcionó muy bien -subraya- un material que se presta para disfrutarlo enseguida y hasta dejando un poco de lado esa cosa de 'no tocar' que a veces tienen los museos".

Madero Harbour y el mejor skyline de Buenos Aires

Sobre un predio de 80.000 metros cuadrados en el corazón de Puerto Madero, el complejo Madero Harbour cuenta por el momento con dos edificios residenciales y cuatro de oficinas, un desarrollo que no oculta su ánimo de convertirse en un distrito en sí mismo desafiando a la par el concepto de lo que hasta hoy venía considerándose como "real state de lujo".

"En el piso del hall del edificio conocido como Harbour Residences decidimos usar Neolith cuando el material recién estaba conociéndose en estas latitudes", cuenta desde PfZ Arquitectos Eduardo Di Clérico, y detalla que en esa superficie en particular se inclinaron por los colores claros y un diseño símil mármol para un ambiente en el que, como sucede en un lobby, "se juega un poco la impronta de todo el proyecto".

"Nuestra búsqueda suele ir por el lado de los productos que sean novedosos, durables y que tengan un fuerte respaldo. Y luego está la gran virtud que tiene este producto: que viene en placas grandes y en diferentes espesores. El resultado final fue fantástico", explica y cuenta que el mismo material fue usado también para la pileta cubierta de la torre.

" Es en los grandes proyectos donde un material como Neolith se vuelve realmente competitivo, porque también cuenta el hecho de que no tenemos que estar colocando cientos de pequeñas piezas, sino un gran elemento único. Y eso también suma a la hora de la elección", sostiene el arquitecto. Y remata: "es entonces cuando uno puede pensar en el plano en su totalidad más que en los diferentes elementos que forman ese plano".

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