Un arquitecto reformó este departamento para un cliente que buscaba pasar del caos de la ciudad a la calma de ‘una casa arriba de un edificio’.
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Este departamento está en el último piso de un edificio de 1951, en lo que hace muchos años fue el atelier de un artista. Cuando Rodrigo se mudó, no le preocupó tanto la estética anticuada como el deterioro generalizado: se imponía remodelarlo. En un principio, encaró la tarea por su cuenta, pero dada la dimensión de la obra decidió contratar a alguien que comprendiera su estilo sin tanto hablar y, sobre todo, en quien confiara plenamente. Su amigo arquitecto Benjamín Pozzo, socio del estudio Grupo DWG, fue la elección evidente e inmediata.

La puerta de madera tallada y las ventanas tipo claraboya fueron los únicos elementos originales que se conservaron. Los reubicamos de acuerdo a la nueva distribución.”
— Arq. Benjamín Pozzo, socio del estudio DWG

“La primera etapa de la obra se focalizó en la redistribución de ambientes para optimizar el espacio, e incluyó hacer a nuevo la instalación eléctrica y sanitaria. La segunda etapa giró en torno al área social, a acentuar su identidad a través del mobiliario y la decoración”, explica el arquitecto


Para compensar la baja altura de la viga en el paso al living, se hizo un escalón más ancho que lo habitual para transitar cómodamente.
El área social, refugio y mirador

“Una de las sensaciones buscadas fue pasar del caos de la ciudad a la calma de ‘una casa arriba de un edificio’. La salamandra, por ejemplo, aporta a esa idea de refugio”.

El edificio tiene una estética clásica muy marcada, pero Rodrigo tuvo un pedido claro: “Quiero entrar y sentir que estoy en un lugar distinto a los demás”. Uno de los modos de lograrlo fue con muebles diseñados especialmente por el estudio con sobrantes de obra. Un ejemplo, la mesa amarilla del comedor, hecha con patas y perfiles que eran parte de la estructura del techo. “Para que no se perdiera en el blanco, la pintamos de amarillo, un color que le da identidad al todo el espacio”, nos explica Pozzo.
Plano detallado

El área privada

“El baño se hizo a nuevo. Como es el único de la casa, el dueño prefirió que no fuera en suite”.

La ventana se amplió lo máximo que permitía la estructura y la cama se ubicó ‘apoyada en la terraza’, con la vista como respaldo.

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