En el cuarto de dos hermanos muy compinches (hoy con amiguita de visita), dos camas dispuestas en ‘L’ forman una suerte de enorme sofá esquinero que enmarca su espacio de juego
1 minuto de lectura'
Por Ana Markarian y Magalí Saberian
Los respaldos de las camas se hicieron bien acolchados para amortiguar cualquier golpe.
Adoran que las camas sean como un sillón: se sienten grandes con su propio living.
La mesita de madera no está fija en el cuarto: se va moviendo al balcón, la cocina o donde quiera que estén los chicos.
Ya está todo pensado: en un futuro, el mueble funcional se puede reacomodar: si se suben algunas piezas, entra perfectamente un escritorio.
Más leídas de Lifestyle
1Qué vitamina aporta colágeno y es clave después de los 40 años
2El sencillo truco japonés para mantener la casa sin polvo y que te demandará cinco minutos diarios
3Un amor de revista, hace 40 años, Susana Romero y Guillermo Vilas hicieron suspirar al país con su romance: “Nos gustaba la misma música”
4Estuvo muerta por un minuto y contó lo que vio: “Es real”






