
Un Gorillaz en Africa
Damon Albarn presentó anteayer en público el disco que grabó en Mali y con el que lanza un nuevo sello, siguiendo el camino de otros grandes del rock, como Peter Gabriel, George Harrison y David Byrne
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LONDRES (The Sunday Times).- Durante los últimos años, los miembros de Blur han estado sufriendo de lo que se podría llamar Síndrome Pink Floyd (SPF): un grupo de amigos forma una banda, logran bastante éxito y luego descubren que tienen poco en común unos con otros. Y si bien están contentos de volver a reunirse para realizar ocasionalmente un álbum, al poco tiempo vuelven nuevamente por sus propios caminos. Otro síntoma del SPF incluye la sospecha entre los seguidores de que la banda debe estar a punto de separarse, lo que significa que todo comentario realizado por cualquiera de sus miembros -aunque sea dicho en broma-, se toma como evidencia de una escisión inevitable. Así, cuando Alex James, bajista de la banda, se refirió al proyecto paralelo del cantante Damon Albarn, Gorillaz, como "Banana Splits", muchos esperaron que comenzara el cruce de papeles de divorcio (mientras Liam Gallagher se autoflajela preguntándose por qué Gorillaz no se le ocurrió primero a él). Por otra parte, el guitarrista de Blur, Graham Coxon, ha estado grabando últimamente unos solos con un sonido trash, de baja fidelidad, metálico y rápido. Pero durante las semanas pasadas, Albarn ha estado intentando lograr que Coxon toque en escalas nuevas, que él trajo de Africa, del sub Sahara, y no en las de rock and roll . Es incluso posible que, en algún momento la frase ¿Piensas que podrías lograr una melodía a partir de esta kora, Graham? haya pasado por los labios de Albarn.
Los Blur están muy ocupados desarrollando las ideas de Albarn para su próximo álbum y si, en algún punto del proceso, a Coxon se le ocurre subir su volumen a 11 y aporrear un número llamado ¿Whose Bloody Idea was this Anyway? seguramente será puesto nuevamente en vereda. Pese a todo este embrollo, para encontrar la fuente de las más eclécticas incursiones de Albarn, que ayer presentó su nuevo disco grabado en Mali en el teatro Barbicam de esta ciudad, no se necesita ir a un lugar más exótico que la calle Portobello, en Londres. Coxon puede andar por allí todas las veces que quiera, puede entrar en la disquería Honest Jon«s y decir "muchas gracias" a sus dueños, Mark Ainley y Alan Scholefield, los hombres cuyas habituales recomendaciones a Albarn ( ¿Breakbeat de Asia, Mr.? ¿ Algo de electro-reggae, quizá? ) llevaron al conocido popstar a una posición en la que estuvo a punto de ganar un Grammy por la mejor interpretación de ¡rap!, y a subirse al escenario con una banda de músicos naturales de Mali, dirigidos por Afel Bocoum. Pero esto no es todo. Albarn, Ainley y Scholefield lanzan el sello discográfico Honest Jon«s, dedicado a la world music, y el disco de Albarn con músicos de Mali, titulado sencillamente Música de Mali , será su primer lanzamiento.
Un trío patológico
En el improvisado sótano de Honest Jon«s, hablé con los tres sobre cómo Albarn pasó de ser un buen cliente, curioso y con dinero, a ser un socio comercial. Para alguien que tiene fama de ser brillante, Albarn es de un trato notablemente sencillo. Además se muestra ansioso por reconocer a Ainley y a Scholefield no sólo el haberlo guiado en la dirección de la música de Mali, sino también de darle el estímulo musical que lo llevó a imaginar la banda con varios platinos, Gorillaz. "Si, me hicieron escuchar algunos lados B instrumentales, que fueron realmente importantes en Gorillaz y en la actitud total de la banda -dice Albarn sentado en el piso-. Estoy contento de reconocer que este negocio ha sido fundamental en ayudarme a avanzar un poco en mi música".
"Sí, era una nueva onda de raggae -confirma Ainley-. A Dave Kelly y a sus productores les gustan los instrumentales raggae, y acostumbrábamos hacerle escuchar a Damon los lados B cuando nos visitaba." Anley y Scholefield son el típico par que dirigen una disquería dedicada a la world music y al jazz. Ainley es un hombre que puede definir exactamente los sub sub géneros de música y que deja caer en su conversación frases como "sleng teng" y "broken beat" como si cualquiera conociera no sólo lo que son sino qué productores las crearon y qué modelo de teclado Casio fue utilizado en el primer simple. Scholefield tiene un estilo más estudiado, del tipo que cuando le preguntás por la grabación de Coltrane Live en Village Vanguard , él te recomienda un concierto que consiguió en una cinta pirata la semana anterior.
"El es realmente nuestro cliente ideal", afirma Scholefield, señalando con la cabeza a Albarn, "Por supuesto que lo es, digo. Compraría cualquier cosa. "Sí, es totalmente cierto -concede Albarn-; compraré cualquier cosa. Probaré cualquier cosa... una vez."
Albarn compró música de Mali en Honest Jon«s hace pocos años atrás, y no mucho después fue contactado por la organización humanitaria Oxfam, que lo invitó a viajar a Mali. El empacó su melódica y partió. Viajó por el país y se mezcló con los músicos locales. "Ellos estaban interpretando su música y yo trataba de elegir algunos segmentos -cuenta Damon-. No me llevé ninguna idea musical previa. Era sólo: tú tocas y yo puedo venir y unirme en algún momento... si les parece bien. Yo buscaba elementos básicos de la música, porque al tocar la melódica se te vemucho la cara y cualquier error se me notaría."
Albarn no es, para nada, el primer músico occidental en pensar que podría encontrar puntos en común con la música de Mali. Pero mientras otros exploraron la teoría de que los blues tienen su origen en la música tradicional de Mali, Albarn tenía otra posición. "Algunas de las bandas de música de Mali tienen algo de ese Mali blues. Pero no es eso lo que me llevó allí. No estoy tan interesado en el blues como en su relación con el reggae. Es posible que el raggae también haya comenzado allí." Todos consideramos esta idea muy seriamente hasta que Albarn sonríe y agrega: ¡Bob Mali! El paso del raggae por Mali es evidente en las bandas de música de esa nación, especialmente en las piezas en las que predomina el bajo, llamado djembé . Pero aunque el bajista de reggae (y colaborador de Gorillaz) Junior Dan participó en el álbum, Albarn afirma que este tipo de raggae fue interpretado antes por un músico de Mali, Brehima Kouyate.
Algunas cintas de las sesiones en Mali fueron trabajadas por Albarn en su estudio del oeste de Londres, y luego las envió de vuelta a Mali donde Afel Bocoum y su banda le agregaron más voces e instrumentos. Después de un retoque final en Londres, Albarn se acercó a Ainley y Scholefield para saber si tenían ganas de lanzar un sello de world music y sacar su disco.
Ainley asegura que fue una decisión fácil: "Cuando alguien entra al local durante años y compra todo tipo de músicas diferentes y te habla acerca de eso, uno puede decir que va a ir bien" Ya algunos antiguos empleados de Honest Jon«s se han visto involucrados en el lanzamiento y manejo de varios sellos que incluyen a Mo«Wax, Bop-licity, World Circuit, Planet E y Blood Fire, así que ya hace bastante tiempo que el negocio estableció de algún modo un sello propio. Después de la música de Mali, el equipo de Honest Jon«s ya tiene planeado sus dos lanzamientos siguientes: un álbum de calipsos interpretados por la primer oleada de inmigrantes de Trinidad de los años 50, y un álbum de proto-reggae por el Sound System Unity de los 80. "Ambos son música magnífica -afirma Ainley- pero también son trozos de la historia social de Londres. Creo que vamos a lanzarlos el mismo día. Eso probará a la gente", advierte.
El disco de música de Mali no está orientado a una elite que necesite ser testeada. Porque si la música de Mali influencia a Blur, también éste la influenció a ella. Cuando Albarn partió para Mali a ensayar para su concierto en el Barbican, mientras los fans de Gorillaz compraban su nuevo álbum con remixes The G sides y los Blur ponían sus cabezas en algunas escalas nuevas, Graham Coxon se tranquilizaría al escuchar el track 14 de Música de Mali . Se llama Sunset coming on y suena muy parecido a los clásicos de Blur. Lo cual nos deja a todos con la pregunta: ¿cuántos proyectos paralelos necesita una estrella pop? "No soy una estrella pop -responde Albarn- y ninguno de ellos es un proyecto secundario." Así que así son las cosas.
En el camino
- Una vez más, recurramos a los Beatles. El cruce de John, Paul, George y Ringo con la música de la India resultó decisivo para la introducción en Occidente de otra música . De allí a la definición del término world music, los cruces de estrellas del rock con músicos de latitudes lejanas se sucederían sin pausa a lo largo de los años.
- La craeción de los sellos Real World, de Peter Gabriel, y Luaka Bop, de David Byrne, además de Hannibal, World Circuit y Hemisphere, entre otros, posibilitaron que buena parte de las colaboraciones surgidas entre músicos de Africa y Asia con europeos y americanos dieran la vuelta al mundo, como así también trabajos originales de verdaderas perlas hasta aquí desconocidas, como la cantante Cesaria Evora, de Cabo Verde; buena parte de la última oleada de música celta; el guitarrista de Burkina Fasso Cheikh Lo (devoto de Bob Marley y Peter Tosh); la música andina y la revalorización, vía Buena Vista Social Club, de la vieja trova habanera, por mencionar só lo algunos casos.
- La estandarización de las músicas nacionales bajo el término world music también trajo aparejado algún disparate, como la inclusión de Astor Piazzolla en compilados y páginas especializadas.
- Si de Mali se trata, imposible pasar por alto a sus dos figuras más reconocidas en América y Europa:Alí Farka Touré y Toumani Diabate (quien tocó con Albarn en su primera visita a Bamako, en el 2000). Conocido por su álbum con Ry Cooder, Talking Timbuktu (Hannibal, 1994), que obtuviera un Grammy, el guitarrista torció la tradición de su pueblo y, a pesar de ser de origen noble, se dedicó a la música. En eso fue decisiva una visita de John Lee Hooker a Bamako, a fines de 1960.
El nuevo de Blur y una película, en agenda
Albarn no parece dispuesto a dejar de lado ningún proyecto
- La idea de una banda virtual, representada por cuatro músicos animados es, a simple vista, una más en la industria del entretenimiento. Pero el cóctel de rock, hip hop, electrónica y animé resultó toda una explosión que alcanzó al mundo entero. Atrás de esa creación estaba el cantante de Blur, que ahora además demuestra que sus inquietudes no tienen límites. Además del compromiso con la banda de sonido para un film de la banda de Gorillaz que prepara su animador, Jamie Hewlett (y detrás de la cual está Spielberg y un largo clinck caja), el músico tiene en carpeta la producción de otros dos discos para su nuevo sello discográfico y aseguró a Frank Edwards, autor de la nota del Times, que también trabaja en el nuevo disco de Blur. Parece que el chico es insaciable.






