
Con la ausencia de muros y continuidad visual característica de los lofts, este espacio compensó sus reminiscencias industriales con mucho diseño
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Producción: Arq. Eugenia Cides | Fotos: Daniel Karp | Texto: Verónica Ocvirk.
Los lofts son lugares especiales. Y no sólo por lo amplios, luminosos y funcionales, sino porque además producen en quien los habita y visita una poderosa "sensación de lugar". Cuando el diseñador de interiores Roberto Brenlla llegó a este loft porteño, notó que no era la excepción. Ubicado en un edificio que alguna vez había sido una fábrica, los metros disponibles se destacaba por sus dimensiones generosas, grandes ventanales y una serie columnas y vigas de hormigón a la vista que aún tenían las marcas del encofrado: una estética típica de este tipo de espacios.
"Recibí el departamento tal como la constructora se lo había sido entregado al propietario: con estructura a la vista, amoblamiento en la cocina y el baño principal armado. Mi tarea, entonces, fue realizar el proyecto de diseño de interior, la gestión de la obra y la supervisión de los trabajos hechos en talleres", explica el profesional. "Con respecto al diseño, siempre digo que es una tarea que va gestándose en conjunto con el cliente. Desde luego que yo sumo mi conocimiento técnico, pero ante todo respeto sus gustos, preferencias y posibilidades".






