
Un Oasis en la ciudad
¿No se pudo ir de vacaciones? ¿Está cansado y no sabe donde relajarse un poco en la semana? No se torture, acá le recomendamos cómo pasarla un poquito mejor
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"No sería lo mismo tomar baños de asiento que baños de a cientos", decía aquel caballero del Medievo que se prometía salir alguna vez de su armadura para tomar baños a ver si descubría la diferencia.
Antes, la gente se bañaba poco y nada y casi no nadaba. Hoy la cosa es harto distinta: la gente se baña y para flotar se da maña. Subsisten, empero, resabios del descrédito que tuvo la higiene en Occidente.
"¡Váyase a bañar!" es una suerte de maldición, de funesto deseo que espetamos a las personas de nuestra antipatía. En realidad, esa expresión está un tanto "craquelé", pero era corriente hasta no hace mucho y no ha corrido mucha agua bajo el puente desde que empezó a caer en desuso.
Durante una enorme cantidad de tiempo, compartimos los occidentales con los gatos el desamor de estos felinos por el agua.
En las Cruzadas, se dice, los guerreros cristianos eran precedidos entre los musulmanes por su hedor. Sin embargo, hay historiadores que sostienen que la Edad Media no descuidó la práctica del baño tanto como suele creerse. Tal parece que la gente suele confundir Edad Media con media sucia.
Un comisario puntano de principios de siglo creía ejercer una insuperable dureza contra los delincuentes cada vez que, para castigar con el máximo rigor a alguno de ellos, ordenaba a sus subalternos: ¡Bañenlón y larguenlón! Ese comisario no conocía en carne propia violencia peor que la de Galeno, padre de la medicina, que discernía cuatro partes en el proceso de un baño caliente: "La primera tiene por objeto calentar y liquidar las materias en todo el cuerpo, borrando las desigualdades, purificando la piel y extrayendo una porción considerable de las substancias retenidas por debajo de la misma. La segunda parte, si el cuerpo no se halla seco en el momento del baño, introduce una humedad provechosa en las diferentes partes sólidas del organismo.
"La tercera parte del baño debe refrescar el cuerpo, contrayendo la piel y aumentando las fuerzas. Por fin, la cuarta parte produce una evacuación general por el sudor y sin los inconvenientes del enfriamiento." Da la impresión de que, entre tanto paso, olvidaba el enjabonado. Popea, archisabido es, se bañaba en leche. Pero ése no era un baño propiamente dicho, porque salida del exprimido de cabra andaría oliendo a yogur, y peor con el paso de las horas. El baño es para oler mejor de lo que uno olía. En las primeras centurias del cristianismo se prescribía un baño a los esposos tras la consumación del matrimonio. Así, el baño podría haber sido la respuesta concreta y secuencial a la pregunta filosófica -"¿Y des-pués qué?"- que suelen formular las mujeres cuando descreen del contenido espiritual del acto sexual.
Actualmente el baño no sólo lava lo que tiene que lavar en primera instancia, sino que extiende su lavado a las tensiones psíquicas y espirituales que provoca en el individuo el ajetreo de la vida cotidiana.
Allí tenemos, encaramados en plena cresta de la ola, os mentados spa, donde los más saturados podrán entregarse a los rituales del masaje, la gimnasia y demás yerbas, hermosos natatorios -al aire libre, cubiertos y climatizados- donde chapucear y hacerle pito catalán a la sensación térmica de la Capital Federal, hidromasajes para aliviar zonas en las que el stress ha echo estragos, saunas, baños turcos, finlandeses y flotarios, etc. Quien no comprende hoy los beneficios de estas prácticas, está liquidado o, dicho de otra manera, es hombre al agua.
Direcciones
Hotel Sheraton: San Martín 1225, pileta cubierta con agua climatizada y otra descubierta, con guardavidas. ($ 55 por día, incluye gimnasio, sauna y baños de vapor).
Hotel Castelar: Avenida de Mayo 1152. Baños turcos, calor seco aro- matizado con eucaliptos, estimulan la circulación sanguínea. ($ 19 la sesión.) Hay baños finlandeses ($ 19), ducha escocesa -chorro de presión para combatir celulitis, contracturas y stress- ($ 19), masajes ($ 20).
Hotel Haytt: Posadas 1086. Un día de spa cuesta 100 pesos; incluye aro-materapia, tratamientos facia-les, sesión en de gimnasio hidromasajes, piscina y solárium).
Le Parc: San Martín 645. Pileta cubierta ($ 15), masajes, sesiones de reiki, gommage para el cuerpo, hidroterapia, tratamientos capilares, fangoterapia, balneoterrapia etc., ($ 80, un día de spa intensivo)
SPA Villa del sur: Cerviño 3626. Un día de Spa Renovación ($ 189, dura seis horas e incluye masajes corporales con algas, masajes faciales).
Hotel Plaza: Florida y M. T. de Alvear. Pileta descubierta, ($ 25 el día; incluye sauna, gimnasio e hidromasajes)
Vilas Racket: Valentín Alsina, entre Olleros y José Hernández. Pileta libre ($ 55, el día), y un día de Spa, que incluye una sesión de flotario, masajes y estada en la pileta y lunch cuesta $ 100. El flotario tiene tamaño de una cama, y hay dos variantes, el tradicional tanque o burbuja de flotación o el abierto. Las sesiones se hacen en la oscuridad y consisten en flotar en agua tibia ($ 75, cuatro horas; $ 30 una hora)
Hotel Claridge. Tucumán 535. Piscina climatizada al aire libre con jardín para tomar sol y almorzar. El pase diario cuesta 50 pesos, también hay masajes, gimnasio y sala de relax.
Caesar Park Hotel. Posadas 1232.pileta cubierta por una cúpula vidriada y tiene un jardín habilitado para tomar sol. Hya sala de relax, sauna, masajes, y un jacuzzi con forma de barril. El abono diario para la pileta es de 35 pesos, eso no incluye las sesiones de masajes.
Agradcecimientos: Hotel Hyatt, Caro Cuore, Rapsodia y EF.
Peinó Facundo para Firts Coiffeur.






