
Un sueño americano surgido en África
El sueño americano de Lupita Nyong'o no es uno más de los que Hollywood conoce. No se trata de otra chica de los suburbios que un día se sube a un ómnibus Greyhound con destino a California y una noche cualquiera es descubierta azarosamente por un productor mientras trabaja como camarera en un bar de Los Ángeles. El sueño de Lupita comenzó mucho más lejos, en las planicies de Kenia.
Fue de allí que sus padres debieron huir hace más de tres décadas por reclamar democracia. Se refugiaron en México, donde ella nació, y un año después regresaron a África, donde veinte años después la quimera de triunfar en el cine comenzó a despertar. Hollywood quedaba muy lejos para soñar, pero un día la fábrica de fantasías se acercó a Lupita. Era 2005 y un equipo de filmación había llegado a Kenia para el rodaje de El jardinero fiel, y Lupita pasaba horas merodeando alrededor de los sets. Tanto que terminó consiguiendo un trabajo, primero ayudando en la producción y luego como asistente de Ralph Fiennes, el protagonista. Fue él quien la convenció de dedicarse a la actuación si sentía que efectivamente nada la haría más feliz.
Desde entonces, el camino de Lupita hacia la cima no se detuvo, no importa cuán lejos pareciera estar. Estudió actuación en Nairobi, empezó a colaborar en cortometrajes, rodó un documental, protagonizó una serie en Nigeria y atrajo la atención de MTV África. Pero Lupita soñaba más lejos. Viajó a los Estados Unidos para completar en Yale su formación como actriz y menos de un año después de graduarse fue seleccionada en un casting para actuar en 12 años de esclavitud. Era casi desconocida, pero su papel la consagró: gañó el Oscar como actriz de reparto y los premios SAG y Bafta. De la noche a la mañana se convirtió en una estrella y su nombre en sinónimo de estilo, porque Lupita deslumbraba con su elegancia en las alfombras rojas y a donde fuera. Pronto llegaron cada vez más cotizados papeles como actriz (debutó en Broadway; fue elegida para coprotagonizar la nueva película de Star Wars que se estrena en un mes), invadió las tapas de las revistas ("Lupita es perfección", tituló Vogue, y People la eligió en 2014 "la mujer más linda del mundo") y atrajo a los más destacados diseñadores: todos la quieren como imagen de su marca.
Pero Lupita Nyong'o, que consiguió todo esto venciendo duros prejuicios, sigue soñando: le contó a La Nación revista que quiere inspirar a que otros también lo logren, que puedan soñar como un día lo hizo ella, aunque la cima al principio parezca muy lejana.
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