
Un viaje de cuatro décadas
El Museo Nacional del Grabado festeja su cumpleaños
1 minuto de lectura'
El año último, el Museo Nacional del Grabado cumplió cuarenta años de vida, y lo festejó como tenía que ser: con una muestra que repasa los principales momentos de su historia.
La exposición, que puede verse hasta el 26 del actual, narra por medio de obras, objetos y artículos de prensa el rico y por momentos difícil viaje que emprendieron Oscar e Irene Pecora desde que pensaron por primera vez en crear un museo dedicado al grabado.
En buena medida, la historia del museo es la historia personal de este matrimonio que hasta hoy, y con la misma pasión de los comienzos, vela por el destino de la institución.
En los primeros años, los Pecora concibieron el museo como un proyecto privado. Con el antecedente de la galería Plástica, que habían fundado en 1950 y continuó funcionando con éxito hasta 1976, tenían oficio suficiente como para lanzarse a una empresa más ambiciosa. A partir de la magnífica colección de obras de artistas argentinos y extranjeros que habían ido formando a través de los años y los incontables viajes que hicieron por casi todo el mundo, crearon finalmente un espacio donde obra y público pudieran encontrarse.
Así nació el único museo latinoamericano dedicado a esta disciplina. Entidad estatal desde 1983, su acervo cuenta hoy con 25.000 piezas y 7500 libros de la especialidad, además de tacos, planchas, prensas y otros materiales originales de diversos artistas, como Spilimbergo, Rebuffo y Seoane.
La actual exposición comienza con una obra-hito: una xilografía de la brasileña Fayga Ostrower, primera pieza que integró oficialmente el patrimonio del museo. Litografías, xilografías, monocopias y otras obras de Picasso, Siqueiros, Pettoruti, Fernando López Anaya, Liliana Porter, Margarita Galetar y muchos otros señalan los momentos sobresalientes del camino abierto por los Pecora.
Un sector de la exposición está dedicado a los afiches litográficos que anunciaban las muestras de grandes maestros europeos modernos -Ernst, Léger y Dubuffet, entre otros- y que realizaban sus protagonistas.
"Museo de cámara", como lo denominó con acierto la crítica de arte Laura Feinsilber, la institución fundada por los Pecora es mucho más que un ejemplo de desinteresado mecenazgo. Se trata de un verdadero centro de pro moción y difusión de la práctica del grabado.
Muestra sobre los 40 años del Museo Nacional del Grabado. Hasta el 26/2, en la sede la institución, Defensa 372. Lunes a viernes y domingos, de 14 a 18. Gratis.
El MNBA, sin vacaciones
De los pocos espacios que seguirán funcionando este mes, el Museo Nacional de Bellas Artes es el que ofrece la programación más variada e interesante.
La actividad comenzará el próximo martes con la inauguración de cinco muestras, cuatro de ellas dedicadas al arte contemporáneo.
Se presentarán dos individuales: una del italiano Mario Schifano -de quien ya se han visto otros trabajos en el museo-, y otra de la pintora argentina Mildred Burton, que exhibirá sus dibujos recientes (foto).
Por otro lado, una muestra colectiva ofrecerá un panorama del arte egipcio actual. Y para los que no lo vieron en el marco de la I Bienal de Buenos Aires, seguirá en exposición el envío danés, integrado por obras de Lemmerz, Kvium, Evaristti, Frandsen y Bonde.
Por último, y como todos los veranos, el museo desplegará parte de su enorme patrimonio. Esta vez será el turno del arte europeo del siglo XIX.
En Av. del Libertador 1473, de martes a viernes, de 12.30 a 19.30; y sábados y domingos, de 9.30 a 19.30. Gratis.






