
Esta casa para una familia de tres aprovecha cada centímetro del lote y se da todos los gustos.
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El Arquitecto Roy Nussbaum y su esposa, Magalí Claro, eligieron para su hogar la unidad más cercana al pulmón de manzana dentro de un complejo de diez propiedades tipo ph. "Queríamos vivir en un lugar tranquilo", cuentan. Sobre esa premisa, fueron diseñando la casa que compartirían con el bebé que estaba por llegar. A pesar de no ser un lote de grandes dimensiones, consiguieron organizar la distribución de acuerdo a la tipología tradicional, con las áreas sociales en planta baja y los cuartos en el primer piso. Pero el deseo de serenidad incluía un espacio al aire libre bien conectado con el interior e importante en cuanto a sus funciones. Hicieron entonces un sector de "lounge" con la parrilla revestida en madera, una ducha, una sección de arena con reposeras y hamaca paraguaya y la piscina. "Es un oasis. Cuando llegás de la calle no te imaginás que esto puede suceder dentro del hogar, pero para nosotros es perfectamente lógico porque tiene relación directa con lo que nos gusta. Vivir en este contexto nos da mucha alegría".
La creación de un oasis
- "Nos gustaba la idea de tener una pileta climatizada para poder usarla todo el año", cuentan Magalí y Roy sobre el ambicioso proyecto de generar una pequeña playa urbana en el patio de su casa.
- Con la intención de relacionar los espacios interiores y exteriores de un modo fluido, hicieron una de sus caras totalmente transparente. "Eso nos permitió traer la mayor cantidad posible de luz hacia el living".
- "Al estar climatizada y tan integrada, nos permite ver la tele o tomar una copa desde ahí. Además de poder compartir con el que está cocinando, por ejemplo".
- La playa vino después: "Cuando tuvimos las palmeras, el agua y la hamaca paraguaya, nos dimos cuenta de que sólo faltaba arena para recrear la sensación que queríamos".
Texto: Lucrecia Álvarez.






