Una casa con estilo campo

Hija por naturaleza e historia del campo argentino, Gloria Aráoz Solanet remodeló esta casa en Ayacucho para hacerla más cabedora y transformarla en hogar.
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1 de febrero de 2013  • 12:46

Producción: Magdalena Rodríguez Ballester | Fotos: Magalí Saberián | Texto: Carmen Güiraldes.

"Odio la ciudad. Al centro, propiamente centro, de Buenos Aires, no voy hace tanto tiempo que ni siquiera me acuerdo." Habla Gloria Aráoz, Ingeniera en Producción Agropecuaria y dueña de esta casa en Ayacucho, provincia de Buenos Aires.

Su abuelo materno fue el célebre Emilio Solanet, creador de la raza criolla, inventor de lo que se conoce como "caballo argentino": un animal valiente, de aspecto rústico y de sangre caliente. Él fue, nada más y nada menos, que el criador de Mancha y Gato, la pareja de ejemplares criollos que en 1925 marcharon desde Buenos Aires hasta Nueva York y pasaron a la historia como un ejemplo de tesón sin oropel. Por su otro lado, Gloria dice que aprendió de su padre –Alejandro Aráoz– a amar el campo.

La cuestión es que hace un par de años Gloria decidió encarar de una vez la reforma de esta casa para ajustarla al ritmo de su familia creciente y llenarla de todo lo que había acumulado durante tanto tiempo, cuando soñaba con ella. El proyecto estuvo a cargo de la Arq. Carolina Peuriot Bouché, responsable del estudio de Arquitectura y Decoración Prágmata: "La idea era diseñar una casa que reflejara la personalidad de Gloria, con múltiples espacios de encuentro". La decoración resultó como quería: una mezcla de objetos rurales, piedras del Norte, colores de la tierra, pigmentos de la Puna, madera suave de tan gastada, fotos de caballos, texturas y, sobre todo, predilecciones y recuerdos. ¿Acaso no es esto, finalmente, lo que diferencia mi casa de la tuya?

BUENAS IDEAS

• Tengamos o no un proyecto en mente, nada nos impide ir acumulando las cosas que nos gustan. "Yo me pasé muchos años juntando cosas, buscando en corralones de pueblo, remates, ferias y plazas. Cuando la obra terminó, yo ya tenía todo lo que le iba a poner adentro."

• Las maderas en desuso de todo el campo se transformaron en muebles, respaldos, marcos de cuadros, bancos. Una vieja manga se convirtió en respaldar de cama, perchero y repisa.

• Las paredes de la casa están pintadas con ferrite rosa. Por recomendación de la Arq. Cecilia Area, a cargo de la dirección de obra, se le dio una base de Loxon rosa para que el color quedara más firme.

• ¡El cemento alisado! En las paredes y mesadas del baño da un acabado poco ostentoso y fácil de limpiar. En los pisos, sencillez: "Yo quería que fueran como los puestos de campo. Les agregué laja en el living y adoquines en los dormitorios."

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