
Un diseño de apariencia simple se posa abierto sobre el terreno para generar múltiples sensaciones a través del uso de la luz, del agua y los contrastes
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Esta casa fue proyectada en conjunto por los arquitectos Juan Pablo Meneghetti, Marcela Hitters y Juan Sebastián Meneghetti como un refugio para el desahogo de la rutina semanal y el disfrute veraniego familiar. ¿Las premisas? Que pudiera recibir amigos, que tuviera transparencias para sentirse parte del paisaje, que los ambientes fueran amplios y flexibles, y que respondiera a un diseño muy preciso con la máxima austeridad material. Así, sobre un lote de 2600m2 con una línea de jóvenes fresnos al frente y una frondosa arboleda detrás, el prisma que conforma la vivienda se apoyó sobre un zócalo de hormigón recedido del filo del muro exterior para darle una altura que hace que la propiedad parezca suspendida sobre el césped. En el eje de la entrada se abrió un hueco –originalmente para un estanque– que hoy funciona como patio seco y deja pasar la luz del sol al estar. Hacia el área social, al frente y al contrafrente hay carpinterías vidriadas sin marco que corren al ras del piso y dan sensación de continuidad hasta la pileta. Del otro lado, una gran claraboya trae luz cenital sobre un escritorio que antecede a los cuartos, donde nuevamente la arquitectura se vuelca al paisaje con grandes paños que enmarcan la siempre deseable naturaleza.
Hits de verano
- Los paños vidriados que se abren completamente desdibujando los límites entre adentro y afuera.
- Sillones de cuero negro, cómodos y resistentes a pisadas, manchas y descuidos de vacaciones.
- Los ambientes amplios y versátiles.
- La cocina integrada para que los invitados se sientan libres de servirse y el dueño de casa no se agobie yendo y viniendo.
- Luz natural y vistas largas en todos los ambientes.
- Los árboles que oxigenan y dan sombra.
- Cortinas roller con blackout para convocar la oscuridad y la privacidad cuando es necesario.






