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Casas de campo

San Juan. Una casa de adobe con vista imponente a la Cordillera

Mariana Kratochwil
Silvina Bidabehere
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14 de abril de 2019  

En vistas de los días libres que nos trae Semana Santa, volvemos a visitar la espectacular finca de la diseñadora de interiores Ana Azzano, quien encontró su hogar natural en el remoto pueblito de Barreal, San Juan, envuelto por los Andes y las Sierras del Tontal.

Los techos con durmientes de álamo y rollizos de caña son una feliz constante en los exteriores e interiores de las casas de Barreal.
Los techos con durmientes de álamo y rollizos de caña son una feliz constante en los exteriores e interiores de las casas de Barreal. Crédito: Magalí Saberian

La casa está íntegramente construida con ladrillos de adobe hechos en la finca durante el verano, y a antigua usanza, con moldes de cobre, tierra, viruta y agua, todo secado al sol.

Como la siesta barrealina es ley, Ana recicló la cama de su hija con dos tensores de hierro que sostienen los almohadones; cuando no hay nadie durmiendo, se convierte en sillón.Las puertas fueron hechas a medida en madera de ciprés.
Como la siesta barrealina es ley, Ana recicló la cama de su hija con dos tensores de hierro que sostienen los almohadones; cuando no hay nadie durmiendo, se convierte en sillón.Las puertas fueron hechas a medida en madera de ciprés. Crédito: Magalí Saberian

Ana sumó a la tradicional arquitectura de la zona una dosis justa de estilo personal, que tiene en su fórmula mucho de admiración por el estilo Santa Fe de Baja California. De ahí la inspiración para las columnas de madera traída de Mendoza con capiteles diseñados por ella misma y realizados por el restaurador Alberto Ledesma. "Soy una gran admiradora de Georgia O'Keefe, su obra y su vida en el desierto: por eso la cabeza de vaca sobre la chimenea", agrega.

En el living, mesa de hierro (Alberto Ledesma) junto al sillón principal. El género con estampas de llamas en los sillones habla de la inclinación de Ana por resaltar los colores y la naturaleza de Barreal.
En el living, mesa de hierro (Alberto Ledesma) junto al sillón principal. El género con estampas de llamas en los sillones habla de la inclinación de Ana por resaltar los colores y la naturaleza de Barreal. Crédito: Magalí Saberian

"Las columnas de madera, además de sostener las dos aguas, satisfacen una necesidad de simetría que para mí es esencial en la decoración".

"Armé un gran living dividido en un lugar de estar con la vista a la cordillera y otro rincón más pequeño al lado a la chimenea". Otro factor esencial para ella son las bibliotecas: "Nunca debieran faltar, son el alma de una casa". Así se idearon nichos de material que luego se completaron con estantes decapados de blanco (Alberto Ledesma para La Campiña).

Este pintoresco mueble tipo retablo (Alberto Ledesma) se usa para guardar copas. Abajo, mesa tipo Biedermeier en madera rústica encontrada en un corralón de San Juan.
Este pintoresco mueble tipo retablo (Alberto Ledesma) se usa para guardar copas. Abajo, mesa tipo Biedermeier en madera rústica encontrada en un corralón de San Juan. Crédito: Magalí Saberian

Otra característica del lugar son los pisos de ladrillo: económicos, dan un toque rústico y cálido, y tienen fácil mantenimiento. Las texturas nobles hechas por manos artesanales de la zona también son una constante.

La finca se nutre de recuerdos y objetos significativos en la historia personal de Ana y la de su relación con Barreal.
La finca se nutre de recuerdos y objetos significativos en la historia personal de Ana y la de su relación con Barreal. Crédito: Magalí Saberian

Carlos Gómez Centurión, reconocido artista y arquitecto sanjuanino, pasó veinte días en la cordillera pintando a 4000 metros de altura. Este cóndor surgió de esa expedición
Ana Azzano

La única mesa de comedor perteneció a los padres de Ana.
La única mesa de comedor perteneció a los padres de Ana. Crédito: Magalí Saberian

"El espesor del adobe permitió colocar las ventanas en el filo exterior con un marco que, en los lados, está inclinado para darle mayor perspectiva de fuga a las vistas exteriores".

"La mesa que marca la isla de la cocina es lo primero que compré para esta casa y quise que todo pasara a su alrededor", cuenta Ana. Sobre ella, lámparas con pantalla de hierro (Paul French Gallery). La mesada está revestida con azulejos blancos y tiene una alzada terminada en picos, un sello distintivo en los trabajos de la diseñadora.

En la mesa de Ana, platos sazonados con aromáticas sanjuaninas, sus tomates secos y el más rico aceite de oliva de la zona.
En la mesa de Ana, platos sazonados con aromáticas sanjuaninas, sus tomates secos y el más rico aceite de oliva de la zona. Crédito: Magalí Saberian

Las sillas vienen del Puerto de Frutos del Tigre, mientras que la mesa es otro de los trabajos del restaurador Alberto Ledesma. En ella, textiles traídos de viajes que Ana convierte en manteles o individuales; servilletas de lino y platos blancos.

En el dormitorio principal, manta tejida y alfombra (Elementos Argentinos); y dos baúles que ofician de mesas de luz. Las flores y las velas, infaltables.
En el dormitorio principal, manta tejida y alfombra (Elementos Argentinos); y dos baúles que ofician de mesas de luz. Las flores y las velas, infaltables. Crédito: Magalí Saberian

El nicho de material sobre la cama enmarca una talla del Sagrado Corazón comprada durante un viaje: "Me gusta hacer calar algún nicho en las paredes porque generan un quiebre, brindan apoyo, marcan áreas y potencian un juego de planos y de sombras sutiles, pero muy atractivos".

Economía de materiales, gusto exquisito y calidez en este baño con pisos de calcáreos que impactan por su trama y color.
Economía de materiales, gusto exquisito y calidez en este baño con pisos de calcáreos que impactan por su trama y color. Crédito: Magalí Saberian

"Elegí el blanco y negro porque que me encanta su contraste". A ello le agregó un toque personal: se animó a combinar dos tramas y a revestir con una de ellas el muerete de la bañadera y el cuadro de la ducha con terminación escalonada.

Uno de los dormitorios de huéspedes con baño en suite, cómoda de Alberto Ledesma y elegante espejo, de herencia familiar.
Uno de los dormitorios de huéspedes con baño en suite, cómoda de Alberto Ledesma y elegante espejo, de herencia familiar. Crédito: Magalí Saberian

Afuera puede azotar el viento, pero, en el interior, el espesor de los muros de adobe y los techos con madera y rollizo de caña propician una acústica y un clima ideal: receta mágica para el buen descanso.

Este ambiente es living, cuarto de huéspedes y rincón de lectura gracias a una saliente que Ana diseñó para acurrucar un sillón.
Este ambiente es living, cuarto de huéspedes y rincón de lectura gracias a una saliente que Ana diseñó para acurrucar un sillón. Crédito: Magalí Saberian

"Entre el paisaje, el aire de montaña y el silencio de las noches barrealinas es difícil no inspirarse y escribir para uno o para los demás. Esa es la razón de este escritorio. La máquina de escribir está lista para quien quiera usarla. Nunca es tarde para empezar una carrera de escritura".

La cordillera de los Andes, con sus picos de nieves eternas, son un espectáculo en los días diáfanos. Ana diseñó los sillones bien rústicos y comodísimos.
La cordillera de los Andes, con sus picos de nieves eternas, son un espectáculo en los días diáfanos. Ana diseñó los sillones bien rústicos y comodísimos. Crédito: Magalí Saberian

"Me gusta el 'azul azulejo' porque es un color frío que contrasta divinamente con la calidez del adobe".

Para Ana es importante buscar la justa medida en la mezcla de estilos. En este caso, se mechó la cultura local con el Santa Fe Style.
Para Ana es importante buscar la justa medida en la mezcla de estilos. En este caso, se mechó la cultura local con el Santa Fe Style. Crédito: Magalí Saberian

"Durante la obra, le pedí al constructor que reforzara una parte del techo para poder subir a ver las estrellas. Los cielos nocturnos aquí son únicos: hay gente que viaja especialmente para tener la experiencia de contemplarlos".

Cuando los colores del atardecer se terminan de reflejar en la cordillera, se encienden las velas: es el preámbulo al espectáculo de los cielos nocturnos en el Valle de Calingasta.
Cuando los colores del atardecer se terminan de reflejar en la cordillera, se encienden las velas: es el preámbulo al espectáculo de los cielos nocturnos en el Valle de Calingasta. Crédito: Magalí Saberian

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