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Historias para conocer

Una familia se mudó 10 veces en 15 años: cómo lo hizo sin estrés

Daniela Chueke Perles
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30 de mayo de 2019  • 00:43

Ellos ya están acostumbrados a que familiares y amigos les pregunten ¿¡Otra vez!? y los familiares y amigos, también se acostumbraron a nunca saber dónde ubicarlos. Los Litvak son famosos en su círculo afectivo porque son "adictos" a las mudanzas. Desde los 30 años viven juntos, se casaron y tuvieron 3 hijos: nena, varón, nena. Una hermosa familia. Una familia tipo, podría decirse, bien porteña, de clase media. No son nómades, ni artistas, ni diplomáticos, ni profesionales expatriados por alguna multinacional. Tampoco huyen de la justicia, no los persiguen criminales ni acreedores, no son espías encubiertos, ni detectives. No hay ninguna circunstancia externa que los fuerce a cambiar con una frecuencia tan inusual de domicilio.

Hernán es empresario y Karina vendedora de regalos. No es difícil notar que, algo que menos les pasa desapercibido a sus amigos, junto con sus hijos se mudan bastante más seguido que el resto de la gente, cada vez por decisión propia, siempre en busca de un lugar mejor para vivir. ¿Es eso realmente lo que los mueve? ¿Es que no se cansan? ¿No se estresan de tanto embalar y desembalar placares enteros? ¿No les da un poco de fiaca?

Sí y no, comentan. Además, según dicen, esta vez será la definitiva. Están viviendo en un departamento temporario que costea la empresa desarrolladora del departamento que compraron en pozo y tendrían que haberles entregado hace dos meses pero que todavía, por los vaivenes propios de la realidad de nuestro país, no se pudo terminar de construir. Será la casa de sus sueños, cuentan con sus respectivas sonrisas y miradas iluminadas, contagiosas. Un piso en un edificio con amenities, sum, pileta, parrilla en pleno centro porteño, a estrenar, un cuarto para cada uno y todo lo que una familia puede aspirar para vivir bien.

Karina y Hernán (el ph de la imagen) son fanáticos del verde y el relax
Karina y Hernán (el ph de la imagen) son fanáticos del verde y el relax Crédito: Gentileza

Sin duda, pasar de un dos ambientes para una pareja a un departamento de lujo, con toda la luz, el triple de metros y muchísimas comodidades significa un crecimiento por el que vale una palmada en la espalda como mínimo. Para ellos también merece el esfuerzo de mudarse diez veces en quince años, incluso si hay que soportar las preguntas de los padres y las cargadas de los amigos.

"Mal no nos fue", evalúa Hernán. "Fijate que de un departamento de 2 ambientes finalmente crecimos a un departamento grande, nos capitalizamos. Buscamos la oportunidad. Es lo más importante que logramos hasta este momento así que estamos muy contentos". Karina apoya: "El objetivo del cambio fue siempre avanzar, tanto geográficamente como económicamente. Siempre buscamos tener departamentos cada vez más lindos".

Siempre se mueven dentro del barrio de Caballito, salvo unos años que se fueron a un barrio cerrado en Pilar. Entonces huían de la ciudad y la inseguridad luego de haber vuelto del sur de vacaciones con la mayor de sus hijos siendo bebé, y encontrarse que les habían desvalijado el departamento entero: muebles, heladeras y televisores incluidos.

Así, se refieren a sus distintos hogares: Alberdi y Hortiguera; Calasanz y Valle; Santa Bárbara; Hortiguera; Riglos; Malvinas; Lautaro... Cuando pasaron de un departamento divino de Malvinas lo vendieron tan bien que pudieron comprar el depto antiguo de la calle Lautaro en Flores, en Plaza Misericordia y además un lote en un country de Ezeiza donde construyeron su casa de fin de semana. Pero apareció la oportunidad de comprar en pozo este departamento "que será el definitivo", una nueva meta un nuevo sueño y aspirar a capitalizarse un poco más, manteniendo la casa del country. Así que vendieron Lautaro y para ahorrar se fueron otra vez a la provincia, a vivir a Ezeiza, donde estarían dos años hasta la entrega de la nueva propiedad. Solo que esto es Argentina con su inevitable falta de estabilidad y, ya se sabe, una cosa es comprar con un dolar a 16, otra a 20 otra a 45. Finalmente decidieron vender la casa del country, y tuvieron suerte: así como estaba de linda con muebles y todo se la quedó un jugador de fútbol. Ahora están en Senillosa, un departamento temporario, y en poco tiempo se instalarán en el que, juran, será su útlimo destino.

Un lugar para recibir a toda la familia
Un lugar para recibir a toda la familia Crédito: Gentileza

Hasta que les pique el bichito del movimiento otra vez, pero ya saben adonde lo orientarán. "Ya tenemos 45 los dos, así que cuando nos agarre ganas de movernos, esta vez pensamos viajar", aseguran, al unísono. "¿No chicos?" El hijo del medio absorto sigue jugando a la play. Las hijas adolescentes los escuchan, se miran y sonríen.

Nosotros, les pedimos consejos...

Consejos para vender rápido

Un barrio cerrado en Pilar y un country en Ezeiza, también probaron vivir en el verde
Un barrio cerrado en Pilar y un country en Ezeiza, también probaron vivir en el verde Crédito: Gentileza

Mejor una inmobiliaria chica. "Vendemos a través de alguna inmobiliaria amiga o de la zona, que no tenga grandes estructuras y sí una atención más personalizada. Tal vez son el dueño, un socio y un vendedor más. Eso nos garantiza que no somos un número y que se van a preocupar por mostrar la propiedad".

Estar en contacto. "Aunque confiamos en la inmobiliaria, también ponemos de nuestra parte para que el proceso de venta se agilice. Les estamos muy encima".

Nunca nos quedamos al momento de mostrar la propiedad. "Cuando el interesado va a visitar la propiedad tratamos de no estar. Preferimos dejar todo en manos del profesional".

Que al mostrar el depto esté impecable. "No dejamos los platos sucios, las camas sin hacer. Parece mentira pero te pasa cuando vas a ver para comprar que te muestran todo desordenado, nosotros huimos y pensamos que nuestro posible comprador también se puede espantar, así que presentamos nuestra propiedad como si fuera la de una revista de decoración".

Bien mantenido y bien pintado. "Que esté bien cuidado es clave para vender rápido y a buen precio. Nosotros somos de mantener mucho las cosas, arreglar cada cosa que se va rompiendo y pintar las paredes sin dejar que se deteriore. Yo soy un loco de mantener las cosas, no soy el tipo que lava el auto cada tres meses, lo lavo una vez por semana, tengo amigos que lo lavan cuando ya no pueden entrar más al auto"..

Consejos para mudarte con mínimo estrés

Hernán en el pozo de la nueva propiedad: los Litvan persiguen el sueño, no de la casa propia, sino de la más linda, la mejor.
Hernán en el pozo de la nueva propiedad: los Litvan persiguen el sueño, no de la casa propia, sino de la más linda, la mejor. Crédito: Gentileza

Las mudanzas son estresantes pero es cuestión de organizarse bien. Los Litwak desarrollaron un método que envidiaría la mismísima Marie Kondo.

Decidir qué llevar antes de embalar. "Aprovechamos el momento de cada mudanza para hacer una limpieza general: donar cosas que no usamos (todo lo que no se usó en un año y medio se regala), tirar lo que está roto, regalar las prendas que a los chicos le quedaron chicas. En ese momento te das cuenta de cuántas cosas comprás que no te sirven realmente. Con cada mudanza vamos aprendiendo a no acumular".

Embalar y etiquetar con organización. "Ahora las empresas de mudanza no dan más canastos, sino cajas de cartón que son más livianas y no las tenés que devolver, lo que te da tiempo para desembalar tranquilo en tu nueva casa. El método que usamos para guardar todo es según el lugar de la casa a la que pertenecen las cosas: cocina, baño, cuarto de cada uno... Cuando llegamos ponemos todas las cajas en el balcón y cada uno abre la suya y desembala".

Sacar fotos de los muebles que hay que volver a armar. "Nos pasó que a la tercera mudanza ya se habían perdido todos los tornillos de las camas, así que si hay que desarmar y rearmar los muebles, tenés que sacar fotos de las partes de ensamblado para guiarte al volver a instalar todo. Igual ya no usamos más camas, ahora cada uno tiene un sommier, no hay nada más simple".

¿Llevar todos los muebles o venderlos y comprar nuevos? "Cuando te mudás tenés que poner en la balanza si te conviene realmente trasladar todo. Hoy una mudanza debe salir 40 mil pesos (son generalmente mil dólares). Lo que nos pasó en estos últimos años es que nos dimos cuenta que es mejor tener los muebles mínimos que necesitamos. Hoy un vajillero ya no se usa. Los televisores ahora son planos y van a la pared, las mesitas ya no se usan más. Y así con todo, nos volvimos minimalistas".

"Vivimos más livianos"

Los Litvak y una enseñanza para los hijos: "El hogar es adonde está la familia, más allá de las paredes"
Los Litvak y una enseñanza para los hijos: "El hogar es adonde está la familia, más allá de las paredes" Crédito: Gentileza

Tantas mudanzas tuvieron un correlato en la filosofía de vida, las emociones, la relación de la familia, todos aprendieron algo:

- Cuando uno se muda es una renovación, la casa que vos comprás no es parte de tu cuerpo que si no la tenés es una pérdida irreparable (Karina).

- A nosotros el hecho de tener metas claras a dos o cinco años nos obliga a esforzarnos más laboralmente. Por un lado te genera estrés y por el otro te genera la adrenalina de saber que vas a ir a un lugar nuevo (Hernán).

- La familia no es las paredes, es estar juntos (Karina).

- Los chicos saben que cada mudanza es para mejorar y confían en nosotros ¡por ahora al menos! Y cambian de casa pero no de colegio ni de amigos, siempre nos movemos por el mismo barrio (Hernán).

- Algunos lo ven como una locura pero yo siento que el cambio y el ponernos nuevos objetivos nos mantiene jóvenes, con agilidad mental (Hernán).

- Uno tiene que renovar y desapegarse, aceptar otros lugares nuevos (Karina).

- Sabiendo que cuando te morís te vas sin nada, yo aprovecho cada mudanza para eliminar posesiones, lo que no usé en los últimos dos años lo pongo en una bolsa y lo dono, incluso si son regalos que me hicieron que jamás abrí. No tengo nada viejo, ni ropa ni objetos (Karina).

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