Una secretaria copió las inversiones de su jefe, ganó US$8 millones y los donó
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Sylvia Bloom murió en 2016 a los 96 años. Nació en Brooklyn durante la gran depresión en una familia de inmigrantes de Europa del Este y pasó su vida trabajando como secretaria en una firma de abogados. Literalmente su vida entera: 67 años en el mismo puesto.
Pero su historia no llegó a The New York Times por haber aguantado tanto en un trabajo si no por algo que pasó hace pocos meses cuando las donaciones millonarias de Bloom empezaron a llegar a universidades y programas de becas. Ella no tuvo hijos y ninguno de sus amigos sabía nada de su fortuna. Su sobrina aseguró al medio que es probable que ni su esposo estuviera al tanto.
¿Cómo lo hizo? Desde su comienzo en el estudio Cleary Gottlieb Steen & Hamilton allá por 1947 ella copió los movimientos de su jefe. Cuando él hacía una inversión, ella también la hacía en una cifra acorde a su sueldo de secretaria.
Esto solo se explica en una época en la que las secretarias estaban al tanto de todo lo que hacía su jefe y manejaban cada detalle de su agenda. Así es como silenciosa Bloom llegó a juntar millones que acaba de donar post mortem a instituciones como el Hunter College, donde se recibió, y el Henry Street Settlement. Por ahora, van donados más de 8 millones de dólares y dicen que todavía hay más destinatarios.
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