Mansión Oneto Gaona

“Única e irrepetible”. Del fundador de la UCR al rey del cigarrillo: la mansión porteña que está en proceso de transformación

La propiedad, construida en 1878, está ubicada en el barrio de Recoleta

8'
Compartir

En los portales inmobiliarios aparece como la segunda casa más cara de la ciudad de Buenos Aires. Solo superada por la Mansión Estrugamou, valuada en 10 millones de dólares. Entrar en la Mansión Oneto Gaona es viajar en el tiempo. Todavía conserva parte del mobiliario original y varios portarretratos de la familia que albergó durante más de un siglo.

La propiedad dejó de estar habitada hace ocho años. Sin embargo, no puede considerarse abandonada. Stella Ramos Cigorraga, viuda de Juan Martín Oneto Gaona, fue la última persona que vivió allí. Tras su muerte, sus 12 hijos mantuvieron la costumbre de reunirse todas las semanas en la casa que los vio crecer y evolucionó con ellos.

Ahora, luego de cuatro años de negociaciones y mil trámites administrativos, la histórica mansión planea abrir sus puertas al barrio. Está en proceso de transformación -sería la cuarta transformación de su historia- bajo la ambiciosa premisa de mantener su construcción original.

Del fundador de la UCR al rey del cigarrillo

La casa fue construida en 1878 por Tomás Le Bretón, uno de los fundadores de la Unión Cívica de la Juventud, que derivaría en la Unión Cívica Radical. Pero su construcción originaria difiere de la actual: era bastante más pequeña. La propiedad sumaba, en total, 866 metros cuadrados. Tenía un estilo italiano y estaba edificada entre medianeras, lo que que obligó al arquitecto de aquel entonces a colocar una lucarna para permitir el ingreso de aire y luz. El frente de la casa también era distinto, se ingresaba por un zaguán.

publicidad
La escalera de mármol de la mansión Oneto Gaona
La escalera de mármol de la mansión Oneto Gaona
En toda la propiedad, los pisos son de roble de Eslavonia.
En toda la propiedad, los pisos son de roble de Eslavonia.
La biblioteca, con su imponente chimenea
La biblioteca, con su imponente chimenea
Otra vista de la biblioteca, donde se aprecia su boiserie
Otra vista de la biblioteca, donde se aprecia su boiserie
publicidad

Le Bretón mantuvo su propiedad durante tres décadas hasta que, en 1911, decidió venderla al matrimonio conformado por Juan Oneto y Regina Gaona. La pareja se había casado a principios de siglo XX en la Catedral Nuestra Señora de la Asunción, en Paraguay. En ese entonces, la Argentina vivía una época de gran prosperidad, era un país que prometía un futuro alentador para todos sus habitantes. Y, en el caso de Oneto, cumplió: en 1898 dejó su trabajo como cajero en el Banco Alemán para fundar, junto a Juan Piccardo, la emblemática tabacalera Piccardo y Cía.

En la industria del tabaco argentina se cuenta como leyenda que fundaron su imperio con 300 pesos, dinero que apenas les alcanzó para comprar una partida de tabaco Habano y Bahía mezclado y para pagar el primer mes de alquiler de un local en la antigua calle Piedad, ahora Bartolomé Mitre, al 1849. La novedad de su negocio estaba en la producción de cigarrillos, que se hacían de manera artesanal, y se vendían sueltos, agrupados o atados (de ahí proviene el término “atado” que todavía se usa para referirse a un paquete de cigarrillos).

Dieron el gran salto cuando compraron, primero una picadora industrial de tabaco, y más tarde una cigarrera marca Bonsak que les permitía producir 200 cigarrillos por minuto. Su primera marca fue Cigarrillos 43, que a través del tiempo sufriría distintas transformaciones, incluso en su nombre, para llamarse 43/70, y se convertirían en los más antiguos del mundo gracias a todos los años que perdurarían en el mercado.

La publicidad de Cigarrillo 43, en 1910
La publicidad de Cigarrillo 43, en 1910
publicidad

Dos años después de que Juan Oneto y Regina Gaona compraran la casa, nació Juan Martín Oneto Gaona. Fue el único hijo del matrimonio y su único heredero.

Juan Martín hizo el secundario en el colegio Champagnat y terminó su carrera de abogado en Oxford, Inglaterra. Como una revancha del destino, se casó con Stella Ramos Cigorraga y tuvieron 12 hijos. La casa creció al ritmo de la familia, hasta convertirse en la gran mansión que es hoy.

Un hall de distribución en el primer piso de la mansión Oneto Gaona, fantástico, reflejo de una época dorada
Un hall de distribución en el primer piso de la mansión Oneto Gaona, fantástico, reflejo de una época dorada
El comedor, con una mesa más pequeña que la que usaba el matrimonio Oneto Gaona con sus 12 hijos
El comedor, con una mesa más pequeña que la que usaba el matrimonio Oneto Gaona con sus 12 hijos
publicidad
Además de las escaleras, la propiedad tiene ascensor para acceder a sus cuatro pisos
Además de las escaleras, la propiedad tiene ascensor para acceder a sus cuatro pisos
Uno de los 9 dormitorios de la mansión Oneto Gaona
Uno de los 9 dormitorios de la mansión Oneto Gaona
Hay cuatro baño, de importantes dimensiones, en el primer piso
Hay cuatro baño, de importantes dimensiones, en el primer piso
Una de las galerías, en el primer piso, orientada al jardín
Una de las galerías, en el primer piso, orientada al jardín
La cocina conserva pisos y cerámicos originales
La cocina conserva pisos y cerámicos originales

La mansión: 9 dormitorios y un jardín secreto

Todos en el barrio de Recoleta conocen su misteriosa fachada. Pero es prácticamente imposible imaginar qué hay detrás de aquél muro. La propiedad de estilo francés, ubicada sobre la calle Uruguay, entre Arenales y Santa Fe, posee un fondo de 43 metros y más de 1871 metros cuadrados cubiertos distribuidos en dos plantas.

El frente de la Mansión Gaona Oneto, sobre la calle Uruguay
El frente de la Mansión Gaona Oneto, sobre la calle Uruguay

Atravesar la gigantesca puerta de madera de la entrada es como viajar en el tiempo. Al ingresar hay una gran recepción con una imponente escalera de mármol, de película. El busto de Oneto preside el lugar, como dándole la bienvenida a cada visitante. Al subir, se encuentran los salones, el living y el comedor, con detalles propios de la decoración francesa como la boiserie, una gran lucarna y tapices de seda.

Los grandes ventanales, con herrajes franceses, están orientados al jardín diseñado en 1938 por el estudio de ingenieros agrónomos “Neira y Ezcurra”. Todos los pisos son de roble de Eslavonia. Luego está la gran cocina que mantiene el mobiliario de la época intacto y en perfecto estado.

Un plano del jardín, firmado por el estudio de ingenieros agrónomos “Neira y Ezcurra”, en 1938
Un plano del jardín, firmado por el estudio de ingenieros agrónomos “Neira y Ezcurra”, en 1938

En el segundo piso, al que se puede acceder por una imponente escalera o por ascensor, se encuentran los nueve dormitorios de la familia, cuatro baños y el cuarto de bordado. Un piso más arriba, está la terraza que posee un amplio cuarto de lavado y planchado. La casa cuenta además con tres cocheras y dormitorios para el personal.

Vista interior de la mansión Oneto Gaona, una joya que se "oculta" detrás del imponente muro
Vista interior de la mansión Oneto Gaona, una joya que se "oculta" detrás del imponente muro
El acceso a la mansión Oneto Gaona, desde el jardín, que comunica con el recibidor
El acceso a la mansión Oneto Gaona, desde el jardín, que comunica con el recibidor
La última transformación de la mansión Oneto Gaona fue la construcción de las tres cocheras al fondo del jardín, en el último predio que Juan Oneto compró y anexó a su propiedad
La última transformación de la mansión Oneto Gaona fue la construcción de las tres cocheras al fondo del jardín, en el último predio que Juan Oneto compró y anexó a su propiedad
Una vista del jardín de la mansión Oneto Gaona, tomada desde la entrada principal.
Una vista del jardín de la mansión Oneto Gaona, tomada desde la entrada principal.

145 años y 3 transformaciones

A través de su historia, la propiedad cambió varias veces su aspecto. Hay tres etapas bien definidas. La primera, fundacional, cuando era una casa de estilo italiano, entre medianeras, orientada hacia el frente, a la que se ingresaba por un zaguán. En la segunda etapa se sumaron dos terrenos linderos y se hizo una gran ampliación que incluyó la construcción de un enorme subsuelo. La última reforma fue realizada en 1938 y surgió por la necesidad de don Oneto Gaona de un espacio para guardar sus autos.

En el hall de recepción, en lo alto, hay un busto de Oneto que parece dar la bienvenida a los visitantes
En el hall de recepción, en lo alto, hay un busto de Oneto que parece dar la bienvenida a los visitantes
Imagen histórica de la biblioteca, con su gran chimenea
Imagen histórica de la biblioteca, con su gran chimenea

Cuentan que el empresario iba en auto todos los días a su fábrica, la Tabacalera Piccardo, que estaba en la avenida San Juan, donde hoy funciona el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, y cada vez que volvía de su trabajo tenía que estacionar en Libertador y Libertad, al lado del Patio Bullrich, y regresar caminando desde allí hasta la casa. Por eso, cuando surgió la oportunidad de comprar el lote vecino, Oneto Gaona no lo dudó y encargó al arquitecto Carlos Malbranche el desarrollo del proyecto y al Estudio Ezcurra Neira el jardín actual casa. Esta transformación fue radical ya que cambió también la orientación de la casa, que ahora mira hacia el jardín.

La escalera principal, en un registro histórico, con su alfombra
La escalera principal, en un registro histórico, con su alfombra
Una de las habitaciones de la mansión, vestida "de época"
Una de las habitaciones de la mansión, vestida "de época"

La próxima reforma

Gustavo García Villanueva está expectante. Luego de cuatro años de negociaciones con los herederos y aprobación de planos, este año comenzará a materializarse su proyecto que presenta como ‘la cuarta transformación’ de la Mansión Oneto Gaona.

un render de cómo quedará Casa Oneto Gaona luego de su cuarta transformación
un render de cómo quedará Casa Oneto Gaona luego de su cuarta transformación
En el jardín de la mansión Oneto Gaona construirán una torre de 12 pisos con 58 departamentos en uno o dos ambientes
En el jardín de la mansión Oneto Gaona construirán una torre de 12 pisos con 58 departamentos en uno o dos ambientes

“La casa tuvo una evolución porque su arquitectura se fue desarrollando a través del tiempo. Es un patrimonio histórico que a lo largo del siglo pasado se amplió tres veces. Y, justamente, ese desarrollo en el tiempo es lo que hoy nos permite hacer una cuarta transformación”, explica.

El proyecto, que lleva adelante el director de TAO Desarrollo junto a su socio, Guillermo Zorzi, consiste en la construcción, en 36 meses, de una torre de 12 pisos pegada a la medianera, mirando a la casa, con 58 departamentos, de uno, dos y tres ambientes. Además, el desarrollo tendrá tres locales comerciales y 20 cocheras. En la casa principal, habrá 16 unidades más pequeñas, de uno o dos ambientes.

“Al ser patrimonio histórico, la casa se conserva. La idea es adaptar los ambientes. Por ejemplo, el living de la casa se va a conservar tal como está y los propietarios van a poder disfrutarlo con invitados. Creemos que mantener estos espacios en su estado original es lo que le agrega valor”, señala y añade que los valores de las unidades más pequeñas oscilan entre 140 y 250 mil dólares.

La construcción del edificio está proyectada en 36 meses, conservando la casa principal
La construcción del edificio está proyectada en 36 meses, conservando la casa principal
La terraza de la mansión se convertirá en un  punto de encuentro de los vecinos
La terraza de la mansión se convertirá en un punto de encuentro de los vecinos
La terraza de Casa Oneto Gaona
La terraza de Casa Oneto Gaona

“Con los locales la idea es que el lugar esté abierto a la comunidad, para que sea un meeting point de la gente que viene a la zona”, dice Gustavo García VIllanueva.

-¿Cómo van a hacer para cuidar la mansión durante la construcción del edificio?

-Con desarrollistas y arquitectos responsables que comprendan la importancia de que este ambiente es sagrado. Para llevar adelante este proyecto hicimos una alianza estratégica con el estudio Lacroze Miguens Prati, ellos tienen mucha experiencia en trabajos de este tipo.

García Villanueva dice que su objetivo es rescatar un patrimonio y agregarle valor. ”Tengo 61 años, como arquitecto hice muchas cosas y me aburrí de hacer las cosas que en algún momento me apasionaron. Hoy, en este segundo tiempo de mi vida, me gustaría hacer algo que deje algo más, que sean proyectos únicos e irrepetibles. Me gusta pensar que esta casa es un poco la muestra de la Argentina que fuimos, un país poderoso, el granero del mundo... Sirve para recordar lo que fuimos y que podemos volver a ser. Este no es un metro cuadrado más porque forma parte de la historia de Buenos Aires”, insiste.