
El asado es el último paso de una cadena de producción que comienza con el nacimiento de un ternerito. Acá una disección paso a paso
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Entre que un ternero nace y el momento en que los comensales eructan y declaman "estoy que exploto", luego del asado, muchas son las peripecias para el animal.
Nadie ha escuchado a una vaca quejarse por haber sufrido, pero se conocen casos de animales fugados o suicidados antes de entregarse al martillo neumático en la nuca.
Antes de que llegue la carne al plato nos podemos entretener con estas preguntas: ¿Crueldad es tener conciencia de lo cruel? ¿O simplemente algo feo que pasa? ¿O es conciencia de la crueldad solamente por parte del que somete? ¿O del sometido? ¿O de ambos? ¿Y si el sometido es un novillo? ¿O un chancho?
Y cuando nos hacemos esas preguntas ya es demasiado tarde para ponernos incómodos y el asado estaba demasiado bueno.
Si bien dentro de todo, las condiciones de producción de la carne argentina parece la vida en un spa si la comparamos con las de granjas industriales y feed lots de EE. UU., más vale no averiguar demasiado y entrarle a la tira mientras se pueda.






