
Velas: el reino de la sutileza
En la antigüedad se las utilizaba hasta para medir el tiempo. Hoy, sus tenues luces junto con sus delicados aromas impregnan los ambientes de sereno romanticismo
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Son pocos los que no se conmueven ante su mágica presencia. Las velas despiertan asombro, impregnado de misticismo, seducción y misterio. En el presente, son el mejor recurso para crear atmósferas sugerentes. Se las puede usar solas o combinadas con alguna fuente de luz eléctrica.
Constan de un pabilo o mecha recubierto por materiales como la parafina, la cera de abeja y los ácidos grasos. Es posible hallar todo tipo de formas, tamaños y colores.
Los materiales
- Parafina: se trata de un derivado del petróleo que se puede encontrar sólido, líquido o en gel. No hay variaciones en cuanto a los componentes; lo único que cambia es el estado físico.
Una de las características destacables de las sólidas es que se consumen hacia adentro, es decir, el material no se derrama por fuera de la vela. En especial, eso se cumple cuando se trata de piezas con dimensiones considerables; en dichos casos, se forma un orificio en el centro a medida que van ardiendo.
Según los especialistas, las de ese tipo son las que llevan mayor proceso de elaboración. En cambio, las otras dos variantes son sencillas; casi no necesitan ser trabajadas. Simplemente, se las colorea (con pigmentos espe ciales) y se las coloca en un recipiente.
- Cera de abeja: debido a su procedencia natural, resulta un material caro. Uno de sus rasgos importantes es que no necesita la adición de esencias aromáticas, ya que tiene perfume original. Una variante consiste en mezclarla con parafina. Se logra una vela más artesanal y aromatizada naturalmente.
- Acidos grasos: en ese rubro se agrupan, generalmente, las que se venden en los supermercados.
Detalles que distinguen
Con cada terminación, la vela puede aplicarse a usos específicos. A continuación, se enumeran los más usuales.
- Aromáticas: se incorporan esencias que les otorgan un perfume especial: lavanda, pino, limón, manzana, rosa, jazmín. Si se las coloca en el exterior, se recomienda que contengan una fragancia denominada citronella. Se trata de una hierba que se cultiva en Misiones con perfume y gusto a limón. Ese aroma ahuyenta los insectos. Es importante la cantidad que se le adicionará al material; si es excesiva, la vela puede transpirar la esencia sin brindar perfume. Otro inconveniente es que se utilice una sustancia que no esté especialmente preparada para arder. Las proporciones: el 5% con respecto a la cantidad de material.
- Colores: se logran incorporando anilina. La proporción queda a gusto de quien la fabrica. Sin embargo, si el color está muy saturado es factible que la vela tenga problemas en el momento de encenderla.
- Flotantes: la parafina es un material cuyo peso específico es menor que el del agua: tiende a flotar. Todo depende de la forma de la vela (no debe ser muy alta, pero sí contar con un ancho importante) y del volumen de agua que se coloque en el recipiente donde reposará (medianamente abundante).
El fuego eterno
Para calcular la duración del encendido, es necesario conocer la proporción vela-pabilo: si el primer elemento es grande y el segundo es delgado, la vela se ahogará y se apagará. En cambio, cuando la mecha es gruesa, no se apaga, pero se consume rápidamente.
Cómo se las realiza
Para poder ser manipulada, la parafina sólida debe primero derretirse en baño de María. Una vez que adopta el estado líquido, se la coloca en moldes y se incorporan los elementos que darán las terminaciones. La temperatura a la que se la debe exponer depende del efecto que se quiere lograr. La máxima es de 120º. Pasado ese límite, el material comienza a arder.
En cuanto a la cera, en el mercado se la ofrece en placas. Se trata de planchas que tienen un relieve similar a un panal. La forma de trabajarlas es sencilla: se les aplica calor (con un secador de pelo) con el fin de ablandarlas y tornarlas maleables. De ese modo, se pueden realizar infinidad de figuras.
Existen productos que ayudan a lograr una fabricación de mejor calidad. Uno es la estearina, derivada de la grasa animal. Con ella se logra que la parafina, al secarse, se contraiga un poco más de lo normal y así cueste menos desmoldarla. Por otra parte, hay un aditivo especial (se lo denomina dureza ) que brinda rigidez al material y permite obtener modelos más resistentes y durables.
¿Dónde lucen mejor?
- Las versiones clásicas tenían una base muy angosta, por lo cual se inventaron los candelabros para sostenerlas. Hoy existen tantas formas como dicta la imaginación y ciertos modelos no precisan ser sujetados.
- De todos modos, lucen más cuando se las coloca sobre algún soporte. Además, es importante que estén contenidas: no hay que olvidar que serán encendidas.
- Existen candelabros para una sola vela y otros con más de un brazo, que permiten colocar mayor cantidad. Se realizan en metal, vidrio, hierro combinado con vidrio, rattan, arcilla y cerámica, entre otros. Algunos se pueden apoyar sobre los muebles y otros son de pie.
- Cuando la base es ancha, se la puede ubicar sobre un posavelas. En general son de metal y, aunque los comunes son redondos y cuadrados, pueden tener otras formas.
- Una variante muy de moda en este momento son los recipientes de vidrio o cerámica. Para las más altas se encuentran unos que se asemejan a los floreros. Otros son redondeados. Estos últimos también sirven para las flotantes: sólo hay que llenarlos con agua u otro líquido (que puede estar teñido con papel crepe).
¿Sabías que...
cuando una persona se despierta se dice que se despabila ? Esa expresión está íntimamente relacionada con las velas. Todas constan de una mecha denominada pabilo. Cuando están encendidas durante un tiempo prolongado, la llama pierde fuerza y, poco a poco, comienza a apagarse. Al cortar el pabilo (o dicho de otra manera, despabilarlo ), la flama toma fuerza y se aviva otra vez.
El mantenimiento
- Los más fáciles de limpiar son los modelos recubiertos con una delgada capa de laca. Esta impide que se adhieran las partículas de polvo, por lo que basta con retirar la tierra con una gamuza o un trapo.
- Las de parafina comunes se cuidan de la misma manera, pero cuando la vela es de un color claro puede ser necesario limpiarla con agua y jabón. Se aplica una esponjita de manera suave, para no rayarlas ni mojar el pabilo. Antes de volver a encenderlas, hay que esperar que se sequen.
- Si son de parafina líquida, conviene lavar con agua y detergente el envase una vez que se ha acabado el aceite. De lo contrario, quedarán restos que pueden llegar a deslucir el adorno.
Los hornillos
Son recipientes compuestos por dos partes. En la superior se ubica un pequeño cuenco en el que se coloca agua mezclada con algunas gotas de esencia. En el sector inferior, una vela dentro de un contenedor de chapa (evita que, al consumirse, desborde cera). Al arder, produce calor. La temperatura del líquido se eleva y, en consecuencia, se desprende vapor. Se obtiene un suave perfume ambiental.
Consejos útiles
- Un buen modelo no debe humear, quedarse sin pabilo ni consumirse rápido.
- Al encender las de formato redondo o cuadrado por primera vez, conviene dejarlas arder alrededor de una hora, hasta que se forme un hueco en el centro. A continuación se la apaga y, una vez que se enfrió, se la vuelve a prender. Se consumirá hacia adentro y no se deformará.
- Es importante recordar que se las puede despabilar. Si han estado encendidas durante mucho tiempo, hay que controlar la llama. Ni bien comienza a disminuir, con una tijera se corta el extremo de la mecha sin que sea necesario apagarlas.
- A veces, la mecha se pega en la parafina. Antes de volver a encenderla hay que sacarla con la ayuda de una aguja y enderezarla.
- Las de parafina líquida tienen sus secretos. Antes de encenderlas hay que dejar que la mecha se embeba bien con el líquido durante unos minutos. Una vez que subió el aceite, se la puede poner en contacto con el fuego. El pabilo siempre debe estar al ras o 1 mm por encima del vidrio del recipiente. De lo contrario, puede humear de modo desagradable. Una vez que se pone negro hay que apagarlo, esperar que se enfríe, tirar y cortar la zona quemada.
- Nunca deben apoyarse sobre madera, papel o algún elemento inflamable.
- Cuando use velas en el exterior, verifique que la mecha sea gruesa. De ese modo no se apagarán fácilmente con el viento.
De película
El cine tampoco fue indiferente al encanto de las velas. Cuando Stanley Kubrick dirigió Barry Lyndon (1975), puso todo su ingenio para lograr filmar buena parte de las escenas sólo bajo esa luz. Así, encargó unas lentes especiales que le permitían capturar la tenue iluminación. El resultado no pudo ser mejor. Las veladas en los castillos del siglo XVIII, los rituales y las convenciones de las refinadas cortes europeas de la época quedaron plasmados en el film con una exquisitez difícil de olvidar.
Modelos y precios
- Flotantes pequeñas, perfumadas: flores, corazones, estrellas, $ 1 (Friend´s).
- Flotantes grandes para piscinas: desde 6 hasta $ 9 (Friend´s).
- Laqueadas: esfera, pirámide, cilíndrica, espiralada, desde $ 3 hasta 9 (Friend´s).
- Antorcha con citronella: $ 10 (Friend´s).
- Aromáticas: chica, $ 4; grande, 20; con apliques, desde 5 hasta 30; patinadas, desde 7 hasta 40 (The Candle Shop).
- De cera de abeja: desde 0,30 hasta $ 9 (The Candle Shop).
- Cubo con apliques: 9,5 cm de ancho x 9,5 cm de alto, $ 7 (Millenium).
- Prisma: 8,8 cm de ancho x 18 cm de alto x 8,8 cm largo, $ 13 (Millenium).
- Cilindro mediano: $ 6 (Milenium).
- Margaritas: $ 5 (Tendencias).
- Rosas: en varios colores, desde $ 3,50 hasta 5 (Tendencias).
- Velón con incrustaciones: oval, $ 20; cuadrada con gemas, 15 (Tendencias).
- Velón redondo: $ 28 (Tendencias).
Candelabros y portavelas
- De pie: en hierro, 3 brazos, $ 45 (The Candle Shop).
- De pared: desde $ 13 hasta 31 (The Candle Shop).
- Araña: en hierro, 6 brazos, desde 50 hasta $ 65 (The Candle Shop).
- Portalámparas de aceite: desde $ 2 hasta 20 (Friend´s).
- Botella con parafina líquida: $ 3 (Friend´s).
Un poco de historia
- Se cree que las primeras velas, semejantes a las actuales, fueron utilizadas en los tiempos de las persecuciones a los cristianos. Por eso, su habitual presencia en las ceremonias religiosas.
- La duración de la combustión de modelos de cera sirvió, junto con los relojes de arena, para medir el tiempo. Se los fabricaba con una longitud y grosor especialmente concebidos para ese fin, y eran utilizados preferent emente en los tribunales.
- En el siglo XIV, las cortes las empleaban moderadamente. Hasta que el catolicismo extendió su uso: así, en el tiempo de Lutero, en la iglesia del castillo de Wittemberg se gastaron 16.445 kilogramos de cera en un año.
- En el siglo XVIII, en Dresde, los monarcas dilapidaron en una sola fiesta 14.000 piezas.
Buenas ideas
- El baño: para crear un placentero ambiente de relax, no hay nada mejor que encender varias velas blancas de diferentes tamaños y formas, distribuidas por el ambiente.
- En Navidad: varias velas rojas y verdes alrededor del arbolito y sobre la mesa contribuyen al espíritu de las fiestas.
- Una cena romántica: no debe faltar un gran recipiente de vidrio lleno de agua, con velitas flotantes y pétalos de flores.
- Eternas noches de verano: una gran vela flotante rodeada de otras pequeñas del mismo formato dentro de la piscina: un toque de ensueño.
- Sobre el pasto o las macetas: se puede formar un camino con velas antorchas de diversos tamaños. Por supuesto, con citronella para que los insectos no arruinen la velada.






