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Jardinería

Vendió su empresa de calefacción y hoy se dedica al cultivo de salvias

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24 de noviembre de 2019  • 00:00

Cuando Matías Busch tuvo su primer jardín, plantó allí de todo y sin ningún criterio. A él le gustaba volver del trabajo -una empresa de calefacción- y meter las manos en la tierra. "Me encantaba llegar de la oficina, agarrar la pala, meter las manos en la tierra y luego sentarme con el mate a contemplar las flores y el vuelo de los colibríes", cuenta. Pero guiado por la búsqueda de un cambio de vida, el rumbo de las cosas cambió y hoy está al frente de PuraSalvia, un vivero dedicado exclusivamente al cultivo de salvias.

Izquierda: En su vivero, Matías Busch produce los plantines de salvia. Derecha: Salvia pratensis 'Pink'.
Izquierda: En su vivero, Matías Busch produce los plantines de salvia. Derecha: Salvia pratensis 'Pink'. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

Ubicado en Exaltación de la Cruz, su proyecto cuenta actualmente con 70 variedades de salvias (entre especies e híbridos), de las cuales 12 son nativas, además de 40 cultivares. Sus comienzos no fueron con fines comerciales, sino que casi por casualidad descubrió un mundo nuevo e incluso una nueva forma de ganarse el sustento. "A veces pienso que no elegí cultivar salvias, sino que fueron ellas las que decidieron", dice.

Mucho de lo que plantó murió, pero hubo una especie que resistió la falta de mantenimiento, de riego, las heladas e incluso el pisoteo de animales. Era una salvia. Fue entonces cuando decidió ir por más, todavía con el fin de poblar su propio jardín de flores.

Salvia microphylla, una de las plantas que Matías Busch cultiva en su vivero.
Salvia microphylla, una de las plantas que Matías Busch cultiva en su vivero. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

"Fui a los viveros y descubrí que había muchas, que si quería nativas, había; medicinales, también; con virtudes culinarias, también; poco riego, también; rojas, rosas, blancas, violetas, celestes, azules, púrpuras, lilas, fucsias. Descubrí que podía hacer un cantero entero de salvias". Fue ampliando su colección y llenando de salvias su jardín.

Así fue que estas flores comenzaron a presentarse, casi imponiéndose. En Entre Ríos se cruzó con las S. pallida; en el palmar de Colón, con las flores celestes de S. cardiophylla; con S. stachydifolia en una expedición al Nevado de Chañi, en Jujuy. Amigos y familiares le pasaban datos: "Salvia rara en vereda calle Malaver, Olivos, a cinco cuadras de la avenida"; "Salvia increíble jardín delantero calle Habana, Martínez". Descubrió así la S. 'Van Houttei' y la S. oxyphora.

En 2011 Matías renunció a su trabajo, sin saber a qué se dedicaría de ahí en más. José Devoto, del vivero La Horqueta (adonde iba con asiduidad), le propuso reproducir las salvias de su propio jardín y vendérselas. Así empezó, pero no lo difundía demasiado. "Mis plantas eran las de un aficionado. En el cultivo tenía poco sol, la tierra no era la mejor, los gajos a veces salían, a veces fallaban. Sembraba mucho, y de algunas no vendía ni una, y con el tiempo se iban muriendo. A esa altura, en casa, tenía un montón de variedades, me habían salido híbridos raros, tenía pequeñas maravillas desperdigadas por todo el jardín, pero había perdido el entusiasmo".

Izquierda: Matías trabajando en su vivero. Derecha: Salvia nemorosa.
Izquierda: Matías trabajando en su vivero. Derecha: Salvia nemorosa. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

Recién en 2017 decidió dedicarse definitivamente a producir salvias. Leyó, investigó, consultó con otros cultivadores, realizó pruebas para mejorar la producción. Así, abrió un vivero productor, mudó sus plantas al sol, instaló el riego, abrió cuentas en las redes sociales y decidió contagiar su entusiasmo.

"Mi idea es que paisajistas y jardineros encuentren plantas e información sobre variedades diferentes y novedosas. Para esto es clave ir incorporando nuevas y desarrollar cultivares e híbridos propios. Tengo canteros, sobre todo para mostrar el desarrollo de algunas variedades que no crecen bien en maceta", cuenta.

Hay especies de desierto, de sotobosque, de bañado, de alta montaña, las hay nativas, usuales y también poco comunes. Pero todas son parte del amplio género de las maravillosas salvias, término que proviene del latín "salvare", que significa "salvar", o incluso "curar".

Las cinco recomendadas

  • Salvia pratensis 'Pink'. De origen europeo, muy resistente, no tiene problemas con las heladas. Una de las salvias preferidas del paisajista Piet Oudolf.
  • Salvia splendens. 'Van Houttei Burgundy'Una salvia de clima cálido, muy buscada por su extraordinario color borravino.
  • Salvia x sylvestris. Grupo de salvias resistentes a la helada y para pleno sol. Son las que utilizó Oudolf para su "río de salvias" en el Lurie Garden.
  • Salvia oxyphora. Salvia arbustiva con un follaje brillante y flores rosas y aterciopeladas que aparecen al fin del otoño.

  • Para coordinar una visita: matias.busch@gmail.com

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