
Venus era de ébano
El castillo donde la reina del music-hall estableció la idealista Tribu Arco Iris reabrió sus puertas para contar una extraordinaria historia que se remonta a un gueto negro
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MILANDES.- Entre nogales y campos de maíz, en lo más alto de una verde montaña, el château des Milandes se alza hoy tan majestuoso como el día en el que Josephine Baker lo alquiló convencida de que era lo más parecido al castillo de la Bella Durmiente.
Eso fue en 1937. De vacaciones en la región, la famosísima Venus de Ebano, que asombraba a los franceses paseándose por la calle con su leopardo Chiquita, cerró el contrato luego de una sola visita motivada por una fotografía que había visto en una inmobiliaria en Limoges.
Tres años más tarde, Josephine compró toda la villa, con dos hoteles, una granja, estación de servicio -donde puso a trabajar a sus hermanos llegados del Mississippi- y, naturalmente, el castillo que le vendió una mujer judía norteamericana, cuyo marido se encontraba en una cárcel del régimen de Vichy. La operación permitió que el resto de la familia escapara de los horrores del nazismo.
El lugar se llamaba entonces Mirandes, que en el dialecto local significa mirador de maravillas. Pero como Josephine no podía pronunciar la r, fue bautizado para siempre como Milandes. El castillo, construido en 1489 por François de Caumont, tiene 25 habitaciones, todas con sala de baño y calefacción instaladas por Josephine, que también trajo a este aislado rincón de la Dordogne la electricidad y el teléfono.
Los actuales propietarios del castillo, una pareja de origen argelino, Mama y Jean Luis Chendal, han invertido más de un millón de dólares en su restauración, para abrirlo por primera vez al público desde la abrupta partida de Josephine, en 1968. Sin apoyo estatal ni privado, los Chendal ofrecen ahora a los 140.000 turistas que llegan anualmente hasta sus puertas, una exposición que revela a las nuevas generaciones la increíble historia de la mujer a la que José Padilla dedicó el tango Voluptuosa.
Josephine Baker nació el 3 de junio de 1906 en un guetto de St. Louis. Su madre, Carrie, era negra; el padre, desconocido. Tuvo una infancia de la que raramente habló. Se sabe que trabajó como doméstica en casas de familia donde le pegaban y la obligaban a dormir a la intemperie abrigada con cartones. A causa de la repentina enfermedad de una bailarina, hizo a los 14 años su debut en el Booker Washington Theatre. La actuación fue exitosa y no tardó en convertirse en la estrella del espectáculo.
Un día, una norteamericana que vivía en París, Caroline Dudley, la vio sobre el escenario y decidió llevarla a Francia para que bailara en una revue negra. Llegó en 1925 y su suceso fue tan grande que la empresaria llevó el show por toda Europa. Dos años más tarde, el director del Folies-Bergère ofreció hacerla protagonista de su propio espectáculo.
Josephine, que adoraba el estilo de vida parisiense porque prácticamente no había racismo. El día de su debut se encontraban en la sala De Gaulle, Ernest Hemingway, Edith Piaf y el compositor Igor Stravinski. Fue a partir de entonces que dejó de ser la negrita simpática para convertirse en uno de los más grandes iconos del siglo XX.
Su vida profesional la convirtió en una de las mujeres más ricas del planeta. Los modistos, desde Christian Dior hasta Paul Poiret, se peleaban por vestirla. Algunas de sus creaciones exclusivas para ella están ahora en exhibición en el château des Milandes, al igual que muchos de los objetos a los que prestó su imagen, como las muñecas Josephine, juguete popular entre las niñas de las décadas del 30 y del 40, así como medio centenar de fotografías suyas de los artistas más prestigiosos (Jacques-Henri Lartigue, Irving Penn, etcétera). Entre ellas, una serie de pícaros desnudos recientemente descubierta en los archivos de la revista Vogue.
Testimonios de esos años de pasión por el lujo abundan en el edificio. Un ejemplo es uno de los baños que Josephine hizo decorar con mosaicos de cristal de Murano, siguiendo el diseño de la botella de su perfume preferido, Arpège, de Lanvin.
Romances con el escritor Georges Simenon y el príncipe heredero de Suecia y la amistad con Maurice Chevalier y los arquitectos Le Corbusier y Adolf Loos incrementaron su notoriedad.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Josephine usó su fama de frívola para actuar eficazmente como mensajera de la Resistencia, algo que le ganaría más tarde la Croix de Guerre, la más alta distinción militar francesa. Pero esto no fue sin sacrificios.
En Marruecos, durante una de sus misiones secretas, la Diosa Negra sufrió una peritonitis.
La operaron mal y más de media docena de veces. Esto la obligó a abandonar el baile por muchos años y, peor aún, le robó el sueño de tener hijos propios.
En 1947 se casó con Jo Bouillon, un apuesto director de orquesta que había conocido nueve años antes. En su compañía hizo una gira por América del Norte, negándose a cantar en teatros segregacionistas y sumándose a los primeros actos del movimiento de libertades civiles, por lo que fue arrestada en Canadá y perseguida en los Estados Unidos por el FBI.
De regreso, la pareja puso en marcha su más ambicioso proyecto y compuso una canción, Dans mon village (En mi villa), para explicarlo a la perfección:
"Si mi villa pudiera servir un día de testimonio y de símbolo de amor; si toda la gente de aquí y de /allá; si cada nación, sin tener en cuenta el color, tuviera un solo corazón, entonces todas las caras se /mostrarían felices; entonces todas las villas /serían felices; y, poco a poco, todo el /mundo sería mejor y se convertiría en una sola /villa donde cada nación amaría a /la otra".
Los dos hoteles de Milandes se convirtieron en alojamientos de lujo, la granja en canchas de tenis y de golf, a lo que se agregaron tres restaurantes, un museo de cera sobre la vida de Josephine y el Jorama, un laberinto creado con las escenografías de sus espectáculos.
El 4 de septiembre de 1949 abrieron así su Villa del Mundo - Capital de la Fraternidad, un complejo turístico que satisfacía tanto el sueño de armonía racial de la pareja cuanto su amor por lo niños. Más de 6000 personas asistieron a la inauguración.
Jacques Brel daría allí varios conciertos con entrada libre para los más pequeños.
Josephine continuó con sus giras por el mundo y fue durante una de ellas, en 1952, en Japón, que adoptó a sus dos primeros hijos, Akio, de origen coreano, y Janot. A ellos seguirían durante la próxima década Luis, colombiano; Jarry, finlandés; Jean-Claude, francés; Moise, israelí; Brahim, de Africa del Norte; Marianne, francesa; Mara, africana; Koffi, de Costa de Marfil, y Nöel y Stelina, franceses.
La responsabilidad del manejo del hogar, de la extendida familia y del complejo turístiico cayó pronto sobre los hombros de Jo. Josephine seguía con los viajes y gastos extravagantes. En 1951, ella perdió a su agente norteamericano, cansado de soportar "a una diva demasiado temperamental y poco dispuesta a los contratos largos". En 1956, la Baker anunció su retiro de la escena, pero a causa de problemas financieros tuvo que volver dos años después.
Estos altibajos dañaron la vida conyugal. Hubo una primera separación en 1957. En 1959, Jo se acercó para ayudarla al enterarse de la muerte de su madre y de los problemas económicos por los que pasaba. Años más tarde, descubriría que Josephine había puesto todas las propiedades adquiridas desde su matrimonio con su nombre de soltera. Por suerte, antes de partir a la Argentina en 1961, Jo tuvo la prudencia de comprar una casa no muy lejos del castillo, la cual, poco antes de morir, puso en venta para poder disfrutar de una merecida jubilación.
Josephine fue menos juiciosa. Con la partida de su marido las deudas se acumularon. En 1964 se anunció en los diarios el remate del castillo.
Brigitte Bardot, entre otros, fue en su ayuda, demorando cuatro años lo inevitable.
En medio del Mayo del 68 la justicia dispuso la venta del inmueble estableciendo una cláusula que le permitía a Josephine residir en el castillo hasta marzo del año siguiente.
Pero, en medio de una gira, Josephine se enteró de que el propietario se preparaba a desalojarla. Volvió al castillo, envió a los hijos al cuidado de su hermana en París y levantó una barricada en la cocina. Allí pasó varios días hasta que, una mañana, mientras recogía agua de un pozo (todos los servicios habían sido cortados), el nuevo propietario cambió la cerradura de la puerta. A los 62 años, la Venus de Ebano pasó el resto del día y de la noche llorando, sentada en el umbral, hasta que fue trasladada, en estado de shock, al cercano hospital de Périgueux.
Con la ayuda de la princesa Grace de Mónaco, se instaló en un departamento de la Costa Azul, pero tuvo que seguir trabajando para pagar las deudas. El 12 de abril de 1975, celebrando sus 50 años de carrera artística en el teatro Bobino, se desplomó sobre el escenario. Había sufrido una hemorragia cerebral.
Tres días más tarde, miles de admiradores asistieron a su funeral en la iglesia parisiense de la Madeleine y luego a su entierro en el cementerio de Roque-Brune, en Mónaco. "Esta reina del music-hall no puede descansar en otro lugar que no sea en un principado", explicó conteniendo las lágrimas la actriz que llevaba entonces la corona monegasca.
"Era difícil vivir con mamá"
PARIS.- La reapertura del castillo donde pasó su infancia y el 25 aniversario de la muerte de su madre lograron romper décadas de reserva en Akio Bouillon (foto), el mayor de los niños de la Tribu Arco Iris. Durante 9 años, y hasta su cierre en 1999, este contador egresado de Science Pó, de 48 años, trabajó como empleado de la sucursal parisiense del Banco de la Nación Argentina en el más absoluto de los anonimatos. Si bien es de naturaleza discreta, un pasado doloroso explica mejor el silencio sobre su origen.
"Yo no idealizo a mi mamá - advierte desde un principio-. Era una persona muy compleja, con tantas fallas como virtudes. Como madre era posesiva, egocéntrica. A veces hasta celaba la relación que teníamos con nuestro padre, hasta el punto de tener que mandarle clandestinamente las cartas a la Argentina.
"También era muy caprichosa y arbitraria. La gente que la rodeaba estaba acostumbrada a decir amén a todo lo que ordenaba y, por lo tanto, no resistía la más mínima contradicción. Exigía, por ejemplo, que siempre almorzáramos con ella, pero no tenía la mínima noción de los horarios. Muchas veces dormía hasta las 4 de la tarde y pretendía que nosotros la esperáramos hasta entonces, muertos de hambre.
"La partida de Jo Bouillon en 1961 obligó a Akio, entonces de 10 años, a transformarse en el hombre de la casa. Fue en esa tarea donde su relación con Josephine terminó deteriorándose.
"En el único momento en el que podíamos hablarle era a las 4 de la mañana, cuando volvía de sus shows. Y la verdad es que le costaba mucho entendernos y aceptar que teníamos personalidades distintas. Ella quería que estudiáramos carreras convencionales y que frecuentáramos los mismos lugares por más que había entre nosotros diferencias de hasta diez años de edad."
Poco antes de la muerte de Josephine, Akio se había instalado en Buenos Aires junto a su padre, exitoso propietario, desde 1963, del restaurante El Bistró, ubicado en Demaría y Sinclair, en el barrio de Palermo. Bouillon estuvo siempre tras el mostrador hasta dos años antes de su muerte, en 1985. Varios de los miembros de la tribu se le sumaron más tarde, incluido Koffi, originario de Costa de Marfil, que vive aún en la Argentina.
"La vida con mamá no era fácil, pero, ¿quién puede juzgar a una mujer que nació sin nada y se animó a adoptar a doce niños? -dice Akio-. Nos dio todo lo que pudo y lo mismo hizo con su público. Era extremadamente generosa y una verdadera precursora en la defensa de los derechos humanos. Ese fue su mejor legado." Akio sueña ahora con llevar la exposición sobre su madre a la Argentina, pero enriqueciéndola en el camino. "Me gustaría que todos aquellos que conocieron a Jo y Josephine en Buenos Aires y tienen algún material para aportar, se pongan en contacto con los propietarios del château des Milandes (24250 Castelnaud-la-Chapelle, Francia, e-mail: chateau-josephine- baker@wanadoo.fr ). Estoy seguro de que hay muchas cosas que desconocemos de esta pareja y es hora de que empecemos todos juntos a descubrirlas."
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