
Víctor Grippo: el artista de la síntesis
Marcó un hito en el arte conceptual de los años 70, al unir en su trabajo la expresión plástica, la tecno-logía y la reflexión intelectual. En estos días, el público porteño puede encontrarse con su obra en el Malba
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Sobresalió en los años 70 por el modo en que logró hacer una sín-tesis de su formación científica (estudió bioquímica) y su pasión por las artes plásticas. Esto ocurrió cuando Víctor Grippo ingresó de lleno en los códigos del arte conceptual. Es decir, en el momento en que dejó de lado la preocupación por la belleza y el estilo para concentrarse en las ideas. Más que a la mirada del espectador, comenzó a dirigirse a su conciencia.
Ahora, por primera vez, se realiza una retrospectiva de su obra (ver recuadro). Pese a haberse destacado en el país y el exterior, este autor, fallecido hace dos años, nunca había protagonizado una muestra de envergadura.
Su puntapié inicial fue la obra Analogía I. En ella se refería a los misterios de la energía por medio de una instalación basada en el más humilde de los elementos: la papa. En un tablero de madera ubicó varias de ellas, además de electrodos de zinc y cobre que le permitieron demostrar que los tubérculos producían energía eléctrica. Incluso se permitió hacer una analogía entre ese conjunto y la conciencia humana.
Durante toda su trayectoria siguió buceando en las posibilidades de este tipo de creaciones, a las que solía acompañar con textos propios.
La palabra poética, con su modo alusivo y secreto, se encontró a sus anchas en una propuesta basada sobre un juego permanente entre raciocinio y sugestión.






