Vino tinto, ¿corazón contento?
Desde hace algunos años, la ciencia viene comprobando los beneficios de la bebida de Baco en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, los médicos advierten sobre la necesidad de tomar con moderación, sin descuidar otras medidas básicas para proteger el músculo motor de la vida
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Probablemente usted ya haya escuchado que tomar una o dos copas de vino por día puede ser saludable para su corazón. Pero antes de salir corriendo a comprar una botella de su tinto preferido, entérese de aquello que ha podido descubrir la ciencia después de una década de investigaciones y debates en los que este modo de prevenir las enfermedades más frecuentes sigue siendo motivo de controversia.
"El último estudio realizado en el nivel mundial, el Interheart, demostró una vez másÛ que hay una singular protección cardíaca en las poblaciones que beben moderadamente. Pero esto es un adicional más, junto con la dieta adecuada y otros hábitos saludables. Los autores, sin embargo, no lo recomiendan como medida de prevención, dado que el límite entre lo moderado y lo excesivo es muy frágil", dice el doctor Daniel Piñeiro, presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).
Una delgada línea
Ya lo había anticipado hace diez años el doctor René Favaloro. Pero desde entonces la medicina sigue revoloteando como una mariposa entre una teoría y otra, tratando de encontrar la razón científica que explique, por ejemplo, por qué en Francia, donde comer sin vino equivale casi a un sacrilegio, hay menos enfermos cardíacos que en otros países, como los Estados Unidos.
El misterio parece estar en unas sustancias que contiene la uva cuyos efectos son antioxidantes. El doctor Oscar Iavicoli, jefe de los consultorios externos de Cardiología del Hospital de Clínicas, lo explica así: "El vino tinto tiene polifenoles y flavonoides, y éstos serían los factores que le dan ese poder antioxidante".
En términos sencillos, esto significa que "previenen la oxidación del llamado colesterol malo y así ayudan a mantener las arterias limpias. Una de las discusiones es si tomar jugo de uva tendría el mismo efecto que beber vino. Pero nadie pregunta si puede tomar jugo de uva... Nosotros les decimos a los pacientes que si tienen problemas cardíacos no tienen que comer carne todos los días ni fumar. Si el paciente no pregunta nada sobre el vino, mejor. En caso de que pregunte, y quiera tomar, el límite son dos copas".
Roberto Peidro, jefe de Rehabilitación Cardiovascular de la Fundación Favaloro, agrega que "se comprobó que cuando el colesterol malo se oxida, mediante los mecanismos de oxidación naturales del organismo, se promueve el desarrollo de enfermedades cardíacas. La reducción del riesgo es del 44% entre los bebedores de una a dos copas por día con relación a los no bebedores".
Pero aquí entra en juego una cuestión de conciencia. "El problema –dice Peidro– es que la línea que divide los beneficios que pueden causar una o dos copas por día y la debacle que puede producir en el organismo una dosis más alta es muy delgada."
Por su parte, la Asociación Americana del Corazón destacó, en un trabajo publicado en la revista científica Circulation, la necesidad de insistir en las medidas clásicas de protección cardiovascular y no olvidarse de ellas pensando que dos copas pueden sustituirlas.
El proyecto Interheart, un estudio universal que se presentó este año en el Congreso Europeo de Cardiología, marcó una serie de pautas de prevención entre las cuales el consumo moderado de vino es un factor más. El doctor Rafael Díaz, médico del Instituto Cardiovascular de Rosario y coordinador nacional del proyecto, las explica así: "Primero, dejar el cigarrillo: el 70 por ciento de las personas que sufren infarto es fumador. En cambio, al año de haber dejado el cigarrillo el riesgo cardiovascular es similar al de alguien que nunca fumó. Segundo, bajar el colesterol: se recomienda tener el colesterol total por debajo de 200 mg/dl. En las personas con riesgo cardíaco, el colesterol malo debe ser inferior a 100 mg/dl. Tercero, comer más vegetales: las personas que consumen diariamente frutas y verduras tienen menos posibilidades de sufrir un infarto. Cuarto, no al sedentarismo: lo importante no es el ejercicio histórico, sino la actividad física actual. Se puede comenzar a cualquier edad, y la recomendación es hacer media hora de caminata por día (se puede dividir en tres rutinas de 10 minutos cada una)".
A estas recomendaciones les siguen: "Controlar el peso, beber moderadamente alcohol (las personas que consumen uno o dos vasos de vino por día tienen mayor protección en las arterias; está contraindicado en diabéticos, hipertensos, obesos o alcohólicos), mantener a raya la presión (los valores normales son 120/ 80 mm Hg), reducir el estrés y controlar la diabetes". Aunque los ensayos son promisorios, todavía faltan pruebas para comprobar la relación entre el consumo moderado de vino y un menor riesgo coronario.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardíacas encabezan la lista de causas de muerte en todo el mundo. Por eso a nadie sorprende que se tejan y destejan tantas hipótesis so-bre los posibles métodos para prevenirlas. Las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares causan la muerte de 17 millones de personas al año, lo que equivale casi a una tercera parte de todas las defunciones del mundo.
Si el consumo moderado de vino ayuda en la prevención, hay que tener en cuenta que no todos los vinos tienen el mismo poder contra la oxidación del colesterol malo.
Un estudio publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry, en el cual un equipo dirigido por el investigador Edwin Frankel analizó 14 vinos tintos y 6 blancos de California, concluyó que los tintos tienen mayor poder antioxidante que los blancos, en especial los de las variedades merlot y cabernet sauvignon. Según Frankel, los tintos inhiben entre el 46 y el 100 por ciento la oxidación del colesterol, mientras que los blancos sólo lo hacen entre el 3 y el 6 por ciento.
A nadie sorprendería que, en el corto plazo, los fabricantes de vinos incluyeran en las etiquetas el poder antioxidante de sus productos y los efectos que se le atribuyen como aliado de un corazón sano.
Por Valeria Burrieza
Para saber más
www.americanheart.org (American Heart Association)
www.fundacionfavaloro.org
www.sac.org.ar (Sociedad Argentina de Cardiología)






